DE NEGOCIOS
 
sábado 20|04|2019

Turismo de negocios en la mítica Venecia de los mercaderes

Texto y fotos: Julia Peñas del Caz

No se puede entender Venecia sin agua, son inseparables. A Venecia la llaman ‘La novia del mar’ o ‘El regalo del mar’. Y no es que las olas dejaran en una de sus mareas un pedazo de tierra acanalada para ser habitada. Fueron siete ríos los que, en su camino hacia el Mediterráneo, formaron los canales en donde posteriormente se asentó la ciudad.
En sus inicios, mucho antes de ser italiana, Venecia estuvo habitada por un pequeño pueblo de pescadores que se vio invadido hacia el siglo V por los habitantes de las ricas tierras del norte. Aquí pusieron a salvo sus vidas y sus tesoros, lejos de tierra firme, y enseguida aprovecharon las ventajas que el mar les ofrecía: alimento y comercio.
Y es que si Venecia es inseparable de su mar, tampoco puede entenderse sin mercaderes. Gracias a su situación privilegiada, las ricas familias asentadas en la ciudad iniciaron prósperos caminos comerciales donde todo era válido para lograr beneficio: esclavos, especias, seda...
Estos ricos comerciantes fueron además unos auténticos mecenas del arte, y mantuvieron su patrocinio sobre pintores, arquitectos y otros artistas. Por eso, el carácter comercial de Venecia ha dado paso en los últimos siglos a una nueva fuente de ingresos, el turismo cultural.
Palacios e iglesias renacentistas, la época de mayor esplendor; genios como Tiziano o Tintoreto; la sucesión de pintores que dio lugar a la ‘Escuela Veneciana’, y cuya influencia llegó a maestros como Rubens o Velázquez; o la música de Vivaldi, Wagner o Stravinski, que quiso descansar para siempre en el cementerio de San Michele, están ligados sin remedio a la ciudad de los canales.

Venecia ha sido la cuna de Antonio Vivaldi y el lecho de muerte de Richard Wagner, en 1883, precisamente en el palacio que hoy ocupa el Casino di Venezia. Varias salas del edificio están cedidas a la Asociación Richard Wagner de Venecia, donde se pueden encontrar mobiliario, partituras, cartas firmadas, litografías o pósters.
Curioso es ver rosas de tela de varios colores y cintas granates encima de muebles y mesas, tal y como lo encontraron el día de su muerte. Además, el casino organiza cenas wagnerianas cuyo menú incluye platos y productos muy del agrado del famoso compositor.
Hoy que el turismo masificado se está ‘comiendo la ciudad’ con la invasión de viajeros que recorren en un día sus cientos de islas, atraviesan sus 400 puentes, navegan en góndola por sus grandes y diminutos canales… Venecia se reinventa de nuevo como una ciudad perfecta para el turismo de negocios, para los viajes de incentivos, los congresos y los grandes eventos.

Una buena infraestructura hotelera y de servicios, unida a su belleza, y a un gran patrimonio cultural y arquitectónico, salvan inconvenientes como la inundación de parte de la ciudad dos veces al día durante primavera y otoño, y hacen de Venecia un lugar idóneo para ese ‘otro turismo’ que supone actualmente la gran apuesta de la ciudad italiana.
Más de cuarenta palacios y museos, otras tantas iglesias, mercados, sus míticos puentes, grandes escuelas convertidas en teatros… Es difícil decidir por dónde comenzar el viaje.
      

Todavía quedan en Venecia,

Todavía quedan en Venecia, aunque no lo parezca, rincones aislados del turismo masificado... A nosotros nos gusta perdernos cerca del antiguo gueto judío, el primero del mundo, o seguirle los pasos a Giacomo Casanova,otro de sus ciudadanos más conocidos! ;)

Muy bien Juli, ya se algo mas

Muy bien Juli, ya se algo mas para mi próxima visita a Venecia Venecia.

Un beso