GASTRONOMÍA
 
lunes 25|06|2018

Verde, el color de la gastronomía de Pascua en República Checa

Republica_Checa_gastro_0En la República Checa hay que rebuscar un poco para encontrarse una Semana Santa de exaltación religiosa. En cambio, el visitante se va a tropezar enseguida con las tradiciones de origen pagano que celebran la llegada de la primavera, que es lo mismo que celebrar el triunfo de la vida (o la resurrección).

Sin darle tantas vueltas, los checos saben que tienen tradiciones propias más bien únicas e incluso un poco locas vistas desde España.
En muchos de los bares del país, pero muy especialmente en los de la ciudad de Brno, los grifos de la cerveza local Starobrno manan cerveza verde aderezada con ortigas y otras hierbas durante el Zelený čtvrtek, el Jueves Verde (Jueves Santo).
El verde es el color con el que se identifica la Pascua checa, repleta de connotaciones primaverales. Ese mismo día, las campanas se silencian en señal de duelo hasta el Domingo de Resurrección. La otra jornada grande de las Semana Santa es el Lunes de Pascua, laboralmente festivo y tradicionalmente lúdico. Ese día, se celebra el Pomlázka, que es el nombre de la vara de sauce con la que los jóvenes azotan o rocían de perfume las piernas de las chicas, de casa en casa, mientras les cantan villancicos.
Ellas se lo agradecen atándoles cintas en el palo y regalándoles huevos de Pascua decorados y copas de slivovice, un licor casero. Por si no ha quedado clara la relación con los ritos paganos de fertilidad: las varas quieren transmitir el frescor y la renovación de la primavera, aparte de ahuyentar a los malos espíritus.  
Entre medias, están el Gran Viernes (Velký pátek), en el que no se come carne y (antes) la gente no trabajaba en el campo para ir a lavarse antes del amanecer a un arroyo; y el Sábado Blanco (Bílá sobota), el día en que se pintan los huevos de colores y se preparan los dulces con forma de cordero.
Por supuesto, la Semana Santa tradicional también llega a las ciudades checas, sobre todo con una actividad que es la principal por su singularidad y vistosidad: los mercadillos de Pascua al aire libre.
Los huevos de Pascua menudean, el clásico cordero pascual ocupa las mesas -aunque sea tangencialmente por medio de los mencionados dulces con forma de oveja-, y los palacios, castillos y plazas acogen a actores y músicos por todo el país.
Expreso. Redacción. A.F