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miércoles 21|08|2019

Un recorrido por el verde intenso del Valle del Loira

Texto y fotos: Pilar Alonso Canto

Durante siglos fue la vía de comunicación más importante de Francia, y sus orillas el lugar preferido de los reyes galos para levantar sus castillos de recreo. Estas aguas conservan todavía la propiedad de transportar al viajero a una tierra verde de olores intensos, de sabores auténticos de la campiña. A su paso por la Región Centro del país, el río Loira -Loire- conforma un Valle tan espléndido que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad.
jardín del agua de Villandry
Hoy se puede llegar fácilmente en coche o en tren, y recorrer cientos de kilómetros de senderos y rutas clicloturísticas, pero el agua sigue siendo el elemento central. Es tan importante, que cada uno de los seis departamentos del Valle del Loira lleva el nombre de sus afluentes, Cher, Eure-et-Loir, Indre, Loiret, Loir-et-Cher y Touraine.
Jardines renacentistas, medievales, románticos; parques naturales y recodos del río donde crecen las orquídeas salvajes. Castillos que conservan el sabor de sus tiempos dorados, muchos de ellos convertidos en hoteles; una tierra generosa que surte de placeres a los gastrónomos; y un color, el verde, que vertebra cualquier viaje por el Valle del Loira.
su gastronomíaUn menú estupendo de productos de la tierra puede comenzar aquí con fresas y unos espárragos de Sologne, continuar con un pescado de las aguas dulces del Loira al azafrán, un paté de Chartres o un plato de caza y setas de sus bosques, y terminar con alguno de sus famosos quesos de cabra.
Para acompañarlo se puede elegir entre las veinticuatro denominaciones de origen de vinos y terminar la comida con cualquiera de los licores artesanales que se producen en el Valle del Loira.
Algunos tan curiosos como el de peras, que se consigue colocando la botella en el árbol y dejando que la fruta crezca dentro.
Poco antes del amanecer, los vagones blancos y morados del trenhotel Elipsos detienen su traqueteo camino del norte, de París, para detenerse en Blois y Orléans, a orillas del río Loira. Cualquiera de estas dos ciudades ‘con carácter’ es un punto de partida perfecto para un viaje a través de los sentidos.
A una hora de la capital francesa, en Loiret, Orleáns es la puerta de entrada septentrional al Valle del Loira y una de las villas más antiguas de Francia. La ciudad donde en otro tiempo los barqueros descargaban sus vinos, desarrolló gracias al tráfico fluvial una industria muy importante, la del vinagre, que aún fabrica alguna familia artesanalmente.
Seis siglos después de su liberación contra los ingleses, cada rincón de esta villa recuerda con orgullo a su heroína, Juana de Arco, en honor de la que celebra una gran fiesta la semana del 8 de mayo. Durante esos días, toda la ciudad está engalanada con grandes cestas de mimbre llenas de plantas en flor y espectáculos callejeros.
detalle en el Chateau de ReignacUna visita mañanera a la ciudad tiene que incluir necesariamente una parada en el número 38 de la rue de la Republique, para desayunar en Les Musardises.
Aquí se preparan unos de los mejores croissants del mundo. Al menos, así se lo parece a esta autora.
También merece la pena probar sus macarons, de sabores como pétalos de rosa o avellana, que han de comerse de más suaves a más intensos.
Como curiosidad de esta pastelería fundada en 1890, unas cajitas minúsculas de madera muy fina con jalea de membrillo, que la gente compra para comer incluso por la calle.
En Orleáns ningún edificio puede ser más alto que su catedral. Por eso, las mejores vistas se consiguen desde la galería alta que abre al público en verano. Al lado, los restos de la primera muralla del siglo IV.
El comienzo del buen tiempo lo marca la temporada de festivales. Comienza en junio, cuando la ciudad se llena de música con el Orléans’ Jazz, que celebra el próximo año su XX edición, hasta terminar con el Festival del Loira, a finales de septiembre.
laberinto de Villandry
De hecho, durante toda la temporada estival el Valle del Loira se llena de espectáculos de luz, agua, música y cultura. Aunque es justo antes, en primavera, y en otoño, cuando el grueso de los viajeros se ha ido, el mejor momento para visitarlo, cuando el valle se llena de fragancias y colores intensos.
      

quisiera recorrer parte del

quisiera recorrer parte del Loira en barcos de carga que puedan llevar pasajeros y que van de pueblo en pueblo,no quiero cruceros.Es posible?serian por 8 a 10 noches.Me gustaria saber el costo y tambien donde puedo conseguir informacion, si ustedes no me la pueden dar.Gracias Carlos

Buenos días, comentarle que

Buenos días, comentarle que en la Oficina de Turismo de Francia solo disponemos de información sobre cruceros fluviales por el Loira, los barcos que uno mismo puede pilotar. H estado mirando en la web de la región pero tampoco figura nada al respecto.

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