SABORES
 
miércoles 15|08|2018

Degustando buena cocina asturiana en Casa Fermín, Oviedo

Texto y fotos: Manolo Bustabad Rapa y Pilar Alonso Canto
Fundada por Fermín García en 1924 muy cerca de la catedral gótica de Oviedo, entre la ciudad histórica y la zona más comercial de la capital asturiana, Casa Fermín se convirtió pronto en una reconocida ‘casa de comidas’. Dos generaciones después, Mª Jesús Gil García y Luis Alberto Martínez Abascal ofrecen una magnífica cocina asturiana sin dejar de innovar constantemente.
taco
Por el colorido, la suavidad de aromas, lo gradual de la cata, por el gustillo de sus entrantes y el regusto de sus postres, podemos afirmar que una degustación en Casa Fermín es un arco iris de sabores. Un auténtico muestrario de sensaciones que dejan huella en el paladar y mil aromas en la nariz.
¿¡Qué exageramos…!? Mejor se lo contamos.

Primavera en Asturias, por los caminos de la sidra y otros vinos

Texto y fotos: Manolo Bustabad Rapa y Pilar Alonso Canto

Para que no resulte chocante el título de este reportaje, recordamos que el diccionario de la RAE destina la segunda acepción de ‘vino’ a los líquidos alcohólicos obtenidos por fermentación de zumos de frutas que no sean uvas. También sabemos que hay países de Europa en los que, a la sidra, se le llama vino de manzanas.
sidra
Que la sidra es la bebida de Asturias por antonomasia, no es un descubrimiento. La sidra asturiana forma parte de la cultura y esencia de esta tierra, hasta el punto que dentro de los próximos tres años podría ser declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Arsenio Manila, un clásico en la vanguardia gastronómica de Cádiz

Texto y fotos: Manolo Bustabad Rapa y Pilar Alonso Canto

El restaurante Arsenio Manila, un clásico entre los clásicos gaditanos, es ejemplo de imaginación y dinamismo permanente, de innovación, de sintonía con el cliente, en definitiva, de trabajo bien hecho.
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Su ubicación, mirando a la Playa de la Victoria, en el nº 12 del Paseo Marítimo de Cádiz y muy próximo al estadio Ramón de Carranza, es privilegiada. Allí estuvo el Mesón del Duque, pilotado por Arsenio Cueto, liderando la noche de copas hasta el 2007.


Sabores de Lima: mucho más que cebiches en la gastronomía peruana

Texto y fotos: Julia Peñas del Caz    Fotos Iberia: Iberia L.A.E.

No hay duda de que los sabores peruanos están de moda en todo el mundo. Siempre ha sido considerada una gastronomía de culto, de hecho algunos expertos no dudaron en situarla en el tercer puesto mundial después de la francesa y la china. Es sana y variada como la cocina mediterránea y llega a ser fina y delicada como la nouvelle cuisine.
parrillada
Si te apetece descubrirla, acompáñanos en este recorrido por los sabores más característicos de Perú, y entra con Expreso en los templos gastronómicos más apetecibles de Lima, una capital sabrosa de verdad.

Restaurante El Puerto, fuego a los pucheros entre estrellas Michelin

Texto y fotos: Pilar Alonso Canto y Manolo Bustabad Rapa

El fuego, el fuego lento, ha dado justificada fama a la cocina asturiana tradicional, la que nos sigue deleitando entre fabadas y tortos de maíz, en mariscos y pescados, carnes…

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Pero en Asturias destaca también la cocina creativa, de vanguardia, las estrellas Michelin. Uno de los últimos en llegar al firmamento asturiano es El Puerto, de Gonzalo Pañeda y Antonio Pérez, que han conseguido su primera estrella.


Una ruta sabrosa por el zócalo de Quito, Patrimonio de la Humanidad

Texto y fotos: Federico Ruiz de Andrés y Ana Bustabad Alonso

Parece mentira que un país tan pequeño como Ecuador guarde tantos lugares imprescindibles. Paisajes andinos de volcanes y trenes; la cálida Guayaquil, con sus iguanas amables; el color infinito de Otavalo; las Galápagos, escondite de estrellas y piqueros de patas azules; las playas de Esmeraldas, la bohemia Montañita, o la acogedora Baños, santuario líquido de entrada a la Amazonía.
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Pero de todas las maravillas que esperan, el viajero ha de comenzar necesariamente por el centro histórico de Quito, el primer núcleo urbano que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad, allá por 1979.
Su ‘zócalo’, como llaman en América Latina al cogollo de las ciudades, hay que caminarlo sin prisas, como corresponde a un tesoro colonial a tres mil metros de altitud. Buena excusa para aprovechar sus paradas más sabrosas, las de su cocina tradicional.