ASIA
 
jueves 24|10|2019

Israel, como no te lo imaginas

Texto: Ana Bustabad Alonso  Fotos: Federico Ruiz de Andrés

La pequeña aldea donde se crió Jesús, Nazaret, es ahora la mayor ciudad musulmana del país; el Calvario no es un monte, sino una roca en el subsuelo de Jerusalén; y muy cerca del mar Muerto, en pleno desierto, el kibbutz Ein Gedi cultiva 900 especies de plantas de todo el mundo. En Israel, nada es como te lo imaginas.

Eso mismo piensa Menno, nuestro guía, que propone la frase como titular del reportaje. Estamos de acuerdo. La carga de historia y religión es tan grande en esta tierra que es fácil llegar con prejuicios. ‘Las tradiciones son importantes porque han hecho que dos mil años después sigamos aquí, existiendo como pueblo’, explica.
 
kibbutz Ein Gedi
Pero Israel sorprende como pocos lugares. Sólo hay que dejarse llevar por la curiosidad para descubrirlo. Será porque en esta tierra ha transcurrido gran parte de la historia de varias civilizaciones, o porque es la niña bonita de las principales religiones, lo cierto es que este país está lleno de lugares que transmiten buenas vibraciones.
Cárgate de energía. Olvídate de visitas clásicas e itinerarios religiosos, te desvelamos algunos de sus rincones más especiales. Israel como no te lo imaginas.

En Jerusalén, olvídate de las compras típicas

Texto: Ana Bustabad Alonso. Fotos: Federico Ruiz de Andrés

Ir de compras en Israel es un placer. Si vas a Jerusalén, olvídate de los típicos souvenirs para turistas que nunca encuentran sitio en casa. Callejea. Te damos las pistas para que saques el máximo partido a un día de compras y vuelvas cargado con los mejores regalos.
Bilal BarakatEn la ciudad vieja, busca entre los pequeños comercios que rodean a la Basílica del Santo Sepulcro el de Bilal Barakat.
Tiene alfombras y tapices elaboradísimos, procedentes de Irán, de la ciudad de Tabriz.
Algunos de los más bonitos reproducen cuadros del artista iraní Ali Nasab.
Pídele que te abra la trampilla que tiene en el suelo de la tienda y prueba a adivinar cuál de las rocas que se ven es la del 'monte' del Calvario.
Al lado, propiedad de la misma familia, hay una tienda donde podrás comprar antigüedades auténticas, tienen piezas muy interesantes a buen precio.

Refrescante contraste de sensaciones, de Tel Aviv a Galilea

Texto: Ana Bustabad Alonso. Fotografías: Federico Ruiz de Andrés

Dos jóvenes cargadas con bolsas de Michal Negrin y Daniella Lehavi caminan entre la multitud que abarrota el bulevar. En la acera, un músico hace sonar la guitarra junto a su perro pequeño, de manchas color café. Enfrente, un escarabajo multicolor -mal aparcado- anuncia zumos de frutas tropicales recién exprimidos.

Mientras, a menos de dos horas al norte, el silencio es casi insultante. Una pareja se deja acariciar por el sol vespertino, y la brisa mueve las flores de color intenso de los árboles desnudos. Frente a ellos, en el lago, dos barcos de madera se cruzan muy despacio.

Vista del mar de Galilea

Tel Aviv y Galilea. Dos postales intensamente refrescantes. Cae la tarde en Israel, donde las sensaciones se suceden y atropellan el alma, en elaborado contraste que atrapa para siempre.



Todos los colores de Malaca

Texto: Ana Bustabad Alonso. Fotografías: Federico Ruiz de Andrés

Como casi todas las ciudades coloniales, Malaca ha adquirido con el paso de siglos y culturas diferentes una refrescante armonía en lo diverso. Pero, a diferencia de cualquier otra, esta sorprendente ciudad de la costa oeste de Malasia no ha perdido ni uno solo de los colores de su historia.

Dos propietarios de trishaws conversando

Si bien es verdad que el período de colonización portugués no fue demasiado largo -apenas siglo y medio desde 1511 hasta que les fue arrebatada por los holandeses- y los restos arquitectónicos de la época muy escasos, el país luso dejó una gran huella en Malaca.