CALLEJEANDO
 
miércoles 21|08|2019

Bérgamo, misterio y esplendor de dos ciudades en una

Y justo detrás, atravesando la puerta de Sant’Alessandro, de donde partía el camino hacia el lago Como, está el Largo Colle Aperto, un paseo muy agradable al mediodía, con magníficas vistas al valle y las estribaciones alpinas.
Desde aquí se coge el funicular que sube al castillo de San Vigilio, en ruinas, pero con las mejores panorámicas de la ciudad. El escritor Hermann Hesse, más tarde premio Nobel de literatura, fue uno de los primeros que lo utilizó para descubrir los huertos y jardines de la colina más alta de Bergamo, que se mantienen casi inalterados.
Este es el recorrido principal, pero en la Città Alta hay que perderse sin prisas, descubrir otras plazas y otras calles sorprendentes como Via Arena, donde está la casa natal y museo del compositor Gaetano Donizetti.
Aunque el funicular es más romántico, merece la pena dejar el autobús para una de las subidas a la Cittá Alta. El recorrido, más largo, zigzaguea ascendiendo paralelo a las murallas entre villas señoriales y zonas residenciales que no es fácil descubrir de otra manera.
Eso sí, hay que tener en cuenta que si no se dispone del bono de transporte hay que comprar el billete en un kiosco o en las máquinas de algunas paradas.
Una de las más interesantes es la de puerta de San Giacomo, antigua salida del camino hacia Milán. Bajándose aquí se puede continuar caminando hasta la Città Alta por el Vialle Delle Mura, un paseo arbolado con magníficas vistas de la ciudad, y bancos a cada rato.
Otra opción, mejor para bajar, es descubrir las decenas de escalerillas y veredas que surcan los lados de la colina de Bergamo. Las más accesibles son las que descienden de Borgo Canale.
 
El esplendor de la Cittá Bassa
Nada de edificios grises e impersonales. El Bérgamo de los siglos XIX y XX es una ciudad de  villas palaciegas, llamadas borghi, y de arquitectura de vanguardia representativa de varias épocas a lo largo del tiempo.
El centro neurálgico de la Cittá Bassa es la Porta Nuova, creada con la apertura de las murallas medievales. Cuenta con dos edificios neoclásicos, propileos, a ambos lados, antiguos puestos de aduana.
Desde aquí salen las dos avenidas principales de la ciudad. Via Roma, también llamada Vittorio Emmanuele, que asciende hasta la parte alta, y Viale Papa Giovanni XXIII, que se extiende hasta la estación de ferrocarril.
Un poco más arriba está la Piazza Matteotti, donde se encuentra el Palazzo Frizzoni, sede del Ayuntamiento, y la estatua de Cavour. A ambos lados del ensanche está el boulevard Sentierone, un agradable espacio porticado y empedrado con restaurantes, bares y tiendas, lugar de paseo y encuentro de los bergamascos. Hacia la izquierda se llega a las mejores calles de compras. A la derecha, al Teatro Donizetti.
Los amantes del arte no pueden perderse una visita a la pinacoteca de la Academia Carrara, en la Via San Tomaso, muy cerca de aquí. Su colección, una de las más grandes de Italia, cuenta con otras de Carpaccio, Tintoretto, Brueghel y Bellini, entre otros. Al lado, el Gamec, de arte contemporáneo. 



      

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