CALLEJEANDO
 
miércoles 21|08|2019

El Chiado, un viaje al pasado por la Lisboa más vintage

Texto: Federico Ruiz de Andrés; Fotos: Ana Bustabad Alonso

Como pocas ciudades en el mundo, Lisboa conserva intacto el sabor de otros tiempos en sus calles empedradas, en sus tranvías, en sus tiendas centenarias. Te invitamos a acompañarnos en un viaje al pasado que se respira todavía en sus rúas; a comprar en las lojas de toda la vida; te proponemos una ruta muy especial por el barrio más vintage de Lisboa, el Chiado.
Café A Brasileira
Comenzamos el viaje en la Avenida da Liberdade, un boulevard arbolado que fue en tiempos jardín público de la ciudad, y a mediados del siglo XIX se convirtió en una de las zonas preferidas por la burguesía para levantar sus mansiones.

Aquí se encuentra uno de los mejores hoteles de la capital portuguesa, el Tivoli Lisboa, que debe su nombre al antiguo teatro Tivoli, situado casi enfrente.

Esta ruta Vintage por las lojas -tiendas- más antiguas de Lisboa es una de las T/Experiences que se pueden reservar en los hoteles de la cadena Tivoli.
Ya hemos recorrido Lisboa en sidecar y esta vez nos apetece caminar, así que elegimos una ruta a pie por la Lisboa más vintage.
Escogiendo T/Experiences en el Tivoli Lisboa
Abajo nos espera Sofia Lobao, que va a ser nuestra guía por el barrio del Chiado, en una de las colinas de la ciudad.
Bajando por la Avenida da Liberdade nos encontramos la Embajada de España a la derecha, un edificio majestuoso de aspecto francamente descuidado. Es todavía una zona de teatros, aunque ya degradada.
Continuamos bajando y llegamos a la Baixa, un barrio que se extiende desde la plaza de Rossío a la del Comercio. Fue reconstruido tras el terremoto de Lisboa de 1755 por el Marqués de Pombal, que trajo a la capital portuguesa el aire geométrico del ensanche parisino diseñado por Barón Haussmann.
Antes de subir al Chiado aprovechamos para hacer una parada en el Largo de Sao Domingos, que hace esquina con la plaza del Rossío, para tomar una ginjinha en Espinheira y coger fuerzas para tanta cuesta como nos espera.
Justo detrás, en la rúa D. Antão de Almada, merece la pena entrar un momento en la iglesia de São Domingos.
Iglesia de São Domingos
Por fuera parece como las demás, pero sorprende su interior rojizo que fue devorado por las llamas el 25 de agosto de 1988, en el incendio que destruyó el centro de Lisboa. Aunque rehabilitada, mantiene las huellas de aquel trágico acontecimiento y resulta sobrecogedora.
Un poco más adelante está la manteigaría Silva, fundada en 1908. es el único que pervive de aquellos establecimientos que, a pesar de su nombre de mantequería, ofrecían toda clase de alimentos, muchos de ellos ultramarinos, y los más selectos que se producían en Macao, Goa, Brasil o Mozambique.
Aquí se puede encontrar un amplio surtido de quesos, jamones, conservas y dulces tradicionales de todas las regiones portuguesas.
Al lado, propiedad de la misma familia, la ‘Casa do Bacalhau’ (casa del bacalao), donde venden los mejores ejemplares salados de este imprescindible de la gastronomía portuguesa.
mantequería Silva
Desde la plaza del Rossío podríamos subir al Chiado en el elevador de hierro de Santa Justa. Cuesta lo mismo que un viaje en tranvía y está abierto todo el día, hasta las nueve de la noche. Pero resulta también muy agradable ascender por la rúa do Carmo, para ir empapándose despacio de su ambiente

      

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