SABORES
 
lunes 23|09|2019

Estación Gourmet, una parada sabrosa junto al tren en Valladolid

Texto y fotos: Rozenn Le Roux 

Parada en la estación Gourmet, un sábado cualquiera.  Del centro de Valladolid a la estación de tren, la gente fluye de todas partes para encontrarse en este nuevo centro gastronómico vallisoletano de 1.700 metros cuadrados. Unos van a comer con sus amigos o su familia, otros esperan su próximo tren con una copa de vino o una cerveza.
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De los guisos castellanos a los italianos, pasando por las crêpes francesas, la Estación Gourmet propone una selección de platos gastronómicos a precios asequibles, a sólo un paso de la estación de ferrocarril Valladolid Campo Grande. ¡Bienvenidos a esta antigua nave ferroviaria transformada en una parada gourmet!
Abierta hace casi tres meses, ofrece a los viajeros y a los ciudadanos vallisoletanos un lugar donde se conjuga el deleite por la gastronomía con la convivencia. Entre tapas españolas y platos culinarios, cócteles y vinos, se proponen una gran variedad de productos de calidad, viniendo de los cuatro rincones del mundo. Embutidos, sushis, hamburguesas, croquetas, especialidades argentinas…  
De la empresa ‘La Gamba de Oro’ a la de ‘el Parrillón de Buenos Aires’, aquí se encuentran más de treinta puestos distintos. Así, los clientes pueden escoger su entrante en un puesto, tomar un plato principal en otro, un postre más allá y sentarse en las mesas centrales o en la terraza. Como un tipo de autoservicio de lujo donde los clientes van a pedir a los diferentes establecimientos lo que quieran.
Cada uno de los puestos está especializado en una comida o una bebida. De este modo, no hay competencia entre ellos y la calidad es la principal preocupación de este lugar. ‘Al principio, el concepto no fue entendido muy bien por la gente. Poco a poco, los clientes se acostumbran y este lugar se vuelve cada vez más dinámico’, cuenta Rafa, encargado de los vinos en la vinoteca.
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Un proyecto de jóvenes empresarios
Fruto de una unión de empresarios privados, este espacio pretende ser un salón gastronómico permanente donde la gente puede paladear, hasta las dos y media de la madrugada los fines de semana, diferentes riquezas culinarias a precios que desafían toda competencia. Para una ciudad como Valladolid donde la gastronomía tiene protagonismo, esta nueva iniciativa  permite ampliar la oferta de restauración en la capital administrativa de Castilla y León.  
No hay otro lugar en la provincia que proponga el mismo concepto. ‘Este lugar funciona muy bien, sobre todo en fechas Navideñas. Vemos a mucha gente con maletines de viaje y también tenemos clientes habituales. Los domingos, son más familias que vienen para comer con sus niños’, explica Iría Cao Arroyo, empleada en el puesto Dogs&Burger Gourmet.
Desde la inauguración, en diciembre de 2013, 100.000 personas aproximadamente han acudido a la estación Gourmet, según el encargado de comunicación, Rubén Magaña. ‘Esperamos a 600.000 visitantes durante este año pero si seguimos así, el número de visitantes será superior’, aclara.
Anexo la estación ferrocarril de Valladolid, este centro gastronómico está ubicado a un punto estratégico de la ciudad, ya que más de cuatro millones de viajeros pasan al año por la estación de Campo Grande. Este lugar es ‘una sala de espera’ donde los viajeros pueden consultar los horarios y las vías de tren en las pantallas, en la zona de degustación, mientras consumen tranquilamente.
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También es un espacio donde los vallisoletanos pueden encontrarse y comer platos gastronómicos variados. ‘Al principio, tuvimos dudas de si el lugar funcionaría o no. Hoy estamos contentos, sobre todo en periodo de crisis. Es un sitio original donde la comida es de buena calidad. La mayoría de la gente está satisfecha de la Estación [Gourmet]’, precisa Guillermo Mantecón Bartolomé, responsable de la cervecería.
Todo está establecido para que los clientes, principalmente los ciudadanos vallisoletanos, vuelvan. Cliente  habitual y vallisoletano, Luis Miguel Velasco viene dos veces por semana para comer o catar vinos. ‘Hay una variedad de comida muy buena como las tortillas o las  hamburguesas. Me gusta este lugar, el ambiente es tranquilo aunque hay mucha gente’.
En cuanto a Beatriz Merino, otra vallisoletana que ha venido con sus amigos, piensa ‘que las sillas son incómodas para comer y que la temperatura está un poquito baja, en este día de invierno. Para mí, la calidad de la comida es la misma que encontramos en Valladolid. Es un lugar lejos del centro de la ciudad y faltan plazas para aparcar el coche gratis’. Con el tiempo, algunos detalles que incomodan a los consumidores deberían mejorar como, por ejemplo, los platos de cartón, que se cambiarán dentro de poco.
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