SABORES
 
jueves 13|12|2018

Gijón, una ciudad para comérsela a cualquier hora

A estas alturas, cualquier viajero que se precie de serlo sabe que en Gijón–en toda Asturias- se come fenomenal. Lo que quizá no sepa es que desde Gijón Turismo llevan años promoviendo varios productos turísticos para garantizar la calidad de la experiencia gastronómica en la ciudad asturiana durante los doce meses.

crespo_manzana

Gijón Gourmet, La Ruta de la Sidra y Gijón Goloso son las tres marcas que ofrecen todo el año experiencias sabrosas para quienes buscan los mejores sabores tradicionales, cocina más cuidada o no se resisten a un buen dulce.
Las tres fórmulas resultan muy atractivas y el viajero solo ha de escoger el momento de disfrutar cada una. De seleccionar los mejores establecimientos y unificar las propuestas a un precio cerrado y atractivo, incluso de la reserva, se encarga Gijón Turismo.
 
Ruta de la Sidra
Es la más reciente de las tres experiencias, aunque sus sabores sean los más característicos y reconocibles. Visitas a llagares y cocina tradicional en sidrerías son las señas de identidad de la Ruta de la Sidra, y la selección de Gijón Turismo ha cuidado mucho que sean lugares donde se trata bien a la sidra y se sirve con el ritual que merece.
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Quién puede resistirse a un Cachopo sabrosísimo y enorme con patatas fritas caseras o a una Lubina fresca y en su punto exacto en La Fueya de Tomás, quien se nota que disfruta trabajando el buen producto.
O al Arroz con bugre (bogavante) de la Sidrería el Restallu, a rebosar casi cualquier mediodía de parroquianos. Aquí el menú ‘Ruta de la sidra’, con su famoso arroz, incluye además jamón ibérico de Monte Nevado del que se deshace en el paladar, gambas a la plancha y un postre casero en el que se nota el cariño de las manos de Pilar.
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Esta Ruta de la Sidra cobra mucho más sentido, sabe mejor, cuando se conoce de primera mano la elaboración, su materia prima y el cariño que encierra cada una de estas características botellas de vidrio verde. Por eso, además de restaurantes, incluye lagares artesanales que hacen visitas guiadas y un taxi-llagar que te lleva de puerta a puerta.
Sidra Acebal enseña al viajero todo el proceso con la pasión de quien lleva mucho tiempo haciendo lo que le gusta. No hay manzana, de las muchas toneladas multicolores que llegan, que se libre aquí de acabar convertida primero en mosto dulce y luego en sidra asturiana –‘que se diferencia de cualquier otra del mundo en que nosotros la escanciamos’, explican.
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Cada una de los millones de manzanas multicolores que llegan aquí desde las pomaradas pasa por un concienzudo lavado, transporte de flotación, corte, triturado, prensado, mosto, trasegado embotellado riguroso en tiempos para llegar a la sidra artesanal. Por supuesto, la visita guiada a las instalaciones comienza y termina con un par de ‘culetes’ de sidra que saben mejor en el llagar, directamente de la espicha.