EDICIÓN LIMITADA
 
lunes 26|08|2019

Azahar, incienso y saetas en la Semana Santa de Málaga

Jueves Santo, romero y cornetas
El Jueves Santo concentra en Málaga más gente que la Feria de Agosto, que ya es mucho decir. Su tarde-noche es una de las más emotivas de toda la Semana Santa.
 
Pasamos la mañana rindiendo honores a la Virgen, en la Basílica del Paso y de la Esperanza, que saldrá esta tarde-noche, coronada con 4,8 kg de oro. Bastó un llamamiento público de un locutor en la radio para que los pendientes desaparejados de todas las niñas malagueñas se fundieran en esta corona hermosa. 

La Esperanza es el trono de plata más pesado de toda Málaga. Sus varales están fabricados con metal del Junkers J52 de Iberia que se estrelló el 27 de agosto de 1944, cuando hacía la ruta Tetuán-Melilla.
Todos los ocupantes resultaron ilesos, como salvados por un halo protector y, ante la escasez de aluminio de aquellos años, su comandante donó los restos a la cofradía, como recuerda una pequeña placa. La llevan 262 hombres de trono, y las calles se alfombran de romero a su paso.

 
A mediodía, las 180 pisadas por minuto de cientos de legionarios, llegan desde el puerto de Málaga con el Cristo de Mena a hombros, a los sones del ‘Novio de la Muerte’. Procedentes de Melilla, lo trasladan desde el puerto de Málaga, puerto de entrada y salida de tropas que iban y venían de África.
Miles de personas los esperan a la entrada de la iglesia; medio centenar largo de fotógrafos preparan sus enormes teleobjetivos. Suenan las cornetas y se hace el silencio.
Los legionarios desfilan en alto el Cristo de Mena. Luego, tras el himno, Málaga se deshace una vez más en aplausos.
 
Entre cornetas y romeros llega la noche de Jesús de la Misericordia, conocido popularmente como ‘El Chiquito’; del Cristo y la Virgen de Zamarrilla. Cuenta la historia que así se llamaba un bandolero descreído que se escondió de sus perseguidores tras el manto de la Virgen. No tuvieron piedad. Le clavaron un puñal a través de la tela pero, en vez de sangre, de su herida brotó una flor, la ‘rosa roja de Zamarrilla’.
Es también la noche en que se encierra entre lágrimas La Esperanza, despedida hasta el año que viene por cientos de malagueños que esperan en la balconada desde las siete de la mañana, para verla entrar desde dentro.
 
Dos días de sangre y silencio
 
El Viernes Santo, las luces de los comercios se apagan al paso del luto de Servitas, que tiñe la ciudad de negro con sus capirotes, mientras los ‘quitasangres’ barren las calles con sus banderas.
Málaga se queda en silencio hasta el Domingo de Resurrección, en que la fiesta resurge limpia, enfrascada en fervor sincero. Las Vírgenes recuperan los colores brillantes. Unas pocas golondrinas anuncian ya el verano en la Costa del Sol.
 
      

Precioso. Simplemente me ha

Precioso. Simplemente me ha encantado como ha entonado la Semana Santa. Magnífico. ¡Te doy mi enhorabuena!

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