DE CERCA
 
lunes 26|08|2019

‘No sé si soy el mejor para hablar de Coimbra, me puede la pasión’

Luís Alcoforado, presidente de Turismo de Coimbra

Luís Alcoforado‘Antes pensaba que era el mejor para hablar de Coimbra porque no soy de aquí, pero ahora no lo sé; me puede la pasión’. El doctor Luís Alcoforado nació en Chaves, en el norte de Portugal. La primera vez que estuvo en Coimbra fue en un viaje de estudios, cuando era adolescente. ‘Pasamos todo el día en la ciudad y, nada más regresar al autocar, les dije a mis compañeros: lo único que tengo claro en la vida es que vendré a estudiar en Coimbra. No sabía que me iba a quedar toda la vida’.

Lo de ‘toda la vida’ es un decir, porque este profesor e investigador universitario es joven, mucho más de lo que indican sus canas prematuras, y ya ha logrado un enorme prestigio tanto en el mundo académico como en la propia sociedad conimbricense, que le ha propuesto representarla ante el mundo.
Sin apenas tiempo, profundamente implicado con la Universidad, aceptó la tarea de presidente de Turismo de su ciudad ‘para devolver algo de lo que Coimbra me había dado; cuántas veces he viajado por el mundo gracias al nombre de Coimbra’.
En sus tiempos de estudiante y cantor, Luís Alcoforado recorrió muchos países mostrando la ‘canción de Coimbra’. Arrancando tiempo de sus obligaciones, porque mañana es un día importante en la Universidad, Luís nos acompaña a cenar en uno de los templos de esta música melancólica pero fuerte, masculina, tan diferente al fado.
En A Capella nos cuenta la historia de este lugar. ‘Esta era la casa de un judío, y en ella apareció un sagrario que habían robado; por ese motivo expulsaron a los judíos de Coimbra y construyeron una capilla cristiana a la que llamaron ‘A Capella do Corpo de Deus’. Hoy es uno de los mejores lugares para escuchar canción de Coimbra.  
El presidente de Turismo de Coimbra habla deprisa, cautivando a quien lo escucha. Nos cuenta también la historia de la famosa capa negra, el emblema de los estudiantes de Coimbra. Él, claro, tiene la suya. ‘Es para toda la vida’, dice con orgullo. Se nota que le fascina su trabajo. Estudiante antes que profesor, saborea la ciudad desde las entrañas. La conoce muy bien y habla con pasión de ella.
¿Qué enamora a alguien que viene por primera vez a Coimbra?
Para mí, creo que lo más importante es que se nota a la primera que esta ciudad tiene alma, tiene una identidad propia. Esto se nota cuando paseas por las calles porque en cada momento no sólo podemos encontrar patrimonio arquitectónico de gran importancia para la historia portuguesa, -están aquí sepultados los dos primeros reyes, esto fue capital del Reino-; tenemos la catedral románica más importante del país; tenemos un monasterio que fue clave en la cultura medieval portuguesa…
Pero, además, tenemos una ciudad que a lo largo del tiempo ha construido su identidad alrededor de una vida estudiantil y de personajes, porque era la única universidad del país. Todas ellos pasaron por aquí: los grandes escritores, los grandes poetas, los grandes músicos, y aquí nos han ido dejando un poquito de lo que fue su presencia en Coimbra.
La gente recuerda a Camoes, en la literatura, como recuerdan en la música a José Afonso, todos esos grandes nombres. Y podemos sentir en las calles que fueron lugares donde ellos cantaron, donde recitaron versos, donde se inspiraron… Se mezclan las lecciones de Historia con una vida estudiantil que aún hoy se mantiene muy activa y que renueva esta identidad de Coimbra a cada momento que pasa.
