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viernes 18|10|2019

10 claves para un buen desayuno de hotel

 
 
8. Sabores de la zona
especialidadesSi estoy en el valle extremeño del Jerte –y es época- espero encontrarme unas cerezas. O un jamón en Guijuelo. O un queso manchego en Castilla.
No recojo aquí una centolla en Rías Baixas, pero sí un bolo rainha en Lisboa, un buen pan de bollo en Galicia, o unos molletes antequeranos en cualquier hotel de la Costa del Sol.
Nada más sencillo que mirar a nuestro alrededor y fijarnos en qué se desayuna en la zona.
Y, luego, incorporar a la carta de desayunos esos dulces que elaboran las monjas del convento más cercano; ese aceite que llega desde la almazara del pueblo de al lado; o unos huevos de corral pletóricos de sabor de una granja de las inmediaciones.
Paradores vuelve a ser un buen ejemplo. Magnífico escaparate de la gastronomía regional española, sus desayunos están a la altura e incorporan siempre un guiño local.
 
 
9. Adecuado al alojamiento
ruralUn porridge casero en Escocia, un bizcocho recién hecho o una mantequilla elaborada a mano en una casa de turismo rural. O bien platos sofisticados en un cinco estrellas urbano, el desayuno ha de reflejar siempre la personalidad del hotel.
No queramos ser lo que no somos. Chocará y seguramente no se logre la calidad suficiente. A cada cual, lo suyo y siempre en las medidas de nuestras  posibilidades.
El complejo rural Finca La Media Legua de Aracena, Huelva, no cuenta con servicio de desayunos.
Pero lo suple dejando en cada apartamento una cesta con pan de pueblo –que al día siguiente amanece perfecto-, aceite del bueno, tomate y otras exquisiteces envasadas para que cada cual se lo prepare. Una buena solución.
 
 
10. Sorprender
sorprenderUn toque personalizado que se salga de lo habitual puede convertirse en seña de identidad de un alojamiento. Si no hay tiempo o personal, algún plato preparado en miniatura puede servir.
Un buen ejemplo es la Ermita de Deva, en Asturias, con emparedados salados, desayuno en varias fases sorprendente, sin buffet porque es pequeño. Y en el jardín. Simplemente delicioso.
La sorpresa es lo que muchas veces anhelamos de los desayunos.
No te dejes manipular por la cuenta de resultados y sorprende al huésped con una delicatessen que le hará recordar tu establecimiento. O con la disposición de los elementos, o una fruta exótica. Seguro que sabrá reconocerlo entre sus círculos. El boca a boca sigue siendo muy importante.
 

El grado de satisfacción hotelera no viene determinado en exclusiva por el hecho de cómo nos hayan dado de desayunar, claro está. Una buena habitación es más importante, pero el almuerzo matutino puntúa mucho al hacer la valoración final de la estancia. Seguro que los lectores conocen más de un desayuno magnífico. Se agradecen recomendaciones.

fin

      

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