¡Ya tenemos ruta ganadora para el TomTom XL Ponle Freno!

EXPRESO - 01.12.2009

Este mes os pedíamos en la sección EXPRÉSATE que nos contaseis vuestras rutas preferidas por carretera, y la respuesta ha sido excelente

Este mes os pedíamos en la sección EXPRÉSATE que nos contaseis vuestras rutas preferidas por carretera, y la respuesta ha sido excelente. Muchas gracias a todos por descubrirnos esos lugares tan especiales que merecen por sí mismos un viaje.

TomTom XL Ponle FrenoComo sólo puede haber una, la ruta ganadora ha sido la Ruta Madrid-Arévalo (Segovia), enviada por Elisabeth Vicente Arche, por su nivel de detalle, por incluir tan acertadamente pinceladas de cultura, de gastronomía, de compras, de misterio, de Historia, de sus propios recuerdos de infancia; por enseñarnos que cualquier ruta, por muy cercana que sea, siempre esconde un gran viaje.
 
Elisabeth se lleva como premio un TomTom XL Ponle Freno, uno de los mejores navegadores del mercado, con pantalla panorámica de 4,3’ que, además de todos los mapas precargados de las carreteras españolas, contiene información muy útil para detectar todos los puntos negros y los tramos peligrosos que existen en nuestro país.
Además, muy pronto recorreremos la ruta que nos ha recomendado Elisabeth, que podéis leer aquí debajo, para mostrárosla con imágenes a todos los lectores de Expreso.
La próxima vez tú puedes ser uno de los ganadores. No te pierdas cada mes la sección 'Viaja gratis con Expreso', donde siempre hay premios, concursos, sorteos y mucho más para nuestros lectores viajeros.
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DESCUBRE LA RUTA GANADORA:
Ruta Madrid-Arévalo (Segovia)
Enviada por Elisabeth Vicente Arche

 

