Afganistán es el país más peligroso para los cristianos

EXPRESO - 19.01.2022

Afganistán se ha convertido en el lugar más peligroso del mundo para los cristianos, según los datos publicados en la Lista Mundial de la Persecución 2022 que nos hace llegar Puertas Abiertas.

Esta lista, que se publica anualmente y registra los niveles de persecución y discriminación contra los cristianos alrededor del mundo, desvela que más de 360 millones de personas sufren las consecuencias de esta exclusión, 20 millones más que el año pasado.

Es precisamente este año en el que se han registrado los niveles más altos de persecución desde que, hace 29 años, se publicara por primera vez la Lista Mundial de la Persecución.

En Afganistán, el lugar más peligroso del mundo para los cristianos, los hombres cristianos se enfrentan a una muerte casi segura si se descubre su fe y las mujeres y niñas pueden ser forzadas a casarse con combatientes talibanes. También corren riesgo de ser violadas o que se trafique con ellas.

Pero no solo Afganistán es un lugar peligroso para los cristianos. La situación para ellos es cada vez más crítica en otros países del mundo:

En China, a medida que su influencia económica se extiende por todo el mundo, también lo hace su imposición autoritaria en la libertad de expresión, las creencias y el comportamiento. El Partido Comunista utiliza una tecnología pionera para vigilar y controlar a sus ciudadanos, y algunas iglesias cristianas oficiales tienen instaladas cámaras de vigilancia.

India está siendo arrastrada hacia la ideología nacionalista ‘Hindutva’, según la que ser indio significa ser hindú. Los gobiernos han fomentado una ola de violencia de los extremistas contra los cristianos y otras minorías religiosas, acompañada de un aumento de la desinformación y la propaganda en los medios de comunicación convencionales y sociales.

Un modelo similar de lealtad y homogeneidad se observa en naciones tan diversas como Myanmar, Malasia, Sri Lanka y los estados de Asia central. También, con la ideología comunista como base, en países de América como Cuba, Nicaragua o Venezuela, se ha utilizado la pandemia del COVID-19 como pretexto para vigilar a las iglesias e imponer más restricciones.

Los niveles de persecución en Corea del Norte han alcanzado cifras de récord este año. Con la promulgación de la nueva Ley de pensamiento antirreaccionario, ha aumentado el número de cristianos arrestados y las iglesias cerradas. Cuando son detenidos, los cristianos son enviados a los campos de reeducación del país y pocos sobreviven.

En Qatar, anfitrión del Mundial de Fútbol de este año, los conversos del islam se enfrentan a la violencia física especialmente, así como a la violencia psicológica y, para las mujeres, sexual.

En Indonesia, los cristianos sufrieron dos ataques en Sulawesi Central, así como un atentado con una bomba contra la catedral de Makassar.

En Myanmar, el ejército ha atacado aldeas e iglesias cristianas, obligando a más de 200.000 personas a trasladarse a campos de desplazados internos.

En Bután, los conversos se enfrentan especialmente a la presión y la violencia de la comunidad, en el caso de las mujeres, a la violencia sexual.

En el último año, ha aumentado la cifra de cristianos asesinados, arrestados y detenidos y el número de iglesias atacadas. La opresión se manifiesta de múltiples formas, como la discriminación en el trabajo; la presión de los familiares para que renuncien a su fe; el hecho de que se les coloque como los ‘últimos de la fila’ a la hora de recibir ayuda y medicinas, sobre todo durante el COVID-19; la burocracia que impide la concesión de licencias a las iglesias; y mucho más.

Puertas Abiertas (Open Doors) es una entidad religiosa sin ánimo de lucro cuya finalidad es apoyar a los cristianos perseguidos de una forma integral (económica, social, sanitaria, judicial, educacional y espiritual). Fundada en 1955, la organización cuenta con más de 25 oficinas alrededor del mundo y trabaja en más de 60 países.

En España, el trabajo de Puertas Abiertas se remonta a 1998, cuando se estableció en Madrid para posteriormente trasladarse a Andalucía. Su labor se centra en informar sobre la realidad de la Iglesia perseguida, retar, educar y movilizar a la iglesia en España. Su objetivo es motivar a otros a comprometerse con los cristianos perseguidos a través de diferentes formas de apoyo.

Expreso. Redacción. E.B.

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