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lunes 27|05|2019

Fitur 2012, nos duele verte así

Ana Bustabad Alonso, periodista

Para los que llevamos treinta y tantos años descubriendo el mundo cada enero en Fitur, y además nos dedicamos a este fascinante mundo de los viajes, la Feria Internacional de Turismo de Madrid no es solo una cita obligada. Es nuestra feria, una de las mejores del mundo.

Desde sus primeras ediciones allá en el recinto de la Casa de Campo, pasando por el excitante reestreno en el Juan Carlos I de Ifema, hasta esta última edición, Fitur nos ha visto crecer, nos ha enseñado países y culturas, nos ha abierto horizontes y regalado muchos momentos inolvidables.

Seguramente por todo ello nos duele tanto ahora ver el deterioro en que se ha sumido la feria en los últimos años, y que este 2012 roza ya la desmantelación de un sueño compartido.
No solo por los metros y metros de alfombra vacía, por las ausencias notables, por los pabellones recortados y los espacios inventados que intentan ocultar una edición fracasada. No solo por los accesos sin atascos y los hoteles a buen precio que revelan el cada vez menor interés de los profesionales.
Los recortes se notan desde que atraviesas los controles de seguridad en Ifema, aumentados en la jornada inaugural y aliñados por escoltas que podrían haberse criado en la Cosa Nostra. Algún día, el pellejo de la realeza no será más importante que el de los cientos de personalidades de todo el mundo que vienen a Fitur.
Recortes, decía, que se sienten en el frío intenso del pabellón de acceso, está visto que el ahorro ha llegado también a los sistemas de calefacción. Y que continúan dentro, en la austeridad ‘aparente’ de expositores que repiten diseño, adornan con globos cuatro pósters mal colocados o minimizan el número de actividades de promoción.
Aparente solo –la austeridad- en una feria en la que muchos responsables políticos y sus camarillas se ponen tibios de jamón del bueno encerrados en las partes privadas de los stands, lejos de las miradas indiscretas de visitantes profesionales y medios de comunicación críticos. Los otros, eso sí, titulan sin empacho al día siguiente ‘La gastronomía de estos y aquellos triunfa en Fitur’.
Pero la crisis económica actual no puede dar respuestas a todo despropósito. Mientras en otras ferias como Intur, la cita del turismo de interior en Valladolid, la organización capea dignamente el temporal y los expositores apuestan por las redes sociales sin fisuras, Fitur se aleja cada vez más de los profesionales.
Esta feria, que se cuenta sin ninguna duda entre las más grandes, podría aprender mucho de la excelente organización de la EIBTM de Barcelona; o de las que celebra por toda Asia la empresa TTG. ¿Qué tal una wifi gratis para los profesionales? ¿Por qué se han eliminado los postours para compradores y periodistas invitados que seguramente ofrecerían encantados muchos destinos españoles?
Por supuesto, gran parte de la responsabilidad del declive de Fitur recae necesariamente en los propios expositores, artífices principales de una feria de vanidades y endogamia. Aquí es tan fácil ver a turistas leyendo el periódico tranquilamente sentados en cualquier mesa vacía como a profesionales trabajando por la promoción turística.
Una feria en la que escasean los objetos de merchandising pero el papel se derrocha sin miramientos. Y en la que el enorme coste en euros de cada metro cuadrado de moqueta se dilapida con estrategias inútiles, azafatos ostentosamente desinformados y originales maneras de proteger a las autoridades de plumillas y otros bichos molestos.
Muchos responsables de comunicación podrían tomar ejemplo de los de Alemania, México, Israel, Coruña, Costa del Sol, Paradores, NH Hoteles, Politours o Bancotel -y se nos olvidan unos cuantos- que atienden con eficacia y calidez a los periodistas que acuden a sus stands en busca de novedades. La mayoría, ocupados en bailar el agua a tanto jefe o directamente ausentes, despachan con malos modos a los que intentan hacer su trabajo: ‘Ahora imposible, ya os enviamos la nota de prensa’.
De este periodismo de despacho se libran a menudo los reporteros locales, los de cada quién, que organismos autonómicos y locales, sobre todo, llevan en palmitas a Fitur para que les sirvan al día siguiente de altavoces agradecidos: ‘Gran éxito de nuestro pueblo en Fitur’, anuncian los titulares a cinco columnas.
Seguramente tampoco es fácil para agentes y turoperadores, a los que hordas desatadas de canaperos disputan el espacio frente a los mostradores. ¿Cómo es posible que durante las jornadas dedicadas a profesionales sigan abundando por los pasillos los cochecitos de bebé?
Hasta los expositores se quejan, pero ¿quién permite su entrada? ¿Tendrán algo que ver las invitaciones para profesionales que se reparten indiscriminadamente? Por supuesto, es injusto generalizar. Este año, cosas de la crisis, hemos visto a importantes técnicos de turismo y presidentes de patronato a pie de obra sin que se les cayesen los anillos, y algún compañero ha descubierto a la concejala del ramo ejercer de azafata en un stand.
Otra cosa son las actividades paralelas que se celebran cada año junto al espacio expositivo. Fiturtech, Investour, FiturGreen, Social Media Sharing, las quedadas de blogueros o la iniciativa de Koan Consulting de organizar una jornada de Turismo Responsable, son lo mejor de Fitur para muchos.
Es el momento de transformar los objetivos y el formato de Fitur. Muchos nos alegraríamos infinitamente de ver brillar de nuevo la gran cita viajera que abre el año turístico. Nuestra feria, una de las mejores del mundo.

