Propósitos de Año Nuevo

EXPRESO - 06.01.2011

Clyde, gato viajero

De todos los que he escuchado estos días, hay uno que me ha gustado especialmente: ‘Alabar todos los días a Dios’. Me ha gustado tanto que lo voy a hacer mío, y tiene mérito, porque si algo tengo claro es que no creo ni siquiera en la hermosa Bastet…

De todos los propósitos de Año Nuevo que he escuchado estos días, hay uno que me ha gustado especialmente: ‘Alabar todos los días a Dios’. Me ha gustado tanto que lo voy a hacer mío, y tiene mérito, porque si algo tengo claro en la vida es que no creo en ningún dios, ni siquiera en la hermosa Bastet.

‘Alabar todos los días a Dios’. Lo cantaba anoche en la radio un tipo de voz estridente, en una especie de concierto que sonaba más bien a reunión satánica. ‘En los días buenos y en los días duros…’, decía. Eso fue lo que más me gustó. Claro, mi religión son los viajes, así que mi propósito para 2011 consiste exactamente en eso: en viajar todos los días del año.
Como tengo cada vez más certeza de que la vida es insultantemente corta, no pienso pasar una sola jornada sin hacer lo que más me gusta: VIAJAR.
Lejos o cerca; en avión, coche o tren transiberiano; a través de la comida, de los libros, de la música, o de las personas que me vaya cruzando por la calle; o, mucho más fácil, suscribiéndome al boletín diario de Expreso, para que lleguen a mi correo los mejores viajes sin gastar ni un duro.
No volveré a quejarme de que no tengo dinero, ni tiempo, porque cada día encontraré la forma de conocer nuevos países, hoteles con encanto, trenes míticos, travesías marítimas, pequeños restaurantes de manjares deliciosos. Buscaré en Expreso los mejores destinos del mundo, los más secretos, los que están de moda este 2011 y los que ya no visita nadie.
Y seré un viajero feliz. No escatimaré ni una sola sonrisa a mis compañeros de viaje, a los camareros, a los botones de cada alojamiento, a los recepcionistas, a los auxiliares de vuelo o al conductor de ese autobús con el que comienza cada mañana mi pequeño viaje diario.
En los momentos duros, que los habrá, cuando no me apetezca viajar ni siquiera a través del negro sobre blanco, pediré ayuda en el Facebook de Expreso para que sus miles de amigos viajeros me devuelvan la ilusión y las sonrisas que he ido sembrando.
Así que este año, no me busquen en los gimnasios, ni en los bares sin humo, ni en los centros de adelgazamiento, ni siquiera en las academias de inglés.
Me encontrarán en algún rincón de este mundo grande y azul, pero comiencen a buscar en las páginas de Expreso, donde nacen cada día los viajes.

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