Inaugurado el refugio antiaéreo de Santander

EXPRESO - 08.11.2014

Uno de los 114 refugios que tuvo Santander para protegerse de los ataques aéreos que asolaron a la ciudad durante la Guerra Civil, se ha abierto al público en la plaza del Príncipe

santander_refugioUno de los 114 refugios que tuvo Santander para protegerse de los ataques aéreos que asolaron a la ciudad durante la Guerra Civil, se ha abierto al público en la plaza del Príncipe.  Son cerca de cien metros de refugio en el que el visitante revive como fueron los bombardeos.

Allí se van a escuchar sonidos de sirenas, luces que tiemblan en las que parece que caen las paredes de hormigón, ruidos de explosiones, bandos de alcaldía… es decir, un intento de realizar el reflejo más cercano de los momentos que vivieron los santanderinos en los años 1936 y 1937.  
La historia de cómo vivió Santander estos ataques aéreos ha quedado reflejado en tres audiovisuales con fotografías e imágenes históricas y sonido ambiente. También se muestran en vitrinas piezas originales como la placa en piedra que recuerda a dos aviadores alemanes que murieron en Santander o un equipo completo de aviador de la Legión Cóndor.
En la tercera y última vitrina se muestra una bomba de 250 kilos, tipo Spen Cylindrische alemana, que ha sido cedida por el Museo de Aeronáutica de España. Cercanas a estas vitrinas se sitúan tejas de la época, juguetes, cromos y muebles destrozados, todo ello antiguo. 
El acceso a este recinto de momento es gratuito hasta que se establezca una entrada única para visitar las ruinas medievales, los viejos muelles, el refugio y la catedral.
El acceso se realiza en grupos de diez personas, con guía y a partir del 17 de noviembre. Para participar es necesario inscripción previa en las oficinas de turismo del Ayuntamiento.
Expreso. Redacción. A.F

Comentarios

Miguel Ángel G… (no verificado)

Me encanta esta noticia y casi estoy seguro que recorrer esa refugio al que tuve que acceder con mis padres y hermano cuando yo tenía 3 y 4 años no me sería difícil sin guía porque muchas veces he recordado aquellos momentos, junto a la de la bomba que cayo en el límite de nuestra vivienda y la explosión y pequeño derrumbe nos mató la única gallina que mi madre había conseguido cambiándola por jabón casero, y era tal una mina de oro, pues era muy ponedora y en aquellos días aciagos un huevo era un tesoro.
Estoy deseando viajar a mi querida Santander, donde nací, para volver al refugio como turista, antes de que la estupidez de nuestros políticos actuales nos lleven otra vez al refugio como víctimas de su escasa inteligencia y su pernicioso egoísmo.