A BORDO
 
lunes 22|07|2019

Un viaje en el tiempo por los bosques mágicos de Serbia

tunel
Basta ver sus traviesas de juguete para darse cuenta de que estas vías son las más estrechas de toda Europa, si no del mundo. Sobre sus 0,76 metros traquetean estos pequeños ferrocarriles, bonitos a rabiar, desde hace casi un siglo.
En 1925 el tren Cira conectaba las llanuras del Danubio con Sarajevo, Bosnia, y más tarde continuaba hacia el mar, un trayecto de 27 horas hasta alcanzar el Adriático en Zelenika y Dubrovnik.
Ya a finales del siglo XIX, Mitar Tarabić, el famoso campesino profeta de Kremna, auguraba: ‘Pasarán muchos años antes que las gentes recuerden el camino de hierro y lo reconstruyan. Pero ya no será para viajar a Višegrad a trabajar. Los viajeros vendrán solo por diversión, a disfrutar’.
A partir de 1974 sus túneles abandonados se llenaron de murciélagos y parecía que todos habían olvidado el pequeño ferrocarril. Pero en 1999, en plena época convulsa de la antigua Yugoslavia, la Asociación de Amigos de Mokra Gora comenzó a despejar las vías con la ayuda del Ejército y la compañía de Ferrocarriles Serbios. Y la profecía se cumplió.
pueblo
Ahora, rehabilitado bajo el nombre de Sargan Eight [8 en inglés], recorre cada día dos veces este camino en forma de ocho – de ahí su nombre- rodeado de naturaleza, 15,4 kilómetros de ruta en tierras de Serbia, en la que no faltan nada menos que veintidós túneles y cinco viaductos, todos a su sorprendente escala.
Por menos de 6 euros nos subimos a sus pequeños vagones en la estación de Mokra Gora, de donde sale dos veces cada mañana camino de Sargan Vitasi. Ida y vuelta.
Merece la pena llegar con tiempo de sobra a la estación de Mokra Gora, para curiosear las antiguas locomotoras de vapor y los diferentes modelos de tren que circulan aún por estas curiosas vías, incluso un coche herrumbroso utilizado por Kusturica para el rodaje de ‘La vida es un milagro’.
También se encuentra aquí el Club de la Asociación de Amigos de Mokra Gora, con dos vagones restaurante y una pequeña tienda de regalos que vende planos muy completos del recorrido y recuerdos. En la cafetería, de ambiente ferroviario, se puede disfrutar de un buen expreso y de conexión wifi gratuita.
estacion
Si dan ganas de quedarse, a pocos metros de las vías de Mokra Gora hay varias opciones de alojamiento en el complejo turístico Sargan Eight, que cuenta con apartamentos y habitaciones de hotel con vistas al tren, en edificios reconstruidos con la misma arquitectura de 1925.
Asomados a sus ventanillas vemos pasar las estaciones diminutas, bosques inmensos, algunos pueblecitos y apeaderos curiosos como el de Golubici, destruido por Kusturica para recrear su antiguo aspecto en el rodaje, o el de Jatare, con mesas, fuente y barbacoa, perfecto para un picnic.
A veces se detiene en Ludi Kamen, donde cuenta la leyenda que aquel que pisa la gran roca se enamora ciegamente, y las parejas jóvenes bajan raudas a besarse sobre ella. Mecidos por el traqueteo menudo del Sargan 8 viajamos sin duda en el tiempo, que parece detenerse sobre estas vías de juguete.
maquina
      

Que bonito...perfecto para

Que bonito...perfecto para aprovechar y conocer Serbia .
Un saludo ;)

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