NIáGARA, UN VIAJE A LAS ENTRAñAS DE LAS CATARATAS MáS FAMOSAS DEL MUNDO

Niágara, un viaje a las entrañas de las cataratas más famosas del mundo

Texto y fotos: Ana García Iglesias

En barco,  desde el teleférico, en helicóptero, o simplemente caminando, cualquier perspectiva resulta fascinante cuando te acercas a las Cataratas del Niágara, uno de los espectáculos naturales más famosos e impresionantes del mundo. Están situadas en la frontera entre Estados Unidos y Canadá, concretamente entre los estados de Nueva York y Ontario.
Se pueden visitar desde ambos países, aunque las cataratas canadienses, conocidas como Horseshoe Falls por su forma de herradura, son considerablemente más grandes. Además, desde Canadá se tiene una vista perfecta de las American Falls (cataratas estadounidenses), lo que no ocurre en el caso contrario.
Toda la infraestructura construida en el entorno ofrece al visitante diversas opciones para pasar unos días de vacaciones alojado en alguno de los hoteles de la zona, jugar en los modernos casinos, disfrutar de los restaurantes y atracciones, o ir de compras por Clifton Hill.
Otra opción es aprovechar la visita a la gran ciudad de Toronto, situada apenas a hora y media de distancia, y hacer desde allí una excursión a la región del Niágara.
La empresa Toronto Tours ofrece varias posibilidades de excursiones, tanto diarias como nocturnas, que incluyen una serie de actividades que nos permitirán disfrutar de las cataratas durante unas horas.
La opción ‘Express’ es la más económica y rápida, perfecta si se tiene poco tiempo. Sale de Toronto a las 9 de la mañana y regresa a las 18 horas, aproximadamente.
Durante el trayecto, el guía nos irá contando (en inglés) diferentes datos e historias sobre las cataratas y alrededores, así como sobre los lugares que vemos por el camino, como, por ejemplo, el Welland Canal que une los Lagos Erie y Ontario.
Una vez que llegamos a la región del Niágara, la primera parada será el helipuerto, donde podrás contratar un trayecto en helicóptero para sobrevolar las cataratas.
Dura una media hora y el precio suele rondar los 100 dólares canadienses, pero será toda una experiencia para los más aventureros.
El siguiente lugar donde nos detendremos será el Spanish Aerocar, llamado así en honor al ingeniero español Leonardo Torres Quevedo que lo diseñó a principios del siglo XX.
Se trata de una especie de teleférico que cruza los rápidos del río Niágara. Un anticipo perfecto de lo que nos espera.
A continuación, nos dirigimos a las Horseshoe Falls, las impresionantes cataratas canadienses.
      

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