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| GIJóN, CON LOS CINCO SENTIDOS |
Gijón, con los cinco sentidos
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Texto y fotos: Ana Bustabad Alonso Si aún no la conoces, Gijón te va a encantar. Esta ciudad asturiana, situada en la costa norte española, es uno de esos lugares que siempre apetecen. Para mirar, para tocar, para escuchar, para saborear, para oler… Descúbrela con los cinco sentidos.
![]() PARA MIRAR
Rodeada de Cantábrico, Gijón divisa antes que nadie a los que vienen del mar. Comienza acercándote al puerto deportivo, el lugar más acogedor de toda la ciudad. Siéntate en un banco al sol, se te pasarán las horas sin darte cuenta. Si prefieres una vista más salvaje, sube el cerro de santa Catalina hasta el Elogio del horizonte, de Eduardo Chillida.
Camina despacio por el paseo marítimo. Desde la iglesia de san Pedro verás cómo sube y baja la marea completamente, dejando al descubierto el enorme arenal de san Lorenzo. Ver y dejarse ver, por allí pasa todo el mundo al menos una vez al día.
Pero si quieres ver las calles de Gijón llenas de conciertos, terrazas, mercadillos y libros, ven en julio, durante la Semana Negra. Comenzó siendo un festival de literatura policíaca y hoy es su mayor fiesta de la cultura.
En las afueras, saliendo hacia Santander, una vista de la ciudad que no debes perderte es la que hay desde la torre de la Laboral, donde cada año se celebran los Encuentros Internacionales de Juventud de Cabueñes. Hay un combinado de visita guiada más subida al mirador, cada 15 minutos, con tarifas reducidas.La antigua Universidad se ha rehabilitado y es hoy uno de los centros neurálgicos de la vanguardia de Gijón. Incluye el Centro de Arte, la Ciudad de la Cultura y el Teatro donde se desarrolla Laboral Escena, una apuesta por la experimentación creativa y la creación industrial.
Muy cerca, si consigues habitación en La ermita de Deva, te despertarás con la visión de uno de sus espléndidos desayunos, que están incluidos en el precio. Si hace buen tiempo, disfrútalo en el jardín, y pregunta a Mara por la historia de la capilla de san Antonio.
PARA TOCARCon un poco de suerte, nada más llegar sentirás el tacto sol en la piel, la temperatura en Gijón es buena casi todo el año.
En cambio, el agua del Cantábrico siempre está fresca. No dejes de probarla.
Sin salir de la ciudad tienes cinco playas para elegir: el Arbeyal, Poniente, los Mayanes, Cervigón y la más famosa, san Lorenzo.
Pisa las calles de Cimadevilla, o Cimavilla, como le llaman los asturianos.
El antiguo barrio de pescadores, marisqueras y cigarreras concentra el mayor número de edificios históricos de Gijón.
Sonríe. A nada que lo intentes, no te podrás ir de Gijón sin estrechar la mano de muchas personas.
Aquí, como en toda Asturias, las gentes son tan amables que te resultará difícil creerlo.
Por la noche siente el tacto de la ropa blanca de toda la vida. Alójate en el Parador, situado en el parque de Isabel la Católica.
Ocupa el edificio de lo que fue un viejo molino. Entre sus sábanas dormirás a pierna suelta.
No te pierdas el tacto de los productos artesanos que todavía se hacen en esta tierra. En el Mercado Ecológico y Artesano de la Plaza Mayor, los segundos fines de semana de cada mes podrás comprar artesanía, alimentos ecológicos y de comercio justo, a la vez que disfrutas de música en vivo y exposiciones.Otra idea interesante es una visita al rastrillo del Molinón, junto al estadio, que se celebra los domingos por la mañana.
PARA ESCUCHAR
Olvida por un momento el mar y busca el sonido del agua dulce en las fuentes de la ciudad. Te gustará la que hay frente al palacio de Revillagigedo, en la plaza del Marqués. Se llama así porque en este edificio imponente vivió el primer marqués de san Esteban del Mar. Actualmente es sede del centro cultural Cajastur.
Acércate al parque de El Molinón. Escucharás las voces de los patos y las ocas que hay en el estanque, a no ser que coincidas con un partido del Sporting, entonces te llegarán los gritos de ánimo de la afición.
Con permiso del escanciar de la sidra cuando golpea el cristal, no hay sonido más asturiano que el de la gaita. En el museo de la casona rural de los González de la Vega descubrirás como suena y conocerás muchos más instrumentos tradicionales de esta tierra, desde un sencillo pandero hasta los organillos que se hicieron populares finales del siglo XIX.
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| EXPRESO | 23/05/2009 | |
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PARA TOCAR

















Ya he estado varias veces en
Ya he estado varias veces en Gijón, pero quizás nunca lo había visto de esta manera. Desde luego, apetece volver! Un reportaje genial!
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