A BORDO
 
lunes 22|07|2019

Camino de la Soria de Machado en el tren Campos de Castilla

Texto: Federico Ruiz de Andrés  Fotos: F.R. y Ayuntamiento de Soria

Coincidiendo con el centenario de la famosa obra de Antonio Machado, Soria acaba de estrenar el tren Campos de Castilla, una ruta en ferrocarril de Renfe hacia Castilla y León, por los mismos lugares que recorrió el poeta.


El Tren ‘Campos de Castilla’ es un viaje en el tiempo, un fin de semana que te traslada desde el Madrid del siglo XXI a las tierras sorianas de cien años atrás, las que Machado amó con tanta intensidad que les dedicó lo mejor de su pluma.

A bordo del tren Campos de Castilla

El viaje comienza temprano, el tren no espera a nadie. Sábado por la mañana en la madrileña estación de Chamartín. Todos atentos al panel que anuncia la vía. Aún no ha empezado el ‘viaje en el tiempo’, pero ya nos parece oír el silbato del jefe de estación, dando la salida con su gorra y la bandera roja en la mano. ¡Viajeros al tren!

A las 08.16, puntual, el convoy de Renfe inicia el traqueteo camino de Soria. Como hizo Machado hace un siglo. Como cantaba Gabinete Caligari en su famosa ‘Camino Soria’. Este tren tan especial, un fascinante viaje teatralizado de ‘Machado y el tren’ repite trayecto dos sábados al mes hasta el 7 de octubre.

A bordo, descubrimos ‘las colinas plateadas, las cárdenas roquedas, los montes de violeta’ que inspiraron a Machado. Es mucho más que un viaje en tren, es un recorrido por la vida de Machado y su obra Campos de Castilla.

Atravesamos el valle del Henares, buenas tierras, con rica agricultura. En la estación de Sigüenza comienza la aventura. Un interventor, una engalanada señorita ‘bien’ y una hechicera trasladan a los pasajeros cien años atrás, rememorando los instantes del viaje que emprendió Machado.

Desde Sigüenza, estaciones cerradas, vías muertas, edificios ferroviarios en decrepitud, ni un alma. Sigue, en el interior del tren la dramatización de poemas machadianos y los guiños a su época.

Interesante la estación de Torralba, grande, distinta a tantas otras. Desde aquí la línea pasa a ser diésel, vía única, camino Soria. Dejamos volar la imaginación con estos paisajes yermos, imaginando en plena actividad los molinos que salpican el campo, una de las escasas advertencias de la presencia humana.

En Coscurita hay todavía un empalme con una línea abandonada, la de Valladolid - Ariza. El tren Campos de Castilla se detiene un momento en Almazán. Suben viajeros. Desde aquí, el horizonte se llena de pinos, de pinares, de piñones. Nos acercamos a Soria.

Los colores de Soria

Dos minutos antes de las 11 hace su entrada en la estación de Soria, donde nos espera una degustación de productos de Saborea Soria. Mantequilla, torreznos, buen vino y aguas de la tierra.

Un rato en el hotel para dejar el equipaje y enseguida cambiamos a otro tren, este pequeño y sobre ruedas, un trenecito turístico que nos lleva desde el centro al parque del Castillo, uno de los dos cerros, el otro es el del Mirón, entre los que nació Soria. Aquí se encuentra el Parador de Turismo, dominando la ciudad.

Abajo, en el collado, Soria se extiende junto al río, pequeña y tranquila, rojiza como sus edificios de piedra arenisca, bajo un cielo azul sin rastro de contaminación. Y desde el río la línea de tejados asciende hasta la Alameda de Cervantes, más conocida como La Dehesa, pulmón verde y lugar de recreo de los sorianos.

El paisaje cambia de colores en cada estación, pero siempre sobra oxígeno. Tanto, que dan ganas de coger una bicicleta y lanzarse a descubrir los alrededores de ciudad con los versos de Machado en la cabeza. Es fácil, Soria cuenta con un servicio de alquiler que cuesta solo 10 euros al año, o tres euros al día. 

Nos esperan la iglesia de Santo Domingo, con su fachada de piedra salpicada de piñas labradas por discípulos de Silos, tan abundantes en el románico soriano y en los montes que rodean la ciudad; los claustros de San Juan de Duero o San Pedro, el Convento de la Merced; palacios renacentistas, quietud.

La visita a muchos de sus monumentos es gratuita, y en la web del Ayuntamiento de Soria pueden consultarse los horarios y los datos de contacto.

      

La verdad es que apetece.

La verdad es que apetece. Trataremos de programar un viaje en tren desde Galicia a Soria con lectura de Machado que nos dure para la ida y para la vuelta.
Hasta pronto.

Tal y como lo cuentas,

Tal y como lo cuentas, apetece subirse a ese tren y viajar en el tiempo para conocer los lugares de Machado. Precioso texto!

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