      

FELICIDADES, Ana!!! No puedo

FELICIDADES, Ana!!! No puedo estar más de acuerdo. Después de 15 años exponiendo este año no lo hemos hecho y ha sido la mejor decisión. Una pena que Fitur no reaccione... no tiene tiempo que perder!

Que penita!

Hola Ana,

te felicito por tu artículo.

Lamentablemente hay gente que sigue alimentando este formato con comentarios patéticos sobre las empresas que no están presentes por decisión meditada. Supongo que si desaparece Fitur, con sus aficionados incondicionales incluidos, las profecias y visiones de algún iluminado, se quedarían en discurso de vendeburras, que es en realidad lo que es alguno de ellos, con notable éxito las cosas como son, desde hace años.

En lugar de tomar referencias de ferias turísticas, realmente profesionales y útiles para el sector, nos dedicamos a criticar a las empresas honestas que, libremente, reniegan de este formato caduco y a engordar el ego de los organizadores en Ifema y lo más triste...sus arcas a nuestra costa. Detalles, aparentemente insignificantes, como que se cobre el wi-fi, dicen mucho de Fitur y de sus objetivos como feria, en un sector que todo el mundo considera estratégico en este país. De palabras estamos ya bastante hartos, ahora sólo falta que los hecho acompañen a los discursos.

Por cierto, recomendaría a los organizadores de la feria, que éste año si leyeran los cuestionarios de satisfacción que envian a los expositores trás Fitur. El año pasado alguno de estos cuestionarios se les debió traspapelar y la consecuencia fue la no repetición del expositor.

Gracias!

Por no hablar de los

Por no hablar de los visitantes del fin de semana, la media de edad no bajaba de los 70, basicamente van en busca de regalos y de comer todo lo que puedan gratuitamente, para los que estamos trabajando y queremos informar sobre nuestro trabajo es muy desmotivador :(

Las ferias de este tipo ya

Las ferias de este tipo ya están pasadas de moda, y no solo en este sector.
Cuestan mucha pasta y el resultado no compensa. O se reinventan, acomodan precios a la situación actual de crisis y contención del despilfarro, o el gato al agua se lo llevarán otros canales mucho más competitivos en precio y rentables.

Sobre el caos en Fitur

Este año he estado en Fitur solamente el jueves y me ha decepcionado profundamente: pasillos vacíos, pabellones a medio gas, ausencia de calefacción, un hilo musical horroroso que molestaba profundamente a quienes teníamos qe trabajar.
Menos mal que este año apenas había fanfarrias autonómicas, grupos musicales que no paran de dar el coñazo por los pasillos.
Eso sí, no han faltado a la cita multitud de políticos venidos a menos que se reunían entre ellos y brindban por los cuatro nuevo años conseguidos de poltrona.
Y en cuanto al negocio, sigue la tónica general. Apenas te recibe nadie; curiosamente todos están reunidos o acaban de salir o están por ahí. Realmente reposan su resaca de la fiesta de la última noche.
Por último, el personal de Ifema cada vez está (por lo general) más encarado. ¿y qé les hemos hecho nosotros?.
Tres veces que he tenido que preguntar por algo a esto señores y te dan unas contestaciones que alucinas. Un consejo: un poco más de respeto al profesional. Si nos pasamos por Ifema es que tenemos algún negocio que nos obliga a estar por allí. Si no volvemos, vosotros no coméis... vosotros mismos

Estupenda crítica, Ana. Más

Estupenda crítica, Ana.
Más les vale que tomen nota de un sntimiento que, por lo que he podido intercambiar en la feria, es generalizado: mucho amigusimo y afán recaudatorio.
Al loro, Ifema. Váis de ma en peor y 2012 ha sido un bluf amsoluto.
Gracias por la refelexion.

Mayte

fitur

Creo que hasta te has quedado corta en la critica. Este año fitur ha sido un absoluto desastre. Ya el jueves la chiquillería y el imserso se desplazaban como querían por los pasillos. Pero quién los ha dejado pasar????????
Y los politicos y periodistas 'de la cuerda' campaban por sus respetos en los estands españoles.
Mensaje para la organizacion de Fitur: así no, chicos!!!!!!! da la impresión de que esto se acaba...

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