De Liébana a Santoña, saborea la naturaleza de Cantabria

Texto y fotos: Patricia Regidor Sánchez

Unas buenas botas de andar, crema de protección solar, un bañador y un buen estómago son los artilugios necesarios para emprender un viaje entre el azul del mar y el verde de la montaña en Cantabria, una de las zonas más rocosas del norte de España.
Cantabria, una de las zonas más rocosas del norte de España
Los más aventureros, y también los que no lo son tanto, podrán empezar su circuito en el Parque Nacional de los Picos de Europa, en la parte occidental de la Comunidad.
En la estación del teleférico de Fuente Dé, a pocos kilómetros de Potes, se encuentra el pasadizo entre la sociedad de los coches y el ruido y un paraje salvaje al lado de las nubes.
Tras salvar unos 800 metros en la cabina, se extiende en el horizonte una manta gigante de algodón, un mar de nubes que dan ganas de pisar. Se respira tranquilidad, aire puro. A un lado, la nada, y al otro rocas y valles repletos de vegetación y algo de nieve por donde transitan unos rebecos.
mar de nubes en los Picos de Europa
El Parque Nacional de los Picos de Europa es un paraíso para aquellos que disfrutan con el senderismo, pero también para los que simplemente pretenden desconectar del día a día.
Desde la estación del teleférico se inicia un sencillo camino entre valles y pastos. El silencio es absoluto, sólo de vez en cuando se escucha el mugir de las vacas, a los perros san bernardo cuidando del rebaño o las órdenes de algún escalador.
La caminata se hace fácil y tranquila y a medio camino hay un albergue donde poder descansar y reponer fuerzas. Pero si las piernas fallan, siempre está la opción de alquilar un coche todo terrero para ir hasta el pueblo más cercano.
la caminata se hace fácil y tranquila
Aunque siempre es buena época para disfrutar de las estremecedoras vistas de los Picos, es preferible evitar ir en temporada alta (julio y agosto). De las 250.000 personas que cada año suben en el teleférico de Fuente Dé, casi la mitad lo hacen en estos meses y la fila para acceder a la cabina puede prolongarse hasta tres horas.
En las estribaciones de las montañas, en la comarca de Liébana, la peregrinación continúa hasta el Monasterio de Santo Toribio. El claustro es austero, aunque las hortensias alegran la vista y, con suerte, se escuchan los cantos de los monjes.
el famoso San Bernardo del hotel El OsoDesde 1512 el monasterio benedictino forma parte de la ruta costera que conduce a Santiago de Compostela y cada año jubilar, cuando el 16 de abril cae en domingo, la cofradía de la Santísima Cruz abre las Puertas del Perdón para dar la bienvenida a los peregrinos.
En la capilla que se encuentra en el interior del edificio está el tesoro: Una cruz de oro en la que está incrustado un pedazo de madero de la cruz de Jesús.
Se dice que fue en la Reconquista cuando los restos del obispo Toribio de Astorga llegaron al monasterio junto con la reliquia que el santo había traído desde Jerusalén. 
Si el estómago empieza a rugir, la solución no está lejos. Un cocido liebanés es buena opción –aunque sea verano- y más si se toma en Cosgaya, en el restaurante del Hotel del Osoun lugar familiar y tranquilo, famoso por un gran perro San Bernardo que vigila apaciblemente su entrada, cocina el plato típico al estilo más tradicional. De postre, una tabla de quesos.
      

Deja tu comentario

Agradecemos mucho tu opinión en Expreso.
Por favor, no dejes comentarios impropios, injuriantes, contrarios a las leyes o con fines publicitarios, tendremos que eliminarlos.

Oculto, no aparece en el comentario.
CAPTCHA
Esta pregunta es para comprobar que eres un visitante humano y prevenir spam
Image CAPTCHA
Escribe los caracteres mostrados en la imagen.