UN RECORRIDO EN SIDECAR POR LOS RINCONES DE LA VIEJA LISBOA
 
lunes 23|09|2019

Un recorrido en sidecar por los rincones de la vieja Lisboa

Texto: Federico Ruiz de Andrés; Fotos: Ana Bustabad Alonso

¿Creías que lo habías probado todo? Olvídate de largas caminatas cuesta arriba, de interminables atascos de tráfico, y acompáñanos en este recorrido tan especial. Te llevamos, en sidecar, por los rincones de la vieja Lisboa.
Desde el sidecar Lisboa se ve distinta
La idea surge en uno de los mejores hoteles de la capital portuguesa, el Tivoli LisboaAsomados a la terraza del último piso, las vistas de la ciudad son impresionantes, pero sus siete colinas -eso dice la leyenda, parecen muchas más- se nos antojan demasiadas para un fin de semana.
Buceando en la web de los hoteles Tivoli descubrimos las T/Experiences, propuestas de lo más original para convertir cada estancia en una aventura. Justo lo que estábamos buscando.
Llegamos al hotel dispuestos a probarlas. Entre todas las que nos ofrecen, escogemos sin dudarlo un recorrido en sidecar por la vieja Lisboa.
Dicho y hecho, Ánibal nos recoge a bordo de una Ural de 750 cc. con sidecar, una moto de camuflaje del ejército soviético que fue utilizada por última vez en la invasión de Afganistán. Nos ponemos el casco y comienza la aventura.
Aníbal se pone el casco y comienza la aventura
Desde el sidecar la ciudad se ve distinta, casi a ras de suelo. Será la perspectiva, pero lo cierto es que te sientes parte de sus calles, como si le pertenecieses desde siempre.
Los adoquines se deslizan por debajo en cómodo traqueteo. Algunas personas se nos quedan mirando, y sonríen. Bajando por la Avenida da Liberdade, llegamos a la Baixa.
Pasamos por delante la estación Central, buen ejemplo de arquitectura neogótica, a donde llegaban en otros tiempos las noticias de París y del resto de Europa, a través del tren.
Desde que en 1834 se construyó a las afueras en lo que había sido un convento, la nueva estación de ferrocarril de Santa Apolonia fue desplazando poco a poco a la estación Central, a donde hoy sólo llegan trenes de cercanías.
El Sud-Expresso o Surexpreso, según lo nombrasen los interventores de la Renfe española o de los de Comboios de Portugal, pasó también a la estación de Santa Apolonia, hasta que, a principios de este mismo año, desapareció para siempre.
estación Central
Sus míticos vagones, guardianes del último glamour auténtico de los ferrocarriles peninsulares, recorrieron por última vez el camino de Lisboa a Hendaya para enlazar con el TGV francés hacia París.
Dignos herederos, los modernos trenhotel Talgo de Renfe llegan ahora a la capital portuguesa desde Irún o Madrid, con todas las comodidades de un hotel rodante y un personal de cinco estrellas. No hay que perderse sus cabinas de Gran Clase. No sólo por lo bien que se duerme a bordo, sino también por la cena de alta cocina que va incluida en el precio.
Justo al lado de la estación, el primer hotel de cinco estrellas que tuvo Lisboa, el Avenida Palace, que tenía entrada directa al edificio de la estación. Enfrente, el Teatro Nacional Dona María II.
En la plaza del Rossío encontramos una de las tiendas más clásicas de Lisboa, las chapelarias Azevedo Rua, ‘especializadas em chapeus e bonés’, dos pequeñas sombrererías anexas que se conservan tal cual desde 1886. En su momento fueron pioneras por ofrecer ‘precios fixos’, en una época en la que el regateo todavía estaba a la orden del día.
sombrerería Azevedo Rua
Al doblar la esquina encontramos el Largo de Sao Domingos, centro de reunión de los africanos que viven en Lisboa, la mayoría emigrantes de antiguas colonias portuguesas.
Aquí mismo, una parada imprescindible para saborear una ginjinha, la bebida más famosa de Lisboa que, curiosamente, fue invento de un gallego.
      

Encantador el paseo, la

Encantador el paseo, la moto..., pero es que Lisboa... ¡¡atrapa siempre!!

Dejar un comentario

Agradecemos mucho tu opinión en Expreso.
Por favor, no dejes comentarios impropios, injuriantes, contrarios a las leyes o con fines publicitarios, tendremos que eliminarlos.

Oculto, no aparece en el comentario.