A BORDO
 
lunes 16|09|2019

Politours abre las puertas del Danubio: Linz-Budapest, 500 km río abajo

basilica_0
6ª jornada 
"Recodo del Danubio": Esztergom (km 1.719), foco espiritual de Hungría
Después de toda la noche de navegación, pasadas las 7:00 horas entramos lentamente en una esclusa, con la vista puesta en la Basílica de Esztergom, que sobresale al frente. Pocos minutos después, los que hemos elegido la excursión opcional del "Recodo del Danubio", desembarcamos para recorrer en ómnibus los kilómetros que restan hasta Budapest, que en realidad está a la vuelta del recodo. Esta opción terrestre tiene el aliciente de varias excursiones, la primera en Esztergom, que hace 1.000 años era la residencia principal de los reyes de Hungría y aún hoy es la archidiócesis más importante del país.
Más allá de las ruinas del Castillo, en lo más alto, sobresale de todo el paisaje una gigantesca iglesia: la Basílica de Esztergom. Se trata de un templo de 5.600 metros de superficie, con asiento para 8.000 personas, en cuyo sótano se aloja la Cámara del Tesoro, con valiosas piezas. Sin embargo, se puede afirmar que su reliquia más preciada y visitada es la tumba de József Mindszenty (Csehiminszent, 1892 – Viena, 1975), octogésimotercer arzobispo de Esztergom y Cardenal Primado de Hungría, desposeído del cargo por el Papa un año antes de morir. Su historia, controvertida y apasionante, está aún muy viva en la memoria colectiva de gran parte de Europa (2).
La basílica, conocida también como Catedral de San Adalberto, fue reconstruida por enésima vez entre 1822 y 1869 y ostenta más de un récord: Edificio más grande de Hungría; su altura desde la cripta hasta el exterior de la cúpula es de 100 metros; en el momento de la consagración, su órgano, que aún está en construcción, también era el más grande; el retablo de la Virgen María, obra de Grigoletti de 13,50 x 5,60 metros, es la pintura en tela más grande del mundo en una sola pieza.  
Desde el mirador exterior, sobre los tejados de la ciudad, se domina un amplio tramo de río y, al otro lado, Eslovaquia. Foto inexcusable. Ya no queda tiempo para visitar el Museo del Danubio o el de Arte Sacro, ni el Palacio del Obispo, con su biblioteca histórica..., ni siquiera para ver el conjunto de edificios barrocos de la plaza Széchenyi. Decididamente, será en 'nuestro próximo crucero'. Volvemos al 'bus'.
vysegrado
Desde la Ciudadela medieval de Vysegrad, a unos 200 metros de altura sobre el Danubio, gozamos de extensa panorámica del río, con apuestas sobre cuál es nuestro barco de aquellos que van pasando, antes de perderse detrás de Szentendrei-sziget, la isla de San Andrés. Vysegrad, que no llega a los dos mil habitantes, recibe más de 300.000 visitas al año, sobre todo por su Castillo. Actualmente, sin embargo, cada vez son más las personas que buscan sus aguas termales. Para nosotros hoy también es escala técnica, con posibilidad de comprar conservas, licores 'caseros' o artesanía del país, en la misma explanada del aparcamiento.
Pero, hablando de compras, mejor reservarse para la siguiente parada: Szentendre, apodado el "Montmartre del Danubio" por el asentamiento de artistas y por la abundancia de galerías de arte y artesanía. Hay museos dedicados a las obras de Margit Kovács y Ferency Károly e itinerantes exposiciones de arte contemporáneo en la galería Szentendrei Képtár. Su peculiar arquitectura, con mezcla de estilos, se explica por la masiva llegada de refugiados procedentes de los Balcanes en el siglo XVIII. Por eso también tiene iglesia ortodoxa desde 1690.
Deambulamos por sus calles y plazas, todas empedradas, llegando hasta la parte alta del pueblo, donde descubrimos el patio escondido del Café Dorothea, que nos recibe con tarta de chocolate y capuchino a la sombra de hiedras y arces. Encantador. A la vuelta nos detenemos en la Plaza Mayor ante la Cruz barroca, levantada también por los comerciantes serbios en 1763, para dar gracias a Dios por haber protegido a la ciudad de la peste. Desandamos la caminata perezosamente... Nos atrapa este pueblo, su color, las cuidadas casitas, la artesanía, callejuelas escalonadas..., o cubiertas con sombrillas...
 
(2)    Mindszenty, Cardenal Primado de Hungría, fue condenado a muerte (conmutada por cadena perpetua) por el régimen soviético en 1948. Liberado durante la fugaz rebelión del pueblo húngaro en 1956, al entrar las tropas rusas en Budapest a los pocos días, tuvo que refugiarse en la embajada americana, donde permaneció 15 años soportando las presiones rusas y vaticanas, cuyos dirigentes anhelaban restablecer relaciones. Pero su historia (y su leyenda) empezó mucho antes. En 1919, a los cuatro años de ser ordenado, fue detenido y enviado a un campo de concentración durante el régimen pro-soviético de Bela Kun. En la Segunda Guerra Mundial coordinó la distribución de alimentos en los campos de refugiados y fue detenido en 1944 por oponerse al alojamiento de los soldados pro-nazis en su residencia. En 1948 fue detenido y torturado por su defensa de la Iglesia católica en contra de la legalidad comunista, hasta su encarcelamiento. Mucha gente recuerda aún su liberación en 1971. A partir de entonces residió en Viena (el Papa quería llevarlo a Roma) y viajó por varios países de América para apoyar a los refugiados húngaros. El mismo año de su muerte, 1975, fue recibido en Caracas con honores de jefe de Estado, poco antes de regresar a Europa. En resumen, se enfrentó a los nazis, fue perseguido y represaliado por los comunistas y presionado y humillado por su propia Iglesia. Hoy es venerado y su recuerdo respetado por todos los húngaros, tanto católicos como protestantes. Sus restos fueron trasladados a Esztergom en 1991, dos años después de la caída del muro y dieciséis de su muerte. Este gran hombre forma parte de la historia reciente de Hungría y de Europa.  
szentendre 
      

Dejar un comentario

Agradecemos mucho tu opinión en Expreso.
Por favor, no dejes comentarios impropios, injuriantes, contrarios a las leyes o con fines publicitarios, tendremos que eliminarlos.

Oculto, no aparece en el comentario.