EDICIÓN LIMITADA
 
miércoles 21|08|2019

Feria de Málaga, la semana más divertida del verano en la Costa del Sol

TRES CITAS QUE NO PUEDES PERDERTE
La noche de fuego en la Malagueta
El viernes de la semana anterior a la del 19 de agosto, malagueños y visitantes tienen una cita ineludible con el fuego. Un poco antes de la medianoche, la playa de la Malagueta ya es un hervidero. Miles de personas escuchan el pregón sobre la arena, impacientes porque den las doce.
Es justo entonces cuando los fuegos artificiales rompen el cielo mediterráneo. Durante media hora, más de cuatro mil kilos de materiales pirotécnicos tiñen el agua de colores, se enciende el alumbrado en el Paseo del Parque, suena la música. Málaga está de Feria.
La fiesta dura toda la noche. En la arena de la Malagueta, donde se celebra el primer gran concierto del verano; en los escenarios instalados por toda la ciudad, miles de personas se divierten hasta el amanecer.
Si buscas un lugar especial para vivir esta noche, escoge algunas de las terrazas más altas del centro, como la del AC Málaga Palacio o la del hotel Molina Lario. Además de una vista espectacular de los fuegos, disfrutarás de música y copas en un ambiente exclusivo. Imprescindible reserva.
 
Flores para la patrona de Málaga
Es sábado, el primero de la semana de Feria. Falta poco para las once de la mañana y cientos de malagueños caminan a paso rápido hacia el Ayuntamiento, en el Paseo central del Parque. Dentro, las mujeres se apresuran con los últimos retoques del peinado.
Mientras van llegando enganches y caballos enjaezados a las puertas de la Casa Consistorial, cada uno más colorido que el anterior, el alcalde agasaja con un café en el solemne Salón de los Espejos a los malagueños ilustres.
A las doce en punto, el regidor baja la escalinata del Ayuntamiento y hace entrega de la bandera de la ciudad a los caballistas, que la llevarán junto con la ofrenda de flores hasta el Santuario de Nuestra Señora de la Victoria, patrona de Málaga.
Tras unos bailes de cintas y panderetas, el cortejo multicolor arranca por fin, para recorrer todo el centro de Málaga hasta la iglesia, seguido de cientos de peregrinos que se van añadiendo a la romería urbana.
Algunas calles se hacen demasiado largas. No por la cuesta arriba y el sol de justicia, que también, sino sobre todo por las pandas que paran los coches de las autoridades, y les cantan unas estrofas improvisadas.
Al terminar la misa, los romeros se van dispersando por los bares de la ciudad. Una cerveza bien fría a ritmo de malagueñas. Una foto de grupo a la sombra. Un momento para el descanso de hombres y caballos. Sigue la fiesta.
 
El encendido del alumbrado en el Real
Las nueve y media de la noche del primer sábado de Feria. Esa es la hora mágica en la que el alcalde malagueño acciona un interruptor y cientos de miles de puntos de luz se encienden de pronto en el Cortijo de Torres, transformando la noche en día.
Es el encendido del alumbrado en el Real de la Feria de Málaga, que durante nueve días y, sobre todo, nueves noches, será el centro del bullicio y la diversión.
Desde ese momento, casetas, calles y carricoches se llenan de gente dispuesta a olvidarse durante una semana de todo lo que no sea fiesta. Así será cada noche hasta la última, la del domingo, cuando a las 12 en punto se apagan las luces del Real. Hasta el año que viene.
 
 
      

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