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Póvoa de Varzim, un secreto al norte de Portugal

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Texto: Federico Ruiz de Andrés. Fotografías: Ana Bustabad Alonso

Irma Campos llegó a la ciudad hace ahora cuarenta años. Desde entonces, la urbe ha crecido y ha sabido desprenderse, no sin lamentos, de una cierta vertiente pesquera. Multitud de ‘lanchas poveiras' podían verse faenar hasta hace poco en las cercanías del puerto. En la actualidad, Póvoa de Varzim es una ciudad sorprendente, y no sólo por lo que es capaz de ofrecer al visitante, sino porque no es lo suficientemente conocida como destino internacional.

Playa de Póvoa al norte de la ciudad

Aunque el mar siga siendo un foco de atracción importante, se ha pasado de que éste sea el medio de vida de gran parte de su población a que Póvoa viva, en buena medida, también de mar, pero más en concreto de sus doradas playas. Y es que el turismo llegó. Un turismo fundamentalmente portugués, pero al que con el paso del tiempo se han ido incorporando muchas otras nacionalidades.

Cerraron varias conserveras ubicadas, sobre todo, en el tramo que une a Póvoa con la limítrofe Vila do Conde, pero abrieron iniciativas hosteleras diversas y la playa; cuando el tiempo lo permite, rebosa de gente y vida.

Marrakech no es roja

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Texto: Ana Bustabad Alonso. Fotografía: Federico Ruiz de Andrés

De Marrakech se ha escrito ya todo. Pero ni todas las guías del mundo, ni los relatos de los incontables viajeros a los que ha enamorado, pueden hacer justicia a la vida en directo. Si nunca se ha visitado, lo mejor es prescindir de lectura alguna -incluida ésta- y buscar el primer vuelo que lleve a vivirla, sin intermediarios, sin estereotipos. En cambio, si la añoranza de su magia nos persigue, cualquier línea sirve para paladear de nuevo el sabor especiado de la hermosa ciudad imperial.

Vista desde la muralla

La llaman la ‘ciudad roja', pero en realidad es de un color asalmonado, más bien tirando a rosa. Toda ella, como la arcilla del paisaje que la rodea. A punto de aterrizar, el suelo desértico aparece sembrado de casitas sencillas. Cubierta aterrazada, planta cuadrangular con patio interior en el que siempre asoma el verde de un naranjo... Perfecta geometría de pequeños cultivos y aldeas rodean a la gran ciudad. De pronto, Marrakech aparece en el horizonte, inmensa.

Todos los colores de Malaca

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Texto: Ana Bustabad Alonso. Fotografías: Federico Ruiz de Andrés

Como casi todas las ciudades coloniales, Malaca ha adquirido con el paso de siglos y culturas diferentes una refrescante armonía en lo diverso. Pero, a diferencia de cualquier otra, esta sorprendente ciudad de la costa oeste de Malasia no ha perdido ni uno solo de los colores de su historia.

Dos propietarios de trishaws conversando

Si bien es verdad que el período de colonización portugués no fue demasiado largo -apenas siglo y medio desde 1511 hasta que les fue arrebatada por los holandeses- y los restos arquitectónicos de la época muy escasos, el país luso dejó una gran huella en Malaca.


Elche, sorprendentemente jugosa

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Texto: Ana Bustabad Alonso. Fotografías: Federico Ruiz de Andrés

En la provincia de Alicante, en plena aridez del Levante español, Elche -Elx en su dulce nombre valenciano- se abre jugosa al viajero, como un dátil maduro en medio del desierto.

Como el de los dátiles, el sabor de Elche sorprende al principio, explota los sentidos y permanece luego en el paladar y en la memoria.

El inmenso palmeral que rodea su centro histórico y la devoción que profesa por el Misteri de su Virgen de la Asunción son ya de toda la Humanidad, porque así lo decretó la UNESCO en 2000.

Pero, seguramente, para los ilicitanos no hay Patrimonio más grande que la mirada de su Dama. La que pasea el nombre de su ciudad por el mundo.Dama de Elche

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mucho más que el busto del siglo IV ó V a.C. que estudian los escolares en sus libros de texto, la Dama de Elche es una auténtica belleza en piedra. De cerca, impresiona, cautiva su mirada firme, subyugadora.

Tras la exposición temporal que la trajo en 2006 al MAHE, el más que agradable Museo Arqueológico y de Historia de la ciudad, la Dama volvió a su lugar en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

Desenchufe en Valladolid

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Texto y fotografías: Diego García-Rovés Losa 

No resulta difícil averiguar las múltiples posibilidades que ofrece la noche de una ciudad española como Valladolid. Los locales con música en directo son una de esas que no desagradan a nadie. Música folk, jazz, blues, flamenco y pop-rock se reúnen en diversos locales de la ciudad castellana para el disfrute del espectador.

Café EspañaUno de esos locales que ya son tradicionales en Valladolid es el Café España. De aire bohemio y decoración clásica, esta cafetería dedica las noches de los martes y los jueves al mejor jazz y sus múltiples estilos, del más clásico a su manifestación más moderna.

Para ello, la cafetería confía ya no sólo en los grandes talentos del jazz a nivel nacional e internacional, sino también en los grupos locales. A este ciclo continuo de jazz acude mucho público joven, por lo que el Café España goza de una envidiable acogida.

Pero no sólo el jazz es la pieza fundamental de este rincón de reunión. Todos los viernes hay actuaciones de flamenco, un ciclo al que ya están abonadas más de setenta personas. Por su escenario han pasado grandes talentos como Chocolate, Menese, Chano Lobato, Miguel Poveda o Diego El Cigala.

Algo que a los ojos del espectador puede parecer novedoso en Valladolid es el original formato que presenta la Cervecería Maeloc, en la calle Santuario. Al más puro estilo irlandés, el local ofrece la posibilidad de asistir a una jam session de música folk todos los jueves a partir de las 21:30 horas.

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