INTERNACIONAL
 
domingo 17|02|2019

Un recorrido por las aldeas alemanas a orillas del Paraná

Argentina_aldeas_alemanasPioneras en producciones agrícolas, ganaderas y cunículas, las comunidades inmigrantes del Volga conforman un circuito turístico que descubre tradiciones y costumbres, en pleno Litoral argentino. Erigidas entre las ciudades argentinas de Diamante, Crespo y Paraná, ofrecen artesanías, dulces, paseos en carruajes y balnearios sobre el río.

Los descendientes de alemanes constituyen el tercer grupo étnico más grande de Argentina y, solamente con los provenientes del Volga, se estima que son más de dos millones. En la provincia de Entre Ríos, gran parte de ellos se radicaron sobre finales del siglo XIX en los alrededores de Paraná (ciudad Capital), Crespo y Diamante para dar origen a un circuito hoy conocido como Aldeas Alemanas.
Este itinerario histórico y cultural, ubicado al oeste de esta provincia litoraleña, está unido en su mayoría por la Ruta Provincial 11. Se trata de una travesía que puede realizarse en un día -por la corta distancia que separa una aldea de otra- o también durante varias jornadas, a través de la cual se conocen los orígenes y el desarrollo alcanzado por estas comunidades, sin abandonar nunca costumbres y tradiciones.
Custodiado por el río Paraná, este circuito recorre una zona de lomadas que durante la temporada estival invitan también a disfrutar de jornadas de sol y agua, salidas de pesca, paseos en antiguos carruajes, visitas a comedores regionales, y comercios en los que se encuentran diversas artesanías, mates forrados en cuero de carpincho, mermeladas y escabeches caseros.
Estas Aldeas Alemanas, según informan desde TurNoticias, ‘conforman en la provincia de Entre Ríos la comunidad germana más importante de la Argentina. Una buena oportunidad para conocerlas es durante la Fiesta Nacional de la Colectividad Alemana, que se desarrolla en diciembre, en la ciudad de Crespo, más conocida como la Oktoberfest’.
Los nuevos horizontes
La historia de sus antepasados se remonta más de tres siglos atrás, cuando los originarios emigrantes alemanes fueron llevados a Rusia a pedido de la emperatriz Catalina la Grande, donde se establecieron por un tiempo a orillas del río Volga para cosechar grandes extensiones de trigo. Al perder algunos de los beneficios, buscaron nuevos rumbos. Los de religión cristina, en su mayoría, fueron hacia Canadá y Estados Unidos, mientras que los católicos eligieron Latinoamérica.
En Argentina, una ley del entonces presidente Nicolás Avellaneda los favoreció y fue así que en 1878 se fundó la primera colonia alemana en el centro de la provincia de Buenos Aires. El segundo contingente de los denominados ‘alemanes del Volga’, se afincó en la zona de Entre Ríos donde la primera aldea fue llamada Valle María. Actualmente, son más de una docena y cada una ofrece un encanto diferente.
Un estilo propio
Pioneras en producciones agrícolas, ganaderas y cunículas, estas pequeñas urbes albergan entre sus riquezas antiguas iglesias de estilo gótico alemán. Las edificaciones familiares, en tanto, se adaptaron al clima tropical y las elevaciones naturales de la región. En cuanto a los aldeanos, más conocidos como los ‘hombres rubios’, marcaron un estilo propio de vida dentro de la provincia.
La pionera de este circuito es Aldea Valle María, a unos 35 kilómetros de Paraná, la cual era llamada entre los colonos Marienthal, como en Rusia. Convertida en sede administrativa durante la etapa fundacional, se distingue del resto por albergar una iglesia cuyo altar posee un mural pintado por la artista entrerriana Amanda Mayor.
En Valle María el visitante encuentra exclusivas prendas de angora; un balneario municipal a orillas del Paraná; áreas de pesca; y, la Casa de Retiro Stella Maris -fundada en 1952- para la Congregación misionera del Verbo Divino.
