CALLEJEANDO
 
lunes 23|09|2019

Bérgamo, misterio y esplendor de dos ciudades en una

Texto y fotografías: Ana Bustabad Alonso y Federico Ruiz de Andrés

En las estribaciones de los Alpes, al norte de Italia, Bérgamo, capital de la región de Lombardía, es dos ciudades en una, y las dos merecen la pena. La Città Alta, encaramada a una colina, amurallada, mantiene su esplendor histórico intacto. La Città Bassa, de grandes bulevares, repleta de palacios, es también una delicia para recorrer caminando.
 
Tranquila, barata, y con una gastronomía buenísima, Bergamo está además a tiro de piedra de un montón de aerolíneas low cost como Ryanair, que conecta su aeropuerto con muchas ciudades europeas e incluso africanas.
Este año en que Italia cumple siglo y medio como país unido, Bérgamo lo celebra de una manera especial. Fue aquí, la mañana del 6 de junio de 1859 cuando Giuseppe Garibaldi entró en la ciudad como jefe de los Cazadores de los Alpes, poniendo fin al dominio austriaco, y 180 bergamascos partieron con él en la Spedizione dei Mille, colaborando valerosamente en la unificación del país.
Si se llega en avión, las dos partes de la ciudad, la Città Alta (ciudad alta) y Città Bassa (ciudad baja) se diferencian perfectamente desde el aire, antes de aterrizar en el aeropuerto de Orio al Serio. Al fondo, la precordillera de los Alpes.
Desde el aeropuerto hay autobuses cada veinte minutos, que tardan otro tanto y sólo paran en la estación de tren, en la de funicular y en la Cittá Alta.
El billete, que se compra en la propia terminal, cuesta 2 euros. Pero merece la pena adquirir un bono de 24 horas, 4,5 euros, o de 72 horas, 7 euros, porque incluye todos los transportes urbanos.
Lo mejor es bajarse en la estación de tren, en la plaza Marconi de la Città Bassa, la parte baja de la ciudad, donde se encuentran los mejores hoteles.
Nada más salir se ve de frente la gran avenida Papa Giovanni XXIII; al fondo, el apiñado centro histórico, la Città Alta.
Recorriendo esta avenida arbolada, con terrazas cada pocos metros, hay que pasar por la plaza Nuova, centro neurálgico de la ciudad nueva, y continuar por Via Roma hasta llegar a la estación del funicular, que une las dos partes de Bergamo en menos de cinco minutos.
Caminando por la misteriosa Cittá Alta
El funicular, uno de los más antiguos de Italia, de finales del XIX, nos deja en la ‘Piazza Mercato delle Scarpe’. Su estación, de un añejo estilo neogótico, cuenta con un delicioso café con terracita panorámica.
Desde aquí no hay pérdida. La calle principal de la Cittá Alta, la ciudad histórica, es la Via Gombito, que desemboca en el ágora más famosa de Bergamo, la Piazza Vecchia.
El paseo, empinado y empedrado, se ralentiza inevitablemente con la cantidad de tentaciones gastronómicas, tiendas para degustar los productos bergamascos, pequeños restaurantes, pastelerías… Hay tantas y tan apetitosas que la cuesta arriba se hace eterna. Suenan las campanas.
A media calle está la Torre del Gombito, la torre de piedra más alta de Bérgamo, situada en el cruce del Decumano y el Cardo, las dos vías principales de la antigua ciudad romana. Justo al lado, la Oficina municipal de Turismo.
      

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