EDICIÓN LIMITADA
 
lunes 16|09|2019

Azahar, incienso y saetas en la Semana Santa de Málaga

Texto y fotos:  Ana Bustabad Alonso y Federico Ruiz de Andrés

Es difícil explicarlo. Porque Málaga es más Málaga que nunca en Semana Santa. Dicen aquí que ‘primero fueron las procesiones y luego se escribieron los Evangelios’. Incienso, cera y azahar se mezclan en el ambiente con saetas y música militar en una auténtica fiesta de fervor.
 
Porque en Málaga se reza cantando. Y aplaudiendo. Católicos y no católicos unidos en una explosión de color y de pasión. Más de 30.000 hermanos cofrades, 80 tronos mecidos como en ningún otro lugar del mundo, invitan al viajero a un espectáculo sensorial intenso en la capital de la Costa del Sol.
Estos días Málaga suena a campanas de trono, a música militar, a saetas, a la voz inconfundible de Antonio Guadamuro, decano de los periodistas cofrades, que lleva más de cuarenta años retransmitiendo la Semana Santa malagueña, aún después de jubilado.
Las emociones comienzan el Lunes Santo con la procesión de Jesús ‘El Cautivo’, ‘Señor de Málaga’, el Cristo más venerado en la ciudad, que sale acompañado por miles de malagueños y turistas desde su Casa de Hermandad, en el barrio de Trinidad. Y el de los Gitanos, con su María Santísima de la O, que luce orgullosa su elegante manto rojo, obra del maestro Mosén.
Los tronos de la Virgen del Rocío, la ‘Novia de Málaga’, y de la de las Penas, vestida de flores; la suelta de palomas a la salida de la Virgen en la plaza de San Francisco, rompen en aplausos las calles de Málaga.
 
Los malagueños esperan durante horas para ver en primera fila el traslado del Cristo de Mena a hombros de los legionarios desde el Puerto, a los sones del ‘Novio de la Muerte’; el encierro de la Esperanza o la Misa del Alba, que antes se hacía el lunes por la mañana y se ha trasladado al sábado para que nadie se quede sin verla.
Sillas a miles esperan en la calle el paso de los tronos. Pero se disfruta más perdiéndose por la ciudad y dejándose encontrar por las procesiones. Todas las cofradías que participan en el recorrido oficial pasan por la Alameda y suben por la céntrica calle Larios hasta la plaza de la Constitución, donde está instalada la Tribuna.
Cada año, uno de los malagueños más famosos del mundo, el actor Antonio Banderas, participa en varias procesiones, como la del Cautivo o la de Fusionadas, y por la ciudad se puede ver a su mujer, Melanie Griffith, siguiendo la Semana Santa como una malagueña más.
 
Pero no hay que dejarse engañar por el oropel. Estos tronos de plata repujada, algunos mecidos por más de 300 hombres de trono; los bordados en oro y piedras preciosas, son sólo la cara lujosa de unas cofradías que durante todo el año realizan una labor religiosa y benéfica, desde hace más de cinco siglos.
Para comprender esta Semana Santa singular, para seguirla, además del programa oficial existen publicaciones que incluyen la historia de las cofradías, saetas, curiosidades, e incluso glosarios. Algunas tan interesantes como la Ruta Cofrade, La Saeta, Estandarte, La Doble Curva o Cáliz de Paz, que este año no sale a la calle por falta de patrocinadores.
No sólo el centro. Cualquiera de los barrios tradicionales ofrece rincones para ver los espectaculares ‘tronos’ malagueños, de varias toneladas de peso. También el resto de la Costa del Sol celebra Semanas Santas famosas, como las de Ronda y Antequera, donde se procesionan algunas de las imágenes más antiguas de toda Andalucía.
Y Vélez, y Álora, donde la mañana del Viernes Santo los ‘perotes’ echan el resto. Y las representaciones en vivo de la Pasión de Igualeja, de Algatocín, en Pujerra, en Gaucín… no hay pueblo malagueño que no tenga se vista de fiesta grande en esta Semana Santa única.
 
      

Precioso. Simplemente me ha

Precioso. Simplemente me ha encantado como ha entonado la Semana Santa. Magnífico. ¡Te doy mi enhorabuena!

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