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miércoles 20|03|2019

Los 10 colores de Jordania que no te puedes perder

Texto y fotos: Ana Bustabad Alonso
 
Del rosa de la arena del desierto al azul oscuro del Mar Rojo; del amarillo de los taxis de Amman al blanco de las sales del Mar Muerto; Jordania es un país de colores intensos y brillantes. Te descubrimos los más especiales, los 10 colores de Jordania que no puedes perderte:

Rosa. Gran parte de Jordania es desértica, pero ningún lugar te sorprenderá tanto como Wadi Rum, con sus inmensas formaciones de roca arenisca y arena en toda la gama del rosa. Recórrelo en camello o en jeep, y túmbate sobre la arena para sentir el calor que atrapa aún después de la puesta de sol.

Si quieres una experiencia diferente, quédate a dormir bajo las estrellas en un campamento beduino. Música y baile para despedir el día, y una buena comida cocinada a la manera tradicional, bajo la arena del desierto.

También Petra, el icono turístico del país, es de este color, por eso la llaman la ciudad rosada. 

 

Rojo. El rojo sobre blanco de la hata o kofia, el pañuelo tradicional jordano, es el color más típico del país. La utilizan los hombres para protegerse del sol, especialmente en el sur del país, donde las temperaturas a mediodía son extremas.

Las encontrarás por toda Jordania, asegúrate de que son de algodón y bordadas, no pintadas, y que sus esquinas están rematadas con borlas blancas. Son las auténticas, y suelen llevar un sello que indica su origen jordano.

Nada que ver con las imitaciones que venden en los mercadillos de todo el mundo. No las confundas tampoco con las negras y blancas, procedentes de Palestina.

 

Anaranjado. El anaranjado de estos dulces de zanahoria y pistacho es solo una muestra de los coloridos y delicados postres con los que los jordanos finalizan cualquier comida.

La mayor parte están recubiertos de un almíbar elaborado con agua, azúcar y zumo de limón, que hierven largamente para dar brillo y dulzor. Las mujeres jordanas utilizan una mezcla más espesa de los mismos ingredientes como depilatorio natural.

Para potenciar su sabor, disfrútalos acompañados de café con cardamomo o té a la menta. Y no te pierdas tampoco el anaranjado de los albaricoques, de las naranjas… En Jordania las frutas saben a fruta.

 

Amarillo. El amarillo es el color de los taxis de Amman, la capital. Todos llevan taxímetro, pero suele estropearse misteriosamente cuando el cliente es extranjero, así que lo mejor es negociar un precio. Una carrera en la ciudad no suele superar los cinco dinares jordanos, poco más de cinco euros.

Si quieres callejear por la zona más animada de la ciudad, pide al taxista que te lleve al centro –downtown-, verás miles de tiendas de ropa, comida, objetos decorativos a muy buenos precios, y podrás tomarte un té con una sisha en cualquiera de sus cafés tradicionales.

Si prefieres una visita más cultural, coge un taxi hasta la antigua Ciudadela, en la parte alta, desde donde tendrás una de las mejores vistas de Amman.

 

Verde. De un verde refrescante son los árboles de la pimienta, una de las especias más apreciadas en la comida jordana, fuertemente condimentada, que también utiliza ajo, hierbas y otros aliños naturales para potenciar el sabor.

También verde es el color de las uvas blancas que comienzan a cosecharse desde junio, porque aquí el verano llega mucho antes que a otros lugares.

A pesar de ser un país musulmán, Jordania ha comenzado en los últimos años a producir vinos, especialmente en la región de Zarca, al norte. Aunque la mayor parte de la producción se destina a elaborar Arak, una bebida dulce que suele ofrecerse como bienvenida y tiene toques de anís y comino.