EDICIÓN LIMITADA
 
lunes 23|09|2019

Melilla, 100 años de Regulares

Texto y fotos: Ana Bustabad Alonso y Federico Ruiz de Andrés

Escondida a veces en los mapas, puerta grande de África y Europa, Melilla es una de las ciudades más sorprendentes de España. Tranquila, exótica, asomada siempre al Mediterráneo, sus calles y sus gentes acogen al viajero como pocas.
A Melilla hay muchas maneras de saborearla, pero esta vez el viaje nos lleva a descubrir sus rincones de la mano de los Regulares, la fuerza más condecorada del Ejército Español, que este año cumple su primer centenario en la ciudad y lo celebra por todo lo alto.
Ángeles y Merche, las caras amables que te reciben cada mañana en el Casino Militar, nos dicen enseguida: ‘Cuenten lo bonita que es Melilla, que cada vez que viene un periodista por aquí es para sacar la valla, o el cementerio, nunca cómo es de verdad nuestra ciudad, y es muy bonita’.
Cierto. Melilla es una ciudad sosegada, completa en sí misma como obligan sus 70.000 habitantes en poco más de 12 kilómetros cuadrados; y es hermosa ya antes de llegar. Cuando el ATR-72/500 de hélice de Air Nostrum inicia la maniobra de descenso para el aterrizaje, los afortunados pasajeros del lado derecho divisan su perfil mojado por las olas, que hoy llegan bravas hasta la playa del paseo marítimo.
Desde el aire vemos las piedras de la ciudad vieja. La línea inconfundible del antiguo Cargadero de mineral, a donde llegaba el tren rifeño desde San Juan de las Minas, de Cetolasa…, de sus vías sólo queda un pedazo simbólico frente al Club Marítimo que apenas se aprecia desde aquí.
Casitas apiñadas de color blanco, albero, arena, garbanzo, vino… La uniformidad del conjunto la rompen algunas palmeras, unos pocos edificios altos y las plantas de los enormes cuarteles que conforman desde siempre el carácter de esta ciudad, cada vez más vacíos.
Por dentro, Melilla es aún más bonita. En poco espacio se resume su carácter de capital costera, de antigua fortaleza, y su colorista Modernismo, del que es una de las mejores representantes. Melilla es un buen ejemplo de que se puede entrar en el siglo XXI sin arrasar con la personalidad y el carácter propio. Es pequeña, pero no le falta de nada, ni río, ni parques, ni playas, ni zonas peatonales, ni pinares.
Hablando de piedras y de culturas, Melilla tiene como atractivo las del arquitecto Enrique Nieto, discípulo de Gaudí y autor de la mayoría de los edificios que convierten a Melilla en la segunda ciudad en patrimonio modernista de España. Nieto proyectó también la exótica Mezquita Central del Polígono y la Sinagoga de Or Zaruah (Luz Santa).
Sospecho que es la luz de África la que la ha librado de engrosar el elenco de remodelaciones uniformadas que se extiende por el resto de ciudades españolas y europeas. Pero además de mar y calles señoriales Melilla también tiene zonas verdes, como nos cuenta Pedro Gómez Pizarro, secretario de la Hermandad de Regulares.
‘A mí, que soy de Melilla y un enamorado de mi tierra aunque el 70% de mi vida lo haya pasado fuera, me encantan el Parque Lobera y el Parque Hernández’. Este último ha sido rehabilitado hace poco, pero no ha perdido el encanto de sus palmeras, ni el dibujo ondulado de su pavimento bicolor. Aunque la gran remodelación, en realidad, ha sido interna. ‘La obra faraónica no se ve, las canalizaciones, aguas residuales, decantadoras, alumbrado… Se ha remozado y se le ha dado un aire mucho más modernista’, nos explica.
Pedro Gómez ha vivido fuera casi toda su vida, 17 destinos en montaña, paracaidistas, la Legión, en grupos de Regulares… Pero ha vuelto a Melilla ‘porque aquí se vive muy bien’. Su porte elegante lo delata inconfundiblemente como militar. Le pregunto por su grado, porque de militar no se jubila uno nunca, aunque esté retirado, pero responde con modestia. ‘Sólo soy el secretario de la Hermandad’.
      

Hola Pedro, soy Goñi ¿te

Hola Pedro, soy Goñi ¿te acuerdas? Me he metido en esta pagina y he visto que aun sigues en Melilla. ¿Qué tal estáis Mª Carmen tu y tus hijos, seguro que ya eres abuelo. Yo aun no, pero espero serlo algún día.
Yo aunque no soy de Melilla, pero desde que la conocí dejó en mi una huella, siempre cuando hablo de ella lo hago con cierto cariño.
Deseo que os encontréis bien.
Un saludo afectuoso.
Goñi

¡Hola a quien lo lea! Tengo

¡Hola a quien lo lea!

Tengo ilusión por visitar Mellila porque mi abuelo estuvo allí destinado y no la conozco.

Me gustaría recibir consejo sobre alojamiento: Tengo dudas entre el Parador y el Hotel Tryp Mellia Puerto y me gustaría saber cual es la mejor opción.

Ruego orientaión. GRACIAS

Buenos días, Jaime, Nosotros

Buenos días, Jaime,

Nosotros te recomendamos el Parador, tiene una situación excepcional, con las mejores vistas de Melilla, y es el mejor hotel de la ciudad por la calidad de su servicio. 

Expreso

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