DE NEGOCIOS
 
martes 22|10|2019

Una escapadinha a Brasilia, la ciudad que nació de un sueño

Texto y fotos: Federico Ruiz de Andrés

La historia de Brasilia es la consecución de un sueño colectivo promovido por el presidente Kubitschek, que buscaba situar la capital en el interior del país, justo en el lugar que había predicho Don Bosco siglo y medio antes.

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También el de Niemeyer, que ‘quería hacer una arquitectura diferente, una solución que produjera asombro, sorpresa’. Y el de Lucio Costa, que logró una urbe ‘eficiente e íntima, al mismo tiempo derramada y concisa, bucólica y urbana, lírica y funcional’.

Hoy Brasilia es una de las ciudades más especiales del mundo, destino de ocio y de negocios, y sede de los grandes eventos deportivos que se celebrarán en 2014 y 2016 en Brasil.

La materialización de este sueño colectivo comenzó cuando Lucio Costa, pionero de la arquitectura modernista en este país, ganó el ‘Concurso Nacional de la Nueva Capital de Brasil’. Con su proyecto en forma de cruz, de una ‘genial simplicidad’, dio vida al Plano Piloto de Brasilia.

Óscar Niemeyer, el arquitecto más internacional de Brasil, fue invitado por el presidente Juscelino Kubitschek para integrar el equipo de construcción de la nueva urbe y juntos crearon Brasilia, ‘la capital más moderna del mundo y poseedora del conjunto monumental más importante de todo el siglo XX’.

Pero aún quedaba otra figura grandiosa por sumarse al proyecto. Athos Bulcao se trasladó a Brasilia en 1958 para dar color a los edificios de la ciudad con paredes de azulejos que no pueden negar la herencia portuguesa.

Para embellecerla aún más se incorporó al proyecto Burle Marx, que en la década de los cincuenta idearía los más bellos espacios al aire libre de Brasilia. El artista, maestro del paisajismo moderno, creó jardines como quien crea obras de arte, con marcas vivas como las palmeras Buriti.

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Costa, Niemeyer, Bulcao, Marx y sus equipos tuvieron total libertad para diseñar la Capital Federal, única en el mundo con sus trazos limpios y originales, una ciudad creada de la nada.

El presidente JK no fue el primero. Cuenta la leyenda que en la noche del 30 de agosto de 1883, el padre italiano Don Bosco tuvo un sueño; la visión de una ciudad edificada en Brasil entre los paralelos 15 y 20 del Hemisferio Sur.

Más de 60.000 trabajadores, llegados de diferentes partes del país y conocidos como los ‘candangos’ cumplieron la profecía. En un plazo récord de cinco años las obras estaban terminadas y la capital se preparaba para la inauguración oficial. El día 21 de abril de 1960 Brasilia era inaugurada y se convertía en capital del país.

Transcurridos 27 años de su construcción, la ciudad fue incorporada a los bienes de valor universal de la Unesco. Era el año 1987, y Brasilia se convertía en la única ciudad del siglo XX que ha recibido el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad.

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Hoy la idea de Brasilia atraviesa fronteras, es destino de estudiantes universitarios de todo el mundo que se sienten atraídos por la singularidad de la arquitectura y el paisajismo, pero también seduce por sus opciones de tiempo libre, por su gastronomía, por los deportes o la cultura, y se ha convertido en un importante destino para el turismo de negocios.

 

      

Niemeyer vivirá siempre

Niemeyer vivirá siempre

Brasiliense com muito

Brasiliense com muito orgulho,meu pai veio pra cá e foi um trabalhador,hoje colhemos os frutos que ele plantou .

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