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martes 23|07|2019

La Ruta de Paz, un viaje por los caminos de la guerrilla salvadoreña

Texto y fotos: Ana Bustabad Alonso y Federico Ruiz de Andrés

Leonor Márquez Hernández, ‘Leo’, es una mujer muy fuerte. De vez en cuando sonríe, y entonces su rostro adquiere una tremenda dulzura, casi infantil, quizá por todas las sonrisas de una infancia robada en la guerrilla salvadoreña. Porque Leo creció haciendo la guerra.
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Nos lo cuenta junto a 'Santiago' en Perquín, en el departamento de Morazán, un lugar rodeado de pinares que en los años 80 fue centro neurálgico del movimiento revolucionario en el conflicto civil de El Salvador, y hoy es la capital de una Ruta de Paz en la que antiguos enemigos, guerrilleros y militares, trabajan juntos para convertirla en un destino turístico muy especial.
‘Todo comenzó en junio de 1992, con un festival de invierno donde se celebró el reencuentro entre la sociedad civil y los guerrilleros. Aquí nace la semilla de este proyecto de la Asociación de Desarrollo Turístico Prodetur Perquín, que ha creado el operador PerkinTours’, nos explica José Serafín Gómez, compañero de armas de Leo. ‘Santiago’ era su nombre en la guerrilla, en la que luchó desde los 10 a los 22 años.
Tampoco él guarda rencor. La valentía de estos hombres y mujeres, la que tantas veces tuvieron que hacer valer en el frente, se demuestra ahora en esta forma generosa de dejar atrás las diferencias, de cerrar juntos aquella herida reciente.
Eso es lo que más sorprende en esta Ruta de Paz salvadoreña. En el escenario del conflicto se mantienen las huellas de la violencia; y es inevitable encontrarse con historias humanas intensamente conmovedoras, contadas en primera persona, que ponen los pelos de punta. Pero Perquín, el Mozote, estos lugares lastimados de las montañas salvadoreñas, se han convertido en escenarios de una paz profunda, que transmiten indiscutiblemente al viajero.
museo
‘Ahora somos felices; el turismo no entiende de razas ni países ni religiones; tenemos a los actores del conflicto juntos’, explica Leonor. Ella es una de las más de mil personas que trabajan desde el año 2000 en las distintas acciones de esta Ruta de Paz, ‘donde el viento susurra historias’. El aire es puro y el clima fresco, porque estamos a más de 1.200 metros de altura, en el corazón de este pequeño país centroamericano.
La de El Salvador fue la única verdadera guerra de guerrillas de Centroamérica, con estrategia política y militar. Historias duras jalonan esta Ruta de Paz que comienza en Perquín, ‘camino de brasas’ en lengua potón-lenca. Antes del conflicto armado, esta zona vivía de la explotación de café y madera pero, durante los 12 años que duró la guerra, aquí no quedó población civil.
‘O emigrabas o te metías en la guerrilla o en el ejército. La única alternativa a estas era morir. Yo formaba parte de la promoción de las samuelitas –cuenta Leonor-, nos llamábamos así en honor a un comandante que ya lo era a los trece años’.
helicoptero
‘¿Miedo? Hubo muchos momentos de miedo. Cuando tenía once años, en el cerro Cacahuatique, eliminamos al batallón Jaguar, de 800 hombres’, escucharla resulta increíble.
La pesadilla terminó el 16 de enero de 1992. ‘Era necesario que terminase la guerra de forma negociada, porque había más armas que niños felices; no hubo ni vencedores ni vencidos’.
Todavía hoy, recordándolo, a Serafín y a Leonor se les hace un nudo en la garganta: ‘Ese día yo estaba embarazada, y estaba con mi mamá. Ya sabíamos que había terminado la guerra, porque había habido una reunión previa en Nueva York. Fue la última vez que disparamos’. ‘Al aire’, aclara sonriente.
A pocos kilómetros, el humilde Museo de la Revolución, fundado a finales de aquel año por un grupo de guerrilleros ‘para que no se vuelva a repetir jamás’, está cargado todavía de recuerdos. Donde está ahora el aparcamiento se ubicaba el hospital para atender a los heridos.
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bonito trabajo companeros ami

bonito trabajo companeros ami tambien se me pone el Corazon chiquito y el estomago se me hunde al leer los comentarios y recorder esos momentos porque yo tambine alguna forme parte de esa lucha.Patty la radista de Morazán.

¡Bonito artículo,

¡Bonito artículo, felicidades!, (uno que anduvo por la zona)

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