ASIA
 
miércoles 19|12|2018

Refrescante contraste de sensaciones, de Tel Aviv a Galilea

Texto: Ana Bustabad Alonso. Fotografías: Federico Ruiz de Andrés

Dos jóvenes cargadas con bolsas de Michal Negrin y Daniella Lehavi caminan entre la multitud que abarrota el bulevar. En la acera, un músico hace sonar la guitarra junto a su perro pequeño, de manchas color café. Enfrente, un escarabajo multicolor -mal aparcado- anuncia zumos de frutas tropicales recién exprimidos.

Mientras, a menos de dos horas al norte, el silencio es casi insultante. Una pareja se deja acariciar por el sol vespertino, y la brisa mueve las flores de color intenso de los árboles desnudos. Frente a ellos, en el lago, dos barcos de madera se cruzan muy despacio.

Vista del mar de Galilea

Tel Aviv y Galilea. Dos postales intensamente refrescantes. Cae la tarde en Israel, donde las sensaciones se suceden y atropellan el alma, en elaborado contraste que atrapa para siempre.


Todos los colores de Malaca

Texto: Ana Bustabad Alonso. Fotografías: Federico Ruiz de Andrés

Como casi todas las ciudades coloniales, Malaca ha adquirido con el paso de siglos y culturas diferentes una refrescante armonía en lo diverso. Pero, a diferencia de cualquier otra, esta sorprendente ciudad de la costa oeste de Malasia no ha perdido ni uno solo de los colores de su historia.

Dos propietarios de trishaws conversando

Si bien es verdad que el período de colonización portugués no fue demasiado largo -apenas siglo y medio desde 1511 hasta que les fue arrebatada por los holandeses- y los restos arquitectónicos de la época muy escasos, el país luso dejó una gran huella en Malaca.