Por otra parte, naturalmente, su oferta de actividades. Por ejemplo, estamos en un sitio donde se puede pasar dos horas tranquilamente, charlando y escuchando música de Coimbra de muy buena calidad, como otros sitios; con una gastronomía que tiene expertos de muy buen nivel y también con lugares muy importantes. Se puede, por ejemplo, visitar el monasterio de Santa Clara-a-Velha, y escuchar una clase de historia sobre lo que es la Edad Media en Portugal; ir al Criptopórtico romano (en el Museo Nacional Machado de Castro, que dirige su mujer) y darse cuenta de que esta ciudad ha sido importante permanentemente desde el tiempo de los romanos en la vida cultural portuguesa; ir al Portugal dos Pequenitos y ofrecer a la familia una tarde entera de diversión compartida entre grandes y pequeños.
Es el ambiente, la diversidad de ofertas, la animación estudiantil… Creo que vale la pena.
¿Cuál es el mejor momento del año para visitar Coimbra?
Depende (sonríe pícaro). Para los jóvenes, es sin duda la Queima das Fitas. Es la gran fiesta de los estudiantes, en los primeros días de mayo. Asociada al mayor festival rock del país, ‘As noites da Queima’, son días enteros de permanente animación, de un colorido en las calles que merece la pena vivir. Cuando yo era estudiante, varios colegas españoles venían a pasarla con nosotros; venía la tuna de Salamanca, con la que teníamos una relación casi de hermanos… Esos son momentos muy importantes.
Después, para ver la parte más patrimonial, pasear, el otoño, el invierno es casi mejor porque la ciudad tiene menos visitantes. Se pueden ver los monumentos, conversar con las personas más tranquilamente.
También tenemos, por ejemplo, a principios de año, en febrero o marzo, un momento muy importante en la gastronomía con la lamprea, o el conjunto de ofertas de pescados del Mondego. Hasta Semana Santa, incluso la Pascua, es también un momento muy interesante para venir.
En verano tenemos el Festival das Artes de Coimbra, con momentos destacados en la música clásica, en la gastronomía gourmet. La ciudad es siempre la misma, obviamente, con la vida estudiantil, pero intentamos compensar eso con actividades de calidad, algunas de mucha calidad, que hacen que valga la pena vivir y estar aquí.
Sé que es difícil, pero ¿cuál es el rincón preferido del presidente de Turismo de Coimbra? Una plaza, una calle…
No es una plaza ni una calle, es una zona. Yo viví de estudiante aquí arriba, -señala los tejados, en lo alto; detrás, la Facultad de Psicología-. Viví en lo que se llama la Alta de Coimbra. Es la zona más alta de la ciudad, alrededor de la Universidad. Y yo digo aún hoy que soy un habitante de la Alta. Es ahí donde me siento mejor, es la parte de Coimbra a la que sentimentalmente estoy más ligado.
Finalizamos la entrevista para seguir escuchando el magnífico concierto de canción de Coimbra en este lugar evocador e íntimo. Luís Alcoforado no puede evitar el gusanillo de sus tiempos de cantor, y acepta la invitación subiéndose al escenario. Su voz suena potente, emocionada. La noche se pierde con las notas de ‘Saudades de Coimbra’.
Expreso. Coimbra. Ana Bustabad Alonso.
Foto inicio: Dora Santana. Turismo de Coimbra.
el doctor Luís Alcoforado en una solemne ceremonia de la Universidad de Coimbra
      

cuidado con los precios

mi experiencia de semana santa es que hay que tener cuidado con el precio de las entradas y de las consumiciones. primero te dicen que la consumicion minima es de 10€ por persona, y despues te cobran los 10€ más lo que te consumieras, que suelen ser otros 10€. además, no es para tanto, desde luego no merece la pena pagar 40€ una pareja por escuchar musica en directo. y hace mucho frío.

feliciatacion

Muy bueno, Ana. Tu también te has contagiado del alma de Coimbra y has sabido transmitir el encanto de la misma. Estupendo reportaje tanto de la ciudad como del personaje. A ver si volvemos a Coimbra. Manuel

muchas gracias

Muchas gracias por esas palabras tan amables, Manuel. A Coimbra seguro que volveremos porque creo que nos ha cautivado a todos. Espero que coincidamos allí o en cualquier otro lugar del mundo. Un abrazo. Ana

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