CALLEJEANDO
 
domingo 15|09|2019

Póvoa de Varzim, un secreto al norte de Portugal

Nos cuenta Sousa que San Félix era pescador y que enardecido y humillado porque día a día regresaba a puerto con las redes vacías, decidió convertirse en eremita en estos pagos de la sierra.

Partido de voley en la playaVolvemos a la urbe. En paralelo a sus largas y anchas playas se extiende la ciudad moderna. Playa al norte, en la zona deportiva con piscinas, estadio de fútbol, club de tenis, plaza de toros, un cúmulo de edificios contemporáneos de más de diez alturas se suceden, hasta llegar justo a los límites de las parroquias de Estela y A Ver o Mar.

Allí regresa el paisaje de viviendas tradicionales de una o dos alturas; de espaldas al mar, pero hoy en día volcadas a él. Todo sin olvidar lo rico de la huerta que en estos pagos adquiere especial protagonismo pues son sus productos una fuente inagotable de alegría y vitamina para los naturales de la zona.

Dicen que los agricultores excavaron las dunas llegando a las proximidades del nivel freático, permitiendo un nivel de humedad constante durante el año. A la vez construyeron setos que protegen de los vientos marinos. Humedad y temperatura favorecen la cosecha.

Santo André, en Aver-o-Mar, es zona de playa. Pero también de capilla que, en honor del santo, nos advierte que ‘quien no ha pisado Santo André en vida, lo hará una vez muerto'.

Playa de arena gruesa, ventosa, difícil pero mágica. Junto a ella, un establecimiento hotelero de esos que no te olvidas: el estalagem Santo André; sencillo pero con un diseño racionalista de vanguardia que vive hoy cierta decadencia con encanto. Y su ubicación, a pie de playa, no tiene precio.

De vuelta a Póvoa y para remediar el hambre nos brindan, como fórmula rápida y entusiasmadora, las francesinhas, los cachorros y las tostas mistas que reconcilian nuestro desnutrido estómago con el paseo, no sin antes degustar el afamado y envidiado café portugués.

Pero en la mesa, nada mejor que los llamados sabores poveiros. José Brenha, un portugués muy explícito, antaño dedicado a la maestría de la cocina en la Alfama de su Lisboa natal, nos confirma la condición ‘casera' de los platos de la zona.

Paseo de domingo frente al marLos Sabores Poveiros son ya una institución gastronómica en el Portugal actual. Se confirma con un sabor por mes durante todo el año; sin olvidar los platos más tradicionales, los menos convencionales pero más unidos a la ciudad; los que se relacionan con el calendario como las fiestas. Se trata, en definitiva, de ‘descubrir cómo resulta el buen vivir de la zona' afirma Brenha.

Cabe destacarse aquí que hemos de ser precavidos con las tarjetas de crédito, no por la mala fe de los restauradores, sino porque la mayor parte de ellos no la aceptan como medio de pago si ésta no fue expedida por un ‘banco nacional'. Brenha afirma que esto obedece a largos pleitos entre el sector y la principal multinacional de las tarjetas de crédito.

Los menús que diversos restaurantes de la ciudad ofrecen pretenden transmitir los sabores tradionales que viven influidos por la cercanía del mar; la pescadilla al estilo poveira, la clásica sardina asada, el influjo del cercano Miño como los Rojões o las patatas  de Sarrabulho, o los pececitos Fritos con arroz malandro.

Alrededor de 40 restaurantes de la comarca participan en la campaña. Las guías nos inducen a probar lo que el restaurante Bodegao ofrece. Integrante de esta campaña de ‘sabores poveiros', el local merece la pena.

Ubicado en la rua Paulo Barreto, fuimos capaces de degustar sus arroces presentados en una combinación con pato. La comanda dejó huella con precio correcto, más el comportamiento con el cliente distó mucho de ser el adecuado.

Su personal, empeñado en emplatarnos viandas no solicitadas y un temperamento agitado y distante, frío y ninguneador nos hicieron lamentar no volver al vecino restaurante Albano que, aunque más modesto en apariencia y también más cercano con sus clientes nos viene ofertando, durante años, una cocina casera mucho más asequible y agradable.

Albano es fácil de localizar al ubicarse justo en frente del Posto de Turismo que ocupa, en la actualidad, un torreón del antiguo mercado poveiro.

Delicias de huevo en la pastelería RibamarTambién, en la rúa Gomes Amorim, que discurre en paralelo a la costa norte, merece la pena el sabor del pollo a la leña en un macro-restaurante local que despunta por el afable trato y buen servicio; Casa dos frangos.

Nuestro amigo, José Brenha, reside ahora en Oporto, y la ‘capital del norte' le espera. Disfrutando de su jubilación, Brenha ha de regresar a su casa en donde María aguarda la encomienda del Pao de Ló que le ha encargado de la Pastelaria Ribamar.

Ya le comentó María que ‘debía volver temprano y que se mantuviera alejado de las instalaciones del Casino, porque esta ciudad también deja que al azar te guiñe un ojo'.

El Casino se ubica frente al puerto, en un edificio de corte clásico e inspiración francesa que abriera sus puertas en 1934.

José toma el metro; sí, el ferrocarril metropolitano de Oporto que en apenas tres cuartos de hora liga, con su linea vermelha, Povoa con la estación del Dragao. Menos de dos horas separa, pues, a la trabajadora Porto de Povoa de Varzim; un acicate reciente en el tiempo pero que le da a Povoa buenas perspectivas de futuro.

Fuente frente al casino

El metropolitano aprovechó el espacio dejado por los ferrocarriles portugueses, la CP, que, en franca retirada está cerrando líneas por doquier, empeñados en potenciar ‘intercitis' que conectan las poblaciones más esplendorosas y pujantes del país y olvidando, por ende, muchas de las comunicaciones que entretejían su red portuguesa.

El metro de Oporto merece la pena; bien servido, innovador, automatizado... ‘La vida en movimiento', como se deja llamar por la última campaña publicitaria. Una buena opción que nos acerca a disfrutar de esa Póvoa marinera hoy engalanada y dispuesta a recibir un turismo especial que busca de alternativas y nuevos rumbos. Ese mismo metro también sabe enlazar con el aeropuerto de Sa Carneiro en la gran Oporto; con lo que Povoa, ‘el Atlántico llave en mano' sigue ahí al lado.

      

Gracias por hacer conocida mi

Gracias por hacer conocida mi ciudad!

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