A BORDO
 
lunes 16|09|2019

Politours abre las puertas del Danubio: Linz-Budapest, 500 km río abajo

swiss_crown
3ª jornada 
Cruzando el Wachau. Escalas en Melk (km 2.036) y Dürnstein (km 2.009)
El Wachau es un valle con suaves colinas y treinta km de longitud, cruzado por el Danubio entre Melk y Krems. Está jalonado de castillos y sus cultivos más importantes son los albaricoques y los viñedos. Son apreciados sus vinos blancos secos, de las variedades Riesling y Grüner Veltliners cultivadas en empinadas laderas, de los que encontramos amplia oferta en las enotecas de las numerosas poblaciones.
Es uno de los destinos más solicitados de Austria y Patrimonio de la Humanidad, desde el año 2000, por su agricultura y arquitectura. Quizás haya contribuido a todo esto la Venus de Willendorf, una estatuilla de 11 centímetros de altura y más de 25.000 años de antigüedad, cuyo descubrimiento vino a revolucionar los cimientos de la arqueología. Se trata de una figura de piedra representando una mujer desnuda, cuya exhuberancia se relaciona con el erotismo y la fertilidad. Aunque fue descubierta en 1908, no salió a la luz hasta 1998 y hoy es el objeto más destacado del Museo de Historia Natural de Viena, a la vez que el más enigmático y un importante estímulo para la investigación.
En Melk el muelle de atraque está en una especie de islote en el que se encuentra el camping, separado del pueblo alrededor de un kilómetro. El acceso a la población se efectúa a través del St Leopold-Brücke, un puente levadizo de hierro de corte modernista, que encontramos a continuación del Wachauarena, un teatro al aire libre, ya a la vista de la impresionante Abadía.
La Abadía Benedictina de Melk, una de las más conocidas de Austria, tiene más de 900 años de historia, aunque fue reconstruida casi en su totalidad en el siglo XVIII, después de un incendio. Conserva un museo y una biblioteca, famosa por sus manuscritos, con más de 16.000 volúmenes. En las dependencias imperiales se hospedó Napoleón y aquí se inspiró Umberto Eco para escribir "El Nombre de la Rosa".
El pueblo, a los pies de la Abadía, conserva un cierto aire medieval en sus calles empedradas, las agradables tabernas, el mercadillo de frutas, quesos y licores...
Su extenso cementerio, situado en la parte alta, merece una visita por los creativos trabajos de arquitectura funeraria y jardinería. Cada tumba es un pequeño vergel con infinidad de colores y limpios diseños.
cementerio_0
Volvemos a nuestro barco, que sigue adentrándose en el Wachau. Lo primero que vemos al atracar en Dürnstein son los viñedos que rodean a las poblaciones. Con lo que no contábamos era con toparnos con el mismísimo Blondel cantando melodías en inglés a los pies de la muralla del castillo. Se trataba de una de las sorpresas que nos reservaba el equipo de animación de Politours, representando una de las leyendas en torno a Ricardo Corazón de León.
Es historia que este monarca inglés estuvo cautivo, por el conde Leopoldo V a su regreso de la Tercera Cruzada, en el castillo de Dürnstein desde la navidad de 1192 hasta febrero del 1194, de donde fue liberado después de que su madre, Leonor de Aquitania, enviase el importante rescate solicitado. La leyenda, que incluso serviría de guión para una ópera de Grêty en el siglo XVIII, dice que Ricardo fue liberado por su amigo, y compañero de trova en la juventud, el juglar Blondel, que iba cantando al pie de cada castillo las canciones que habían compuesto juntos, hasta obtener respuesta del cautivo, que halló aquí, en Dürnstein.
El castillo actualmente es un conjunto de ruinas sin gran interés, pero vale la pena la 'escalada', de unos 20 minutos, por la amplia panorámica de todo el valle con algunas de las mejores tomas paisajísticas de todo el crucero. Por cierto, al iniciar la subida pasamos ante la verja del recoleto cementerio y no nos resistimos a hacer alguna foto curiosa, que trataremos de aportar en este reportaje. A la bajada aprovechamos los minutos sobrantes para comprar unas botellas de vino en una enoteca. Tenía un buen surtido y nos sorprendió que todas las botellas del expositor tenían tapón de rosca. Ya les contaremos...
En Dürnstein fueron poco más de dos horas. Ya en el barco, asistimos a una charla informativa sobre Viena. Esta noche tenemos 'Cena Buffet Austriaca' con premio a la imaginación en la vestimenta. Sugerencia: los colores rojo y blanco de la bandera. Llegaremos a la 'Ciudad de la Música Clásica' (y de los palacios, y de los parques, y de...) bien entrada la noche. 
durnstein 
      

Dejar un comentario

Agradecemos mucho tu opinión en Expreso.
Por favor, no dejes comentarios impropios, injuriantes, contrarios a las leyes o con fines publicitarios, tendremos que eliminarlos.

Oculto, no aparece en el comentario.