DESCUBRE
 
lunes 25|09|2017

Peljesac y Konavle, las tierras fértiles que alimentan a Dubrovnik

GUÍA PRÁCTICA

Cómo llegar

Desde España, la aerolínea Vueling ofrece conexiones directas entre Barcelona y Dubrovnik, con más o menos frecuencias dependiendo de la temporada.
Esta compañía cuenta con muy buenas conexiones desde la mayoría de aeropuertos españoles: Alicante, Almería, Bilbao, Coruña, Granada, Ibiza, Lanzarote, Las Palmas de Gran Canaria, Málaga, Mallorca, Menorca, Oviedo, Santiago, Sevilla, Tenerife Norte, San Sebastián, Vigo… enlazan con Barcelona a través de Vueling. Nosotros salimos desde Coruña.
Lo mejor de Vueling son las sorpresas. La línea aérea 'más innovadora y dinámica del sur de Europa', como le gusta definirse, ha organizado a bordo conciertos de cámara, actuaciones del Cirque du Soleil, preestrenos de películas, o desfiles de moda.
Sus Airbus 320 llevan nombres muy curiosos, elegidos por los propios viajeros o con el nombre de algunos de ellos.  Los billetes se pueden comprar a través de Internet, en la web www.vueling.com, a través de su central de reservas telefónicas, desde el móvil o en cualquier agencia de viajes.
El aeropuerto internacional  de Dubrovnik, uno de los más importantes de Croacia y perfectamente accesible, está situado a 20 km al sureste del centro de la ciudad, muy bien comunicado. Al llegar encuentras autobuses, taxis, shuttels y compañías de alquiler de coches.
Expedia Travel cuenta con servicios de recogida en el aeropuerto y traslado desde aquí a los diferentes hoteles, así como a otras partes de Dalmacia.
Una vez en Dubrovnik
Viajar a Dubrovnik es mucho más que hacer turismo: es saborear la historia, el arte, su gastronomía, sus vinos, disfrutar de la tierra y del mar que la rodea. Mucho mejor si en el camino nos detenemos a conocer a sus habitantes.

A través de la agencia receptiva Expedia Travel, especialista en viajes por la región, puedes recorrer la ciudad vieja con un guía en español, y conocer otros puntos estratégicos de la zona como la península de Peljesac y zona rural de Konable.
Sus rutas, a medida o previamente diseñadas, incluyen guía en cualquier idioma, por ejemplo en español, comidas y degustaciones de productos de la región, y también se encargan de gestionar el alojamiento al viajero.
De hecho, Expedia Travel cuenta con un equipo de profesionales que llevan más de 10 años organizando viajes de todo tipo, desde exclusivas rutas para dos personas hasta congresos de más de 500.
Esta agencia de receptivo croata ofrece también servicios en Eslovenia, Bosnia, Herzegovina y Montenegro. Su representación en España está a cargo de identity hotels.

Dónde dormir

Hay un sinfín de alojamientos, la mayoría fuera de la ciudad vieja, entre los que podremos elegir en función de nuestra capacidad económica. Un lujo para pocos es The Pucic Palace, un palacio bárroco del siglo XVIII situado dentro del casco antiguo, que combina la arquitectura clásica con comodidades de 5 estrellas.
Un alojamiento perfecto si queremos huir de las aglomeraciones es el Radisson Blu Sun Gardens, está un poco alejado, pero cuenta con buena comunicación a través de autobuses regulares y el propio servicio de autobús del hotel que nos deja a la entrada de la ciudad antigua.
Nosotros elegimos el Valamart Dubrovnik President, un cuatro estrellas situado en Babin Kuk (‘La cadera de la abuela’ en castellano), una zona a 6 km de la ciudad antigua donde abundan los hoteles y desde donde se disfruta de unas maravillosas vistas del Adriático.
Dónde comer
Hay muchos sitios en Dubrovnik donde disfrutar de una buena comida. Dentro de las murallas, cuando descubramos el puerto quizá queramos tomar una cerveza croata en la terraza del Lokanda Prestarija, mejor con una ración de mejillones, almejas, o cualquier producto del Adriático preparado con sencillez.
Una opción económica para comer pescado es el Kamenite, o ya por más dinero podemos comer unas ostras (temporada desde finales de marzo a finales de verano) o sushi de alga mori, gambas en tempura con algún vino de la zona en el sushi bar que ha abierto Bota Sare en el centro. La pizza, fantástica en Oliva o en el Mea Culpa. También, junto a la puerta de Pile, el restaurante Klarisa recibe su nombre de las monjas cuyo antiguo convento ocupa actualmente. No es nada económico.
La comida típica de Dubrovnik se compone fundamentalmente de buenos productos con preparaciones sencillas. Los moluscos y mariscos de aguas tranquilas y los pescados forman parte de la dieta aquí. También las verduras de temporada, la alcachofa o los espárragos verdes, finos y sabrosos, entre ellos. El arroz negro con calamares y el atún con acelgas son típicos y de un tiempo a esta parte también el cordero asado. En carnaval se prepara en los hogares croatas macarrones sucios, y cualquier día del año flan Rozata, perfumado con licor de rosas.
El café, razonablemente bueno casi en cualquier terraza, se puede acompañar de alguna de las tartas de la casa en el café Festival. Además tienen wi fi abierto al público. Por supuesto también los famosos helados, sobrevalorados pero imprescindibles en los paseos por la calle principal.
En el puerto de Grutz se puede comer pescado fresco en el restaurante Gloriet. Eso sí, hay que saber que en Dubrovnik todos los restaurantes cierran a las 23 horas por ley.
En la península del Peljesac hay que parar a comer en Ston, o mejor en el pequeño puerto de Ston Pequeño, a un par de quilómetros del grande, y comer en alguna konoba (taberna croata) frente al mar. Bota Sare tiene aquí su restaurante original, donde se puede degustar un guiso un plato de ostras recién sacadas del mar en verano tras la protección de sus muros de un metro de espesor.
En el valle de Konavle, contratando el viaje con Expedia Travel, podemos comer un excelente cordero asado en campana de piedra junto a una antigua prensa de aceite.
 
      

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