Fiestas de moros y cristianos en Alcoy

EXPRESO - 10.04.2007

Las fiestas de Moros y Cristianos son las más importantes de la localidad alicantina de Alcoy -España-. Están dedicadas a San Jorge y a su alrededor existe una gran tradición. Se celebran desde el siglo XVI y recuerdan una batalla ocurrida en 1276.

En aquella época, la ciudad se encontraba en la zona fronteriza con el territorio dominado por los musulmanes en la península. Las escaramuzas eran frecuentes y el 23 de abril de ese año, las tropas árabes de Al-Azraq intentaron asaltar la villa.

Cuenta la leyenda que, en el transcurso del enfrentamiento, apareció San Jorge y gracias a su intervención, el ejército cristiano ganó la batalla, provocando la retirada definitiva de los musulmanes.

Como reconocimiento, los habitantes de Alcoy le nombraron patrón de la localidad y prometieron celebrar una fiesta en su honor cada 23 de abril.

Todos los años, el 22, el 23 y el 24 de abril, la ciudad se engalana como si fuera la Edad Media para vivir su fiesta mayor. El primer día, se produce el espectacular desfile de los bandos moro y cristiano: los miembros de las distintas agrupaciones que componen cada uno de los ejércitos recorren las calles de Alcoy con porte majestuoso y vestidos con atuendos de lujo. Alrededor de 5.000 personas participan en este acto multitudinario.

El segundo día, se celebran los diferentes actos en honor a San Jorge. Y el tercero, se realiza la gran batalla en el castillo instalado en la plaza de España, que simboliza la ciudad.

Hasta allí se acercan las tropas musulmanas para intentar que los cristianos se rindan, pero la oferta es rechazada y comienza una lucha que acaba con la ocupación de la fortaleza por parte de los árabes.

Por la tarde, el ejército cristiano vuelve a reconquistar el castillo y, tras negociar sin éxito la rendición de los ocupantes, empieza el combate final, en el que los moros son derrotados.

Por la noche, la aparición de San Jorge pone fin a estos tres días de fiestas hasta el año siguiente. El patrón de la ciudad surge en lo alto del castillo, montado a caballo y lanzando flechas que, si lo desea, puede llevarse como recuerdo.

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