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sábado 25|11|2017

Expreso, por favor, y un café pendiente

Ana Bustabad Alonso, periodista

cafespendientesLos tiempos de crisis agudizan el ingenio y promueven la solidaridad. Por si todavía hay quien lo duda, acaba de nacer en España una preciosa iniciativa que lo demuestra. Los Cafés Pendientes, que se están extendiendo como la pólvora por las redes sociales.

Esta propuesta, que nos invita a compartir con quienes más lo necesitan, resulta genial por su sencillez y porque se basa en la confianza entre personas que estamos cerca.
Basta con entrar en cualquier establecimiento que luzca el distintivo de ‘Cafés Pendientes’, tomarnos uno –o no-, y dejar otro café pagado para que alguien sin recursos pueda disfrutarlo sin necesidad de dinero.
La idea no es nueva. Nació hace más de un siglo en Nápoles, Italia. Cuando un obrero tenía algo que celebrar, bebía un café y dejaba otro ‘caffè sospeso' para quien viniese luego y no pudiese pagarlo.
Un acto de solidaridad completamente anónimo para quien lo recibe, que ha traído a nuestro país Gonzalo Sapina, un profesional del marketing cuyo nombre no figura en la web de Cafés Pendientes: ‘somos un grupo de jóvenes que deseamos ver cómo la gente realiza actos generosos, sencillos y de bajo coste’.
El funcionamiento no puede ser más simple. Llegas a un bar, pides ‘dos cafés y tres pendientes’, y al rato vendrá alguien preguntando ‘¿hay algún café pendiente?’, que lo disfrutará sin pagar un duro. O, mejor, el camarero anotará en una pizarra exterior cuántos cafés hay pendientes y así nadie tendrá que entrar en vano.
Por supuesto cualquier local puede sumarse a la iniciativa sin más que anunciarlo a sus clientes. Pero conviene registrarse en la web de Cafés Pendientes para que todos sepamos dónde donar un momento caliente. Además, el establecimiento puede descargarse un distintivo que lo reconoce como adherido a esta causa.
La idea puede –debería- extenderse también a churros, pinchos y viandas más contundentes. De hecho, en la web de Cafés Pendientes se invita a los restaurantes a participar, y ya hay por la Red alguna frutería que se ha animado a crear el movimiento ‘Fruta Pendiente’.
El gasto para los establecimientos es nulo y seguramente ayudará a incrementar las ventas. Una, por ejemplo, que en otros tiempos fue animal de café, visita cada vez menos estos locales, desde que la ley antifumadores española nos privó de las tertulias envueltas en humo. Pero en cuanto vea un distintivo de ‘Cafés Pendientes’ pienso cambiar mi Nespresso casero por uno de esas bebidas que hacen magia.
 
      

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