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sábado 24|08|2019

Enero, el mes de san Antón y los panecillos de crema

Ana Bustabad Alonso, periodista

Enero llega cada año con ganas nuevas y costumbres renovadas. Es el mes de los buenos propósitos, que este año nos hemos propuesto incumplir a gustode la mágica fiesta de los Reyes Magos y de los carnavales más madrugadores. Pero el día más apetecible de todo el mes es el 17 de enero, festividad de san Antón.

panecillos

No sé qué tendrá san Antonio Abad, que cada año su fiesta inspira dulces tradicionales en muchos lugares del mundo. En la ciudad española de Valladolid, desde donde hacemos Expreso, no perdonamos nunca los bollitos de crema de almendra que hacen en Cubero, una de las mejores confiterías de la ciudad, y que se venden solo durante un par de semanas.

El presidente de Renfe respalda al autobús en detrimento del tren

Federico Ruiz de Andrés, periodista

renfeJulio Gómez-Pomar, actual presidente de la compañía ferroviaria española Renfe, ha realizado unas declaraciones antes de terminar el año a la Cadena Cope con las que muchos se han quedado estupefactos.

Un cargo político como Gómez-Pomar ha detallado, y de su tono no puede deducirse más que agrado, las severas medidas que sus jefes del Ministerio de Fomento han decido adoptar contra la concepción española de servicio ferroviario.

Los ajustes ministeriales sobre los llamados servicios de Media Distancia han causado sobre el cargo presidencial que Gómez-Pomar detenta un efecto desvarío que sintetiza en algunas de las siguientes perlas:


La dama de los caminos

Asociación de Frontera Tod@vía por una Vía Sostenible

Todos me dicen Preciosa y Monumental. También se refieren a mí como la dama imposible, la dama de los caminos. Así aluden a los 76 kilómetros de vía que  tendieron los sueños de los hombres a través del Campo Charro y los paisajes rotos de Las Arribes, que la ilusión de nuestros abuelos esculpió serpenteante entre la belleza preciosista y la hermosura monumental de la tierra cárdena.

historia

Mis nueve estaciones, trece viaductos y veinte túneles ya no son lo que eran. El paso del tiempo, la desidia de las administraciones y el vandalismo me han hecho perder parte de la elegancia de antaño y, aunque me he resignado a vivir con mis achaques, confío en volver a sentir en mis viejos raíles el familiar traqueteo que me devuelva la alegría.


10 razones por las que no deberían cerrar paradores

Ana Bustabad Alonso, periodista

paradoresTras varios meses de dimes y diretes, de cifras penosas, cierres anunciados y temidos, de incertidumbre entre trabajadores y clientes; de huelgas convocadas y desconvocadas; nos levantamos ahora con el anuncio por parte de los sindicatos -que no por parte del gabinete de comunicación de Paradores, más bien mudo últimamente- de los planes del Gobierno para el futuro de Paradores.

Siete de ellos podrían cerrar a cal y canto; otros veintisiete afectados por cierres parciales o de temporada, cientos de trabajadores despedidos… Un completo desastre.

Aquí van diez razones, seguro que hay muchas más, por las que no deberían cerrar ninguno de esos paradores, ni ejecutar el anunciado ERE:

Nos desmantelan la aerolínea de las galletas Chiquilín

Ana Bustabad Alonso, periodista

Mi primera vez con Iberia fue algo así como un vuelo indirecto. En realidad, fue mi hermano Luis –seis o siete años tendría- quien me contó a la vuelta de un MAD-SCQ que las azafatas eran ‘señoritas muy simpáticas a las que puedes pedir todo lo que quieras: zumo de naranja, caramelos, galletas Chiquilín…’

Aquel fue un vuelo triste para nuestra familia que por aquel entonces, como muchas otras, solo gastaba las decenas de miles de pesetas que costaba un trayecto doméstico en casos de urgencia. Sin embargo, quedó grabado en mi memoria como ejemplo de elegancia y lujo.

Pocos años después tuve mi propio bautismo aéreo como pasajera de un DC-10 de Iberia desde Santiago de Compostela a Londres; luego vino mi primera ruta transoceánica a bordo de un Jumbo de la misma compañía; disfruté de muchas maniobras perfectas de sus experimentados pilotos; y el embrujo de volar, aunque sea solo en cabinas de aviones comerciales, me atrapó para siempre.

A lo largo de varias décadas he viajado a bordo de muchas aerolíneas diferentes, he podido comparar sus servicios en tierra y aire, he disfrutado y sufrido unos y otros. Pero siempre me ha dado alegría encontrarme en cualquier aeropuerto del mundo con la marca Iberia, coincidir en un hotel con sus tripulantes, o simplemente ver despegar a lo lejos el rojo y gualda de sus aviones.

En este tiempo he visto cómo la aerolínea de bandera de España pasaba a manos privadas, cómo reducía su espacio entre asientos, cómo eliminaba sus menús gratuitos en los vuelos domésticos o la prensa a bordo en clase turista; cómo su flota achacosa iba perdiendo frente a otras con pantallas individuales en cada asiento y primeras clases de auténtico lujo.


Quien tiene un buen agente de viajes tiene un tesoro

Ana Bustabad Alonso, periodista

Viajes El Corte Inglés ha anunciado un ERE de reducción de jornada que durará nada menos que dos años. Por supuesto, la medida conlleva una rebaja proporcional de salario que afectará a los casi cinco mil empleados de la agencia.

No es la única. Los agentes de Barceló Viajes llevan ya semanas luchando contra dos horas de reducción diaria de horario y sueldo. Y los de Catai Tours. Y seguramente habrá más en los próximos meses. Un mensaje de ánimo desde aquí a todos ellos.

Son momentos difíciles para los profesionales de los viajes, los de las grandes compañías pero también los de las pequeñas agencias independientes, muchos de los cuales no levantan cabeza desde que sus competidoras virtuales, las de ‘yo reservo en Internet’, comenzaron a conquistar a los viajeros.

Es difícil mantener el tipo cuando la crisis se suma ahora al medio hostil en el que se mueven desde hace tiempo las ‘tiendas de viajes’, y defender el logotipo que luces en la puerta, cuando tu compañía se empeña en vender servicios más caros y con menos opciones, frente a la inmediatez, la variedad y los buenos precios a solo dos clics de ratón.



Mostrar La Habana (X): Deambular sin fin

Manolo Bustabad Rapa, periodista

Mercaderes es inevitable. Da igual que arranques en la Alameda de Paula que en la Plaza de San Francisco. Te la vas a encontrar.

Con sus churreros en plena calzada, con un artista ocasional, que puede ser Alejandro Sautié Viera reivindicando sus sueños habaneros con una escultura de cartones reciclados, ‘rescatar, conservar y transformar nuestra ciudad constituye hoy un  sueño de cada habanero que se enfrenta al desafío aplastante de tres acciones… el abandono, la destrucción y la agresión al entorno…’, delante del restaurante La Imprenta.

Con los maniseros y las vendedoras de golosinas paseando ante la Torre de Marfil, bajo las serpientes de sedas multicolores. Plazuelas con arriates de flores y murales en los paredones, ‘un pueblo culto cuida sus áreas verdes’, ‘disfrutar es cuidar lo bello’.

Y después la Plaza de Armas, entre Obispo y O’Reilly, con los mismos libros de los libreros negros (además de Juan Carlos), las mulatas-policía, los chuchos y las campanas. Cerca ya de la ceiba de Cagigal. Seguimos hasta Empedrado y la Catedral, a la vista ya de la Bodeguita.