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sábado 24|08|2019

Un recorrido por el verde intenso del Valle del Loira

Una buena comida ha de regarse con los vinos blancos de la tierra. En el corazón de la región de Berry, el viñedo de Reuilly extiende sus colinas soleadas desde las orillas del Arnon hasta las orillas del Cher.
Desde principios del siglo VII, los monjes de la Abadía de Saint-Denis abastecían a las villas medievales y sus vinos eran transportados, río abajo, hasta Inglaterra y Flandes.
bodega
Estos valles, que producen vino desde hace dos milenios, dan lugar actualmente a 7 AOC (Appellations d’Origine Contrôlée) y una denominación de origen de calidad superior (AOVDQS), cada una con su propia personalidad y tipicidad.
Después de un paseo por el verde de sus viñas, en Reignac-sur-Indre espera el Chateau de Reignac, un castillo construido sobre las ruinas de una antigua fortaleza. De tres épocas arquitectónicas, la antigua propiedad del general Marqués de Lafayette ha sido enteramente restaurada hace poco y cuenta con doce habitaciones, cada con el nombre de un personaje histórico.
Chateau de Reignac
La decoración y los muebles son de época, pero el confort es el de un hotel de lujo actual. El servicio es cálido y eficiente, y la cocina guarda calidad en todos sus detalles. No hay que perderse el desayuno, con un café hecho al momento y servido en pequeñas cafeteras, para que esté siempre en su punto. Ni sus mermeladas caseras, en especial la de berenjenas, con un punto de sabor a canela.
calienta platosEn el comedor hay un curioso calienta-platos antiguo que consiste en un hueco hecho dentro del radiador, con un estante en medio y cerrado con dos puertas pequeñas.
Aquí se colocaban los platos vacíos que se iban a servir para que siempre estuviesen calientes.
A pocos kilómetros, las viñas conforman de nuevo el paisaje alrededor de Panzoult.
Un itinerario de senderismo de ocho kilómetros en compañía de Charles Pain, un viñador que hace de guía a través de estos paisajes Patrimonio de la Humanidad, discurre entre bosques de robles y abedules, y orquídeas silvestres.
Tras algunas pequeñas paradas para saborear el verde, nada mejor que una comida en el interior de una cueva, a 37 metros bajo tierra, donde cada bodega tiene un espacio acondicionado para reunirse a degustar los caldos de Chinon.
De todos los castillos del Valle, el último que se construyó durante el Renacimiento es el Chateau de Villandry. En 1906, el castillo fue comprado por Joaquín Carvallo, bisabuelo del actual propietario, extremeño. El portugués abandonó su brillante carrera científica con el profesor Charles Richet, premio Nobel en 1913, para dedicarse únicamente al castillo.
De este modo salvó el edificio, que estaba a punto de ser demoliddo, y creó, en perfecta armonía con su arquitectura renacentista, una enorme finca formada por cinco espacios: el jardín ornamental, el jardín del agua, el jardín de las hierbas aromáticas, el jardín del huerto y el laberinto.
 
huerto del castillo de Villandry
Rodeando los jardines, nada menos que mil doscientos tilos que podan a mano cuatro hombres durante cuatro meses. Cada año se producen en los invernaderos del castillo, 250.000 plantas de flores y hortalizas con las que se replantan los jardines. En la época de la recolección, los productos del huerto se apilan para que los visitantes puedan llevárselos.
Otro lugar que no hay que perderse en la visita al Valle del Loira es Tours, en Touraine, ciudad hecha de arte e historia. Entre los ríos Loira y su afluente el Cher descubrimos las viejas casas de los siglos XV y XVI, de cuando era capital del reino de Francia.
plaza Plumereau
Hoy el barrio medieval es la parte más animada de esta ciudad que celebra cada sábado el Mercado de las Flores. En cuanto comienza el buen tiempo, los estudiantes abarrotan las terrazas de la Plaza Plumereau, rodeada por casas de entramado de madera.
Desde su bella catedral de Saint-Gatien, con espléndidas vidrieras del siglo XIII, hasta el bicentenario cedro del Líbano, o la torre de la antigua muralla de la ciudad galo-romana, en Tours hay muchos rincones que merecen la pena.
torre de la catedral de Tours
El viaje por el Valle verde del Loira termina esta vez en Blois, la capital del departamento de Loir-et-Cher, con sus callejas de escaleras y recorridos tortuosos. Aquí nos espera el lujo del Elipsos para llevarnos a casa los sabores de una de las regiones más suculentas de Francia.
 
Agradecimientos:
 
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quisiera recorrer parte del

quisiera recorrer parte del Loira en barcos de carga que puedan llevar pasajeros y que van de pueblo en pueblo,no quiero cruceros.Es posible?serian por 8 a 10 noches.Me gustaria saber el costo y tambien donde puedo conseguir informacion, si ustedes no me la pueden dar.Gracias Carlos

Buenos días, comentarle que

Buenos días, comentarle que en la Oficina de Turismo de Francia solo disponemos de información sobre cruceros fluviales por el Loira, los barcos que uno mismo puede pilotar. H estado mirando en la web de la región pero tampoco figura nada al respecto.

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