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viernes 01|08|2014

100 cosas que hacer en Madrid al menos una vez en la vida

100_cosas_MadridMadrid es una ciudad de contrastes.

Acogedora y moderna. El mérito no es suyo, sino de sus habitantes.

La mezcla de gente llegada de todas partes de España hace de Madrid una ciudad llena de ambientes y sensaciones que no te puedes perder.

Tanto si vives en ella, como si vienes de visita, tienes la oportunidad de disfrutar de ella con esta guía.
La guía te ayudará a recorrer parques, fruto del capricho de la aristocracia, fiestas populares, en las que comerás listas y tontas o, si lo prefieres, saldrás mojado de la cabeza a los pies, y, por supuesto, visitarás los lugares que hacen de Madrid una de las capitales con más encanto y marcha de Europa.   
Extractos del libro 
Comer un bocadillo de calamares sin perder los ahorros en el intento.
‘El bocata de calamares es una tradición que lleva años compitiendo, con la discreción de las cosas que ni siquiera necesitan anunciarse, con las grandes cadenas de comida rápida. Y es ideal para un tentempié de mediodía cuando estás visitando el centro de Madrid. Te lo puedes comer en muchos sitios, sobre todo, en la plaza Mayor, donde todas sus terrazas y bares lo sirven. El problema es que, como todo centro turístico de cualquier ciudad, suele ser también el mejor lugar para dar un sablazo al visitante. Pero, aunque eso sea la norma, no todos los bares del centro son para forasteros. Yo siempre me tomo mi bocata de calamares en la plaza Mayor. Bueno, en una de sus bocacalles, en Botoneras’.
Los madrileños, gatos. ‘El quinto emir independiente de Córdoba, Mohamed I, fundó durante su reinado (852-886) una fortaleza para defender Toledo. Era Magerit, y para que cumpliera su fin la amuralló. Fue reconquistada durante el reinado de Alfonso VI el Bravo, entre 1072 y 1109. Para ello sitió la fortaleza, pero no logró que se rindiera. Fue necesario recurrir a un joven de unos 16 años que había destacado por su agilidad. El joven, ayudado sólo por un cuchillo, escaló el muro con tanta soltura que los que le vieron le apodaron Gato. Su acción, que culminó con un cambio de la bandera musulmana por la cristiana, animó a sus compañeros a tomar la ciudad’.  
Para vestir a la última. ‘¿Te gusta vestir a la última? ¿Quieres ser el más moderno? ¿Eres hippy, pijo o gótico? No te preocupes. Conozco el sitio ideal para ti. La calle Fuencarral, límite del barrio de Chueca por el norte, está llena de tiendas en las que se dan cita las marcas y los jóvenes diseñadores más relevantes’.  
Un regenerador chocolate caliente después de una noche de fiesta. ‘Abierto todo el día y noche. Con este amplio horario se presenta la Chocolatería San Ginés, una de las más antiguas de Madrid. Fue fundada en 1894 en un local que había sido construido cuatro años antes como mesón y hospedería, pero en el que al final triunfaron los churros hechos al hombro’.  
El complicado nacimiento de los leones del Congreso de los Diputados. ‘En el proyecto original de Narciso Pascual Colomer para construir el Palacio de las Cortes donde se situaba el convento del Espíritu Santo figuraban unas farolas. Los parlamentarios pusieron el grito en el cielo y se decidió sustituirlas por leones. Como la situación económica no era boyante, Ponzano hizo los animales en yeso; eso sí, pintados de forma que parecieran de bronce. Un año después su estado era tan lamentable que se decidió cambiarlos por otros de piedra. En esta ocasión el autor fue José Bellver, que los hizo tan pequeños que, instalados en la fachada, dicen que más que leones parecían perros falderos. Así que se volvió a recurrir a Ponzano, y esta vez acertó, porque sus leones son los que todavía presiden la fachada neoclásica del Congreso’.
El último garrote vil. ‘Las últimas ejecuciones públicas en España se produjeron a finales del siglo XIX. A partir de entonces se siguieron haciendo, pero en las cárceles y por el método del garrote vil, un aparato siniestro que se acoplaba a una silla con un palo al que se ataba la cabeza del reo. El mecanismo apretaba la garganta del condenado hasta romperle las vértebras del cuello, un método que se consideraba más humano que otras formas de ajusticiar. Los verdugos debían recoger el garrote vil en el Palacio de Justicia y llevarlo a la cárcel donde cumplía condena el preso. Sigue allí, en la actual sede del Tribunal Supremo, dentro de una maleta guardada en el archivo. Pero, afortunadamente, no se puede ver y es muy probable que tampoco hubiera mucha gente dispuesta a hacerlo’.   
La autora, Ángeles Vázquez Estrada, no nació en Madrid, sino en Guadalajara, en 1973. Pero sostiene que para sentirse gata no es necesario haber nacido en Madrid y esa, precisamente, es la principal cualidad de esta ciudad en la que vive desde que tenía tres años.
Periodista de profesión, ha trabajado en distintos medios radiofónicos y escritos, aunque ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en la agencia de noticias Europa Press y en el periódico Público.
Con esta guía nos invita a compartir con ella los ambientes, costumbres y lugares que hacen de Madrid una ciudad insufrible y, al mismo tiempo, insustituible.    
El prólogo lo escribe Alberto Ruiz-Gallardón. Precio: 13,90 euros. I.S.B.N. número: 978-84-15088-79-0. Número de páginas: 192. Formato: 15,5 x 23,3 cm. Encuadernación: en rústica Primera edición: abril del 2013. Edita: Lectio. Colección: Humboldt , núm 1.
      

¡Muy interesante este libro!

¡Muy interesante este libro! Me gustan mucho los consejos alternativos para descubrir tu ciudad. Conocéis a Uolala, es una comunidad de gente particulares que hacen actividades en Madrid. No son 100 cosas, pero tambíen me parece muy curioso lo que se encuentra ahí. Esta en http://www.uolala.com/es/actividades/madrid
un saludo, sandra

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