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sábado 27|05|2017

Túnez, un oasis en el Islam. Cartas a Chihab, guía ocasional (III)

Manolo Bustabad Rapa, periodista

 

Apreciado Chihab:

Recuerdo que nuestra escala en Susa, la antigua Hadrumetum, a sólo 140 km de Túnez, era más bien técnica, por acortar un poco la siguiente etapa que se presentaba densa. Aún así, tuvimos tiempo de un paseo por la Medina, por cierto, Patrimonio de la Humanidad desde 1988, y con los últimos rayos de sol visitar su ribat, una fortaleza-monasterio del año 821 de muros cuadrados coronados por merlones, con una gran torre de vigía de planta circular. Esta ciudad, que fue plaza fuerte en la antigüedad, contó con su propio cothon de origen probablemente fenicio, aunque actualmente está cegado.
susa
Creo que fue en el trayecto hacia Susa cuando nos hablaste abiertamente de Bourguiba (seguramente por la proximidad de Monastir, donde nació y donde está su mausoleo), de cómo una dictadura puede tener aspectos positivos, hasta el punto de lograr progresos punteros en el mundo islámico. Te referías a los avances sociales que consiguió vuestro pueblo con una medida tan simple, pero tan determinante, como la separación de los poderes político y religioso.
La primera y más importante consecuencia fue la liberación de la mujer y su equiparación de derechos con el hombre, que afortunadamente se mantiene en la actual Constitución. No tuvimos ocasión de profundizar sobre este tema, pero por lo que cuenta Amnistía Internacional las leyes que discriminan a las mujeres se van cambiando aún con lentitud. También los homosexuales siguen sufriendo una persecución inadmisible. Esperemos que pronto logren sus derechos.
En Susa nos alojamos en el Hotel Mövenpick, del que recuerdo su magnífica ubicación en la playa, la estupenda sopa de pollo y la tertulia de sobrecena en la terraza. Fue interesante aquella charla con los dos policías que nos acompañaban a todas partes, en la que tú ejercías de traductor, como siempre. Interesante y con cierto morbo, porque uno de ellos había sobrevivido al enfrentamiento con los terroristas del Museo del Bardo y colmaba nuestra curiosidad.
jem
Teníamos que madrugar si queríamos hacer una visita relajada al anfiteatro de El Jem, en la antigua ciudad romana de Thisdrus. Su construcción data del año 238 d. C. y es el mayor de África y cuarto del mundo. Dicen que hasta finales del siglo XVII se mantuvo intacto. Se fue desmontando a medida que crecía la ciudad y su estado actual, detenido el expolio hace ya varias décadas, lo hace interesante aún para el visitante. En la parte más baja se reconstruyó parte de la grada, para facilitar su contemplación, el montaje de espectáculos o simplemente una lección a la intemperie, como a la que asistimos casualmente de un numeroso grupo (por cierto, mixto) de escolares. Es Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO desde 1979. Vale la pena visitar también el museo que está en las proximidades.
Continuamos hacia el Sur en busca de Sfax, nuestra escala de avituallamiento, por una carretera tipo REDIA, como la que nos acompañaría hasta las proximidades de Matmata, flanqueada de yermos y olivares en un terreno llano. Sfax es una ciudad industrial y perdimos bastante tiempo para llegar al Hotel des Oliviers, que está en el centro. La comida, correcta, a base de ensalada y trucha frita 'de ración'. Y sin más demora retomamos el ómnibus para bordear el golfo de Gabes, rumbo a los poblados trogloditas.
Fue en este trayecto donde cruzamos grandes extensiones de olivares y llamó mi atención el terreno perfectamente trabajado, sin un solo arbusto ni una mala hierba. Tú me explicaste que esa es la técnica tradicional en Túnez, pero que la tendencia actual es no laborear tanto la tierra para conservar mejor el manto vegetal y evitar fuertes erosiones. El inconveniente es la proliferación de maleza, ya que, si se utilizan productos químicos para eliminarla, estos acaban contaminando el sustrato nutritivo, lo cual es inadmisible para algunas compañías receptoras (algunas empresas alemanas envían periódicamente inspectores para tomar muestras del terreno).
olivos
Tus conocimientos del tema, tan distante de la filología y los idiomas, acabarían descubriéndonos tu faceta de agricultor en ese olivar del norte heredado del abuelo. Por eso en mi carta anterior te preguntaba por la cosecha. Ya me contarás.
 
Hasta la próxima semana.
 
Un abrazo
 
Orense, España, verano del 2016
 
Manolo Bustabad
      

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