EDICIÓN LIMITADA
 
lunes 26|08|2019

Una ruta inolvidable por los colores, olores y sabores del otoño en Asturias

cruce
Aquí comienza una ruta de agua, la de los ‘ingenios hidráulicos’ que forjaron estas tierras. El paseo continúa hasta el molino de Logares, quince minutos caminando sobre las hojas crujientes para ver el lugar donde antaño se molía el cereal. Adentrándonos por este país de nieblas que confieren al paisaje un aspecto fantasmagórico.
Apetece perderse arriba y abajo. Dejar el coche aparcado en cualquier cuneta y descubrir cualquier sendero. Todos bien señalizados, también los caminos que llevan a los alojamientos, porque Asturias es pionera en turismo rural y eso se nota.
Llegamos por fin a Taramundi, capital de la cuchillería tradicional y de quesos buenísimos, hoy hemos de probarlo con nueces, una de las especialidades locales que nos han recomendado. A pocos metros, en la parte alta del pueblo, comienza la Ruta de la Sierra de Elroa.
taramundi
Además de visitar la Casa-Museo de la Cuchillería Tradicional, con su colección de navajas, queremos ver de primera mano el taller de un artesano cuchillero, aquí se escuchan todavía los sonidos de las ferrerías, donde se moldea el metal y se talla la madera. Fuego y agua.
Una parada en la Oficina de Turismo de Asturias nos descubre enseguida nuevos secretos de la comarca, y continuamos camino por esta Ruta del Agua hacia la cercana Mazanovo que cuenta, parece mentira en este enclave minúsculo, con el mayor museo de los molinos de toda España.
molino
A pocos kilómetros, atravesando los bosques de castaños y alisos, llegamos por fin a Os Teixois, este sí es un pueblecito de cuento. La diminuta capilla de San Antonio, rodeada de hierba fresca, y un burro mimoso nos reciben en la cuesta que desciende al precioso conjunto etnográfico.
Justo abajo, junto al río, un pequeño merendero de apenas tres mesas de piedra. Pero el día está lluvioso y el sabor se concentra hoy en la taberna. Un café rico en buena compañía antes de comenzar el recorrido. Y un bote de miel casera al morral, que se acerca el invierno.
teixois
Volvemos sobre nuestros pasos hasta Bres, en la rotonda tomamos la AS-26 para continuar viaje atravesando apenas la Sierra de Bobia por la AS-11 hacia Los Oscos. Unos 25 kilómetros nada más, que nos llevan mucho más de lo previsto, porque hay que detenerse cada poco a saborear la paz imposible de estos montes solitarios. El humo de las chimeneas de leña nos indica la mejor ruta.
Otra parada, imprescindible, en el Mirador de Buscamouros, que suena a tiempos de la Reconquista. En el alto de La Garganta, un cruce de caminos obliga a decidir. Tomamos rumbo a Santa Eulalia, con testigos verticales amarillos, preparados sin duda para la llegada de las nieves. Sin prisas, aspirando el frescor del paisaje, descubrimos en el arcén una abertura misteriosa que nos hace detenernos. Es la mina As Carquivas.
burrito
      

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