AZUL MARINO
 
lunes 18|06|2018

Cascais, mirando al mar todo el año desde la costa de Lisboa

Conocido mundialmente en el siglo XX por su localidad más señorial, Estoril, el municipio portugués de Cascais mira ahora más que nunca hacia el mar Atlántico. Su costa hermosa y templada, muy cercana a Lisboa, es un buen destino en cualquier momento del año.

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Antiguos pescadores, extranjeros que disfrutan aquí de un retiro templado y surfistas de todo el mundo conforman un paisaje humano ecléctico y cambiante, donde cualquier viajero es bienvenido.
El pequeño centro histórico de Cascais se recorre fácilmente caminando; pero para disfrutar toda su costa y conocer sus rincones más especiales es imprescindible alquilar un automóvil. Mejor en la propia Cascais, adonde los trenes de cercanías traen al viajero en pocos minutos desde la capital portuguesa.
Si se cuenta con pocos días, lo más práctico es dividir la visita en coche por la costa en varias zonas, guiándose por un mapa de carreteras, de norte a sur, con alguna incursión en las cercana y montañosa Sintra. Hay algunos lugares imprescindibles:
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Se puede comenzar con una visita al Cabo da Roca, la punta más occidental de la Europa continental. El viento arrecia pero las vistas son magníficas, y nunca faltan turistas haciéndose fotos junto al faro. Estamos en el Parque Natural Sintra-Cascais.
Cerca, tierra adentro, a unos cientos de metros de altitud, se encuentra el Mirador de Peninha, desde donde hay una magnífica vista paisajística de Cascais hasta Lisboa. Aquí se encuentran también los restos de un antiguo santuario del siglo XVI. Merece la pena aparcar el coche y perderse caminando por el bosque de pinos y robles.
También merecen su parada el recoleto pueblo de Azenhas do Mar, cuyas casas blancas se arremolinan en la ladera de un acantilado, o la playa de Adraga, con rocas que forman grutas y túneles, y a la que se llega por carretera desde Almoçageme.
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La carretera de la costa continúa hacia el sur pasando por el sistema dunar de Guincho-Cresmina, dentro del Parque Natural Sintra–Cascais. Hay una parada obligada en el centro de interpretación Duna da Cresmina que, además de información, brinda un mirador muy agradable donde tomar un café o un almuerzo ligero.
Desde aquí puede verse casi la amplia playa do Guincho, donde los amantes del surf se adentran una y otra vez en busca de la mejor ola. A pocos metros del agua, el agradable Estalagem Muchaxo está siendo reformado.
En esta ruta hacia el sur se encuentran otros puntos imprescindibles como Casa da Guia, un agradable complejo de casitas y jardines arbolados frente al mar, convertido en un centro comercial muy pintoresco. Cualquier rayo de sol se aprovecha aquí de manera especial, en sus numerosas terrazas.
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La siguiente parada ha de ser la Boca do Inferno, donde el agua del océano invade los riscos de roca caliza, rugiendo en días de temporal. Un buen lugar para las fotografías.