Particularidades y diferencias
Desde Valle María una de las más cercanas es la Aldea Protestante, única de la religión evangélica en la región y por lo cual adoptó esa denominación. Distante apenas 10 kilómetros de Diamante, ofrece en almacenes y puestos callejeros alfajores, dulces, tortas alemanas y artesanías en cuero.
A unos pocos minutos se arriba a Aldea San Francisco, donde quedan escasos habitantes y uno de los atractivos locales es el cementerio y sus enormes tumbas construidas a principios del siglo XIX.
La siguiente parada de la travesía es Pueblo Alvear, protagonista de la producción triguera, a cinco kilómetros de Valle María, y junto con Aldea San Francisco. Ahí existen cabañas y bungalows para el alojamiento turístico.  
Aldea Spatzenckutter es una de las pocas que conserva una denominación en alemán, que significa ‘jolgorio de gorriones’, y se ubica a mitad de camino entre Diamante y Paraná. El viajero encuentra allí el primer Juzgado de Paz y el cementerio más antiguo de las aldeas, donde hay cruces de hierro elaboradas con moldes rusos y constituidas como verdaderas obras de arte.
La Aldea Salto es reconocida por su proximidad a un arroyo que forma varias cascadas. Se trata de una de las comunidades en las que se vive la cotidianeidad del campo. Se realizan paseos en carro y  caminatas entre viejas casonas, huertas y corrales donde se crían gansos o pavos.
A 17 kilómetros de Paraná se encuentra la Aldea Brasilera, la más joven de todo el circuito, en la que habitan inmigrantes del Volga que estuvieron previamente en Brasil. Dos visitas imperdibles son: la Iglesia San José y el Comedor Munich, para la degustación de carnes de cerdo con “filzer”.
Al itinerario se suman otras aldeas y localidades entrerrianas como Villa Libertador San Martín, Crespo, Grapschental, San Rafael, Santa Rosa y San Miguel.
Apartado imprescindible
Un poco más alejada del circuito se ubica Aldea San Antonio, al norte del Departamento de Gualeguaychú, donde también se preserva el espíritu pionero de los ‘alemanes del Volga’. Un asentamiento de 1889, en el que se aprende sobre la producción campestre y se ofrecen comidas típicas, danzas y música tradicional.
La celebración más importante de Aldea San Antonio es la Fiesta del Inmigrante Alemán, el último fin de semana de febrero.
Otros encantos entrerrianos
En Diamante, una de las visitas adicionales al circuito por las “Aldeas Alemanas” la constituye el Parque Nacional Pre Delta con selvas en galería, lagunas interiores y albardones ribereños.
La ciudad de Paraná, constituida como Capital de las Confederaciones, alberga valiosos patrimonios nacionales y un casco histórico digno de visitar de día y de noche.
El Palacio San José, Museo y Monumento Histórico Nacional, cuenta la vida del excéntrico general Urquiza, primer presidente constitucional del país y gobernador de Entre Ríos.
Por último, el Parque Nacional El Palmar, unas 8.500 hectáreas que resguardan los últimos palmares de Yatay, y permiten el avistaje de reptiles, roedores y aves, así como hurones, zorrinos y ñandúes.
Datos útiles
·    Las tarifas de alojamiento en Entre Ríos varían de 45 a 150 dólares.
·    Las vías de acceso desde Capital Federal y Gran Buenos Aires son el Puente Ferrovial Zárate Brazo Largo, Ruta Nacional 12 hasta Ceibas y Ruta Provincial 11 hasta destino.
·    Desde el interior del país se ingresa a la provincia de Entre Ríos por el Túnel Subfluvial Hernandarias hasta la ciudad Capital.
·    Entre Paraná y Buenos Aires hay 470 kilómetros de distancia.
·    En el aeropuerto local operan vuelos directos a la City porteña lunes, miércoles y viernes.
Expreso. Redacción. A.R