Hacer la ruta Madrid – Arévalo es sencilla y rápida, en menos de una hora podemos hacer los 124 km, y estar sin problema en Arévalo sin tomamos la A-6 y vamos por el tramo de auopista, pero esto nos costará alrededor de 7€ de peaje y nos perderemos las maravillosas vistas que ofrecen otras rutas alternativas como la que os propongo.
Se trata de una ruta igualmente sencilla para realizar el viaje Madrid-Arévalo, que de esta manera haremos en unos 130 km, aunque tardaremos algo más al no ser autopista, y sobretodo... porque no podremos evitar pararnos en varios puntos de interés.
El comienzo de la ruta es el mismo, tomamos la A-6, pero en lugar de hacer en ella todo el trayecto, tomamos la salida 42 hacia N-VI en dirección Guadarrama.. Esta carretera nos conducirá al Puerto de Guadarrama, que es un pequeño puerto sin ninguna dificultad para el conductor y que por el contrario, nos permitirá disfrutar de unas estupendas vistas de la Sierra de Madrid. Durante la subida del puerto, veremos a nuestra derecha el antiguo hospital de tuberculosos, actualmente en estado de completo abandono, digno de cualquier película de miedo, y rodeado siempre de múltiples curiosos que se detienen a fotografiarlo y verlo.
Pasado el puerto nos encontramos con el primer pueblo perteneciente a Castilla y León, que tendremos que atravesar: San Rafael. Si hemos salido temprano, este es un buen momento para detenerse a desayunar. Podemos hacerlo, en una chocolatería tradicional casi a la salida del pueblo, donde pocos se resisten a parar para tomar un chocolate caliente con churros en las frías mañanas castellanas...
Tras pasar San Rafael, y sin salirnos de esta misma carretera, seguimos por la N-VI por la que ya veníamos y dejamos a nuestra izquierda el pueblo de El Espinar eso sí, si es verano y hace mucho calor... recomiendo darse un baño y visitar sus piscinas naturales enclavadas en la roca, con agua refrescante procedente del deshielo de las montañas, y que son un lugar estupendo para pasar el día y llevarse “la tortilla” con los más pequeños y los no tanto... Hay un camping cercano para aquellos que, enamorados de la belleza de este lugar, decidan quedarse unos días.
Proseguimos por la N-VI y nos encontraremos a nuestro paso un nuevo pueblo: Las Navas de San Antonio. Es un pequeño pueblo de poco interés, pero a pie de carretera se encuentra una estupenda fábrica de quesos (Quesos RUMA) que cuenta con una zona de cafetería donde tomar un refresco y degustar el queso en aceite que sirven como tapa. Allí mismo cuentan con zona de tienda, donde podréis comprar pan de hogaza típico de pueblo y embutidos de todo tipo... a cuál mejor! Especialmente recomendaría el chorizo y el lomo, aunque desde pequeña... mi perdición ha sido el queso en aceite, que llevo tomando una y otra vez desde que tuve mis primeros dientes... y que es tradición. Pues siempre que vamos al pueblo por este camino... es parada obligada. No hay viaje al pueblo sin para a comprar provisiones para pasar un buen fin de semana en el pueblo. Como ellos son directamente productores... los precios son bastante económicos.
Después de esta parada para aprovisionarnos... continuamos por la A-6, y dejaremos a nuestro paso, pueblos típicos castellanos como Villacastín, Labajos o Sanchidirán, y estaremos pasando con el coche por el mismo lugar donde Onésimo Redondo fue asesinado, abatido por un tiro desde una de las ventanas que da a la carretera mientras su vehículo circulaba de camino a Madrid. Hay una placa conmemorativa y una explicación exhaustiva en el lugar en concreto, donde podemos parar a culturizarnos.
Una vez pasados Sanchidrián y Adanero, que iremos dejando a la izquierda de la carretera, merece la pena desviarse en el camino a Arévalo y tomar la N-403 durante aproximadamente 4 km hasta encontrarnos con Martín Muñoz de las Posadas, un pueblo típico castellano, que pese a haber perdido gran parte de su población, conserva todo su encanto. Cuenta con una iglesia catedralicia, mezcla de estilos, recientemente restaurada y en perfecto estado, y que alberga en su interior un cuadro de El Greco (“El Calvario”) y que bien merece una visita, junto con su plaza castellana porticada en perfecto estado de conservación.
Mención especial merece el Palacio del Cardenal Espinosa, que se encuentra también en Martín Muñoz de las Posadas, al lado de la plaza. Mandado construir por el Cardenal Espinosa, consejero de Felipe II. Es el único palacio cardenalicio del mundo que cuenta con dos torres (y ambas se conservan). La historia cuenta que el Cardenal solicitó permiso a Felipe II para hacerse un palacio y una torre. Cuando años después, el monarca acudió a ver la finalización de las obras, quedó totalmente sorprendido al ver la existencia de dos torres y tras preguntar al Cardenal Espinosa, éste le contestó: “Una me correspondía por derecho, y para la otra le pedí permiso”.
Actualmente parte del palacio son las escuelas del pueblo, y la fachada, claustro y dependencias principales son visitables y albergan un museo del pueblo.
El Cardenal Espinosa se encuentra enterrado en la Iglesia del propio pueblo, donde Felipe II dijo “aquí yace mi mejor Ministro”.
No podemos marcharnos de Martín Muñoz sin probar su torta de chicharrones, que podremos comprar en la panadería tradicional del pueblo, situada al lado de “la plaza de las cuatro calles”.
Volvemos a la N-VI para retomar el camino que nos lleva a Arévalo, del que nos distan apenas 15 km y que se nos harán muy amenos disfrutando del paisaje sembrado del camino.
Llegados a Arévalo muchas son las recomendaciones posibles, y mucho hay escrito sobre ellas, cabe destacar el castillo, que aún pervive y que era el punto donde confluían las murallas, de las cuales se conserva gran parte. En él pasó parte de su infancia Isabel la Católica, a quien hay dedicado un museo próximo a las murallas, a escasos metros del punto de información turística de la ciudad, que se encuentra en una de las puertas de la muralla de acceso a la ciudad.
Destacan en Arévalo sus tres plazas porticadas castellanas: la plaza del Arrabal (donde se celebraba el mercado), la de la Villa (rodeada por tres torres mudéjares), y la Plaza Real.
Es precisamente en la Plaza donde podemos dar fin a nuestra ruta comiendo el típico cochinillo de Arévalo, famoso en toda la comarca. Hay varios restaurantes que lo hacen y cualquiera de ellos es bueno, pero recomiendo especialmente “La Pinilla”, al lado de la plaza, donde la relación calidad-precio es estupenda y quedaremos encantados tras tomar una buena “sopa castellana” seguida de un buen cochinillo que hacen a la perfección en hornos de leña, y de postre, un “ponche segoviano”.
Después un buen paseo para conocer la ciudad, hará que hagamos mejor la digestión y que nos enamoremos del encanto de este pueblo castellano.
 

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