El fenómeno natural Arqueoastronómico elige Chichén Itzá

EXPRESO - 11.03.2011

El Castillo o la Pirámide de Kukulcán, en México, es el lugar ideal para que el fenómeno arqueoastronómico llamado equinoccio se manifieste y brinde uno de los espectáculos naturales más hermosos del plantea justo cuando el sol queda exactamente encima del ecuador y el día y la noche son exactamente igual de largos.

Este fenómeno de luz simula una serpiente de triángulos de luz y sombra que desciende majestuosa por la alfarda noroeste de la pirámide y se observa cómo las primeras sombras de la pirámide comienzan a dibujar los triángulos isósceles que conforman el cuerpo de ella, emplumada y recta, que va avanzando paulatinamente hacia abajo, hasta la cabeza de la serpiente en la parte inferior de la alfarda.
El último de los triángulos al tocar la base de la alfarda hace que los espectadores se pongan de pie y levanten las manos hacia arriba para absorber la energía positiva que emana este fenómeno y que pese a tratarse de una tradición popular que carece de fundamentos científicos la gente cree firmemente en la tradición.
Para los mayas eran dos días de los más importantes del año, pues marcaban en la primavera el ciclo de preparación de la tierra (quemas) para estar a tiempo cuando Chaac, el dios de la lluvia, empezara a regalar las primeras gotas de agua que, al humedecer la tierra, la dejaban lista para germinar las semillas de maíz que las manos del hombre dejaran caer y en septiembre, el período en que el fruto de la gramínea, ya maduro, estaría próximo a recolectarse.  
Chichén Itzá es el escenario testigo de este espectacular fenómeno dos veces al año, el 21 de marzo y el 22 de septiembre, inicio de los equinoccios de primavera y otoño respectivamente. Se ubica en el norte de la Península de Yucatán, cerca de la ciudad de Valladolid, Yucatán.
Es uno de los sitios más tardíos de la antigua civilización maya y se desarrolló en distintas etapas, de las cuales quedan monumentales vestigios, por ello fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1988 y Maravilla del Mundo desde 2007.
Cada año, aproximadamente 6.000 viajeros místicos se reúnen frente a este edificio a partir de las cinco de la mañana para presenciar el espectáculo, el poder e influjo de los dioses mayas vuela en el aire, la energía se siente en el cuerpo, donde todo parece estar en armonía.
Expreso. Redacción. A.F

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