AZUL MARINO
 
sábado 20|10|2018

Porto Santo, una isla para relajarse en medio del Atlántico

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CON HISTORIA
Escondida en medio del Atlántico, la pequeña Porto Santo fue la primera del archipiélago madeirense en ser descubierta por los portugueses. Sucedió a principios del siglo XV, siendo rey de Portugal D. Joao I, cuando los navegantes Joao Gonçalves Sarco y Tristao Vaz Teixeira llegaron aquí por casualidad, buscando abrigo de una tempestad.
Gracias a los portugueses, en ese mismo siglo XV se convirtió en una próspera isla productora de cereal, vino y famosos tintes, elaborados a partir de la savia de los dragos.
Sin embargo, su habitante más ilustre fue un genovés, Cristóbal Colón, que se casó aquí con Dña. Filipa, hija de Bartoloméu Perestrelo, el primer ‘Capitán bonatario’ de Porto Santo. La que fue su casa está restaurada desde 1992 y puede visitarse en la pequeña capital, Vila Baleira. Justo detrás de la iglesia, conserva mapas, grabados y pinturas, objetos y publicaciones de la vida del navegante y de los descubrimientos portugueses y españoles.
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Situada tras la iglesia, pequeña, rodeada de un jardín coqueto con varios dragos, resulta una visita importante para tomar conciencia de lo que Colón ha aportado a la isla y al mundo.
Más adelante, en el siglo XVII, la isla sufrió ataques de piratas, el más cruel de ellos sucedido entre el 16 y el 27 de agosto de 1617, perpetrado por una flota argelina que se llevó prisioneros a Argel a 900 de sus habitantes. Cuenta la historia que en Porto Santo solo quedaron 18 hombres y 7 mujeres que se escondieron en cuevas del monte y en matamorras, depósitos de cereales excavados en el suelo de algunas casas.
Porto Santo adquirió la categoría de municipio en 1835 y en 1996, su capital, Vila Baleira, fue elevada a la categoría de ciudad, por lo que ahora se llama Cidade Vila Baleira.
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