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lunes 16|09|2019

Barceló Marina Smir, el nuevo hotel de moda en Tamuda Bay

Texto y fotos: Ana Bustabad Alonso

Según nos vamos aproximando a Tetuán, la actividad en la carretera se hace más intensa. Hombres que arreglan farolas subidos en pequeñas grúas, aceras con los bordillos levantados, cuadrillas de jardineros en cada rotonda. Se acerca la visita anual de Mohamed VI.
El monarca marroquí ha puesto de moda la costa norte del país, una zona históricamente olvidada para el turismo. La nueva ‘marca’ creada por el Ministerio de Turismo se llama Tamuda Bay, en honor a los orígenes fenicios de Tetuán, y abarca el litoral comprendido entre las localidades costeras de Fnideq y M’diq.
O, lo que es lo mismo, una bahía natural bañada por el Mediterráneo que se extiende desde la frontera con la ciudad española de Ceuta, hasta Cabo Negro, cerca de la desembocadura del Río Martil.
Se trata de una zona salpicada por villas de lujo y edificios blancos de apartamentos, pero nosotros elegimos el nuevo hotel de moda de la zona, que desde hace un mes lleva marca española, el Barceló Marina Smir Thalasso Spa.
Uno de los puntos fuertes del Barceló Marina Smir es su ubicación. En primera línea de playa, justo al lado de la nueva marina gestionada por Marina Marbella, y a pocos dirhams en taxi de M’diq, un pueblecito repleto de terrazas, restaurantes, tiendas y un ambiente que se va animando al caer la tarde.
A diferencia del otro hotel que tiene la cadena en el norte de Marruecos, el Barceló Mediterránea Saïdia, un resort entre playas vírgenes, aquí el régimen habitual es alojamiento y desayuno, porque la oferta es muy variada dentro y fuera del hotel.
Pero venimos cansados del viaje y no nos apetece salir. Así que la primera cena la disfrutamos en la terraza del restaurante. Hace una noche preciosa. La temperatura es suave, como casi todo el año, lejos de los extremos de otros destinos marroquíes. Verduras a la brasa, ventresca de espadón, confit de pato, un excelente nespresso y charla animada con unas copas hasta medianoche. Alguien propone levantarse de madrugada para observar las estrellas.
En el mes escaso que lleva como director, Miguel Barceló ha comenzado a convertir este cinco estrellas, que ya se cuenta entre los preferidos de la elite marroquí, en mucho más que un buen hotel de playa.
Será porque ya ha trabajado en algunos de los mejores de la cadena en España, o porque es muy joven, pero a Miguel le sobran ideas para convertir su Barceló Marina Smir en el mejor hotel del norte de Marruecos. Entre otros proyectos, va a contar muy pronto con una terraza Möet Chandon, que distingue a los beach clubs más exclusivos, los must del verano.
El hotel se inauguró hace ya catorce años como Hyatt, y más tarde fue Sofitel y, aunque se le nota en algunos detalles el cansancio, el director nos cuenta que está previsto invertir un millón de euros en ‘muchas mejoras técnicas que no se ven’ y otras muchas que sí. ‘Vamos a renovar toda la lencería, manteles, toallas…’, nos cuenta. De momento, esta noche estrenamos cristalería con un tinto del país que nos sorprende.
      

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