Sardinas

EXPRESO - 11.03.2011

Ana Bustabad Alonso, periodista

Todavía me dura la resaca gastronómica de la fiesta más alegre del año, que este 2011 me ha encontrado cruzando arriba y abajo la frontera…

Llego tarde a la Cuaresma, pero creo que a tiempo. Me he entretenido poniéndome al día de las últimas novedades turísticas, que apuntan todas a la Semana Santa, con o sin huelga de trabajadores de Aena, el puente que más viajeros mueve cada año en España.

Todavía me dura la resaca gastronómica de la fiesta más alegre del año, que este 2011 me ha encontrado cruzando arriba y abajo la frontera.
Del fantástico Entroido de Orense, con sus trangallanes y sus lacones con grelos, a Bayona la Real, justo a tiempo para ver llegar a la carabela Pinta como hace cinco siglos, cuando arribaba a Europa trayendo la buena nueva del Descubrimiento.
Y de allí a Caminha, río Miño adentro a bordo del transbordador que une Portugal y España cada media hora desde la Guarda, a comer una lamprea a la bordalesa que me supo a gloria, aún más que el pitillo con café del bueno. Que en el país vecino, mucho más civilizados, aún mantienen las zonas de fumar a gusto.
Gracias a Miguel me enteré de los trucos de las nuevas autovías pagaderas portuguesas; y después de una ronda de compras por la feria de doces conventuais de la región a merendar a Bragança, donde preparan las mejores tostas mistas del mundo.
La buena vida tocaba a su fin, pero por nada del mundo me hubiese perdido yo la última fiesta, el Entierro de la Sardina, el espectáculo más irreverente y desenfadado de todo el Carnaval; el fin de la fiesta libertina, del ligue clandestino, la última frontera entre la anarquía y la mesura, entre la locura atrevida y la locura de todos los días.
No importa que sea tarde. Si aún no lo habéis hecho, despedid a la Sardina como se merece, con todo lujo de plañidos y lutos, que se nos escapa don Carnal y llegan tiempos de contención. O no. Sea como sea, ya están cerca, a tiro y medio de piedra, las otras sardinas, las de san Juan. Que no sé si soy yo, o aquí ya huele a verano.

Comentarios

Jose Maria (no verificado)

Ana, disfruto de tus reportajes casi como si estuviera allí..... Muchas gracias,

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