AZUL MARINO
 
lunes 23|09|2019

Oropesa del Mar, la patria chica de Marina d’Or

Texto y fotografías: Ana Bustabad Alonso

‘Los pueblos que olvidan sus leyendas y pierden sus valores están condenados a morir de frío'. Con esta sentencia nos recibe el centro de interpretación Naturhiscope en Oropesa del Mar, Castellón; un museo en el que la arena de sus playas, los olores, incluso los sonidos de la patria chica de Marina d'Or se pueden tocar.

vista de Oropesa desde el castillo

Oropesa no olvida su historia. Esta localidad de la costa mediterránea española ha crecido mucho desde aquellas casitas de colores de la avenida del Mar en los años 60 del siglo XX. Pero conserva aún la delicadeza de sus calles del casco viejo, silenciosas la mayor parte de año, a la espera de los viajeros que conquistan su verano.

Mucho antes, la ciudad que había nacido pegada al mar fue creciendo alrededor del cerro que ocupa su punto más alto. Coronado por un castillo árabe que conquistó el Cid Campeador, desde aquí se contemplan las mejores vistas de Oropesa.

Durante mucho tiempo la vida en estas tierras fue dura. Si del Mare Nostrum llegaban los piratas, en tierra los marjales de aguas estancadas, en los que se cultivaba el arroz, producían dramáticas mortandades debido a la malaria.

Por eso, en la iglesia de Nuestra Señora de la Paciencia, que comparte plaza con Naturhiscope, el 3 de abril de 1589 se dictó la Carta Puebla de Oropesa, ‘para facilitar la instalación de nuevos habitantes', como relata el historiador Francisco Sevillano Colom.

Juan Carlos Ruiz en el Museo del Naipe

Un poco más abajo se encuentra uno de los pocos museos de naipes que hay en España. Juan Carlos Ruiz de Espinosa lleva casi medio siglo coleccionando barajas. Las tiene de motivos diversos y sorprendentes. Desde una diseñada por un cantante de los Pekenikes hasta otra dibujada por Max Aub; de instrumentos musicales, heráldicas, de famosos entre rejas, de hueso... la más antigua es de 1748.

calles viejas de OropesaEn este Museo del Naipe que ocupa el edificio de un antiguo horno de pan está, por ejemplo, la primera baraja didáctica fabricada en España, concretamente en Palamós, Barcelona, para enseñar a los niños a leer, a finales del XIX.

A Juan Carlos la afición le viene de lejos, de cuando trabajaba en la fábrica de Heraclio Fournier en Vitoria. Pero su pasión por Oropesa no termina con las cartas.

Con su mujer, Maru, dirige los martes de verano un recorrido poético por las farolas del casco antiguo. García Lorca, Gloria Fuertes, Benedetti, son algunos de los autores que se recitan bajo las farolas del recorrido, señaladas con un azulejo.

Los jueves, además, este emprendedor organiza un mercadillo de antigüedades en las calles de Oropesa. Una visita guiada al museo, de su mano, puede ser la mejor manera de empezar a conocer de cerca la ciudad, mucho más tranquila si se evita viajar en temporada alta.

Pero el verano es el verano, y es cuando Oropesa concentra sus citas más interesantes. Con él llegan las ‘Nits de música' que cada sábado de julio dejan en la plaza de la iglesia conciertos gratuitos de gospel, guitarra o samba; el Festival Internacional de Títeres o el ‘Oropesa Jazz', en agosto, también de entrada libre.

Los restaurantes, como los alojamientos, son muchos en esta ciudad de la Comunidad Valenciana acostumbrada a recibir viajeros.

Pero no se puede uno ir de aquí sin probar sus mariscos en el Club Náutico, las delicatessen de El Racó de Paco, o la cocina tradicional del restaurante Rodrigo. Para llevarse a casa, una opción golosa son las oropesinas de almendra, el dulce típico.

Entre la Oropesa vieja y menos conocida y el complejo más famoso de la costa española, Marina d'Or, median en pocos kilómetros playas y calas pequeñas, acantilados, bosques mediterráneos, un puerto deportivo, el humedad protegido del Morro del Gos e incluso un río, el Chinchilla.

El recorrido costero invita a un alto frente a la Torre del Rey, junto al faro desde el que se divisan las islas Columbretes. En verano salen desde el puerto excursiones diarias a este parque natural marítimo que dista poco más de una hora en barco.

faro de Oropesa

Antes de las últimas dunas que cierran el municipio por el norte se encuentra el enorme complejo de Marina d'Or, una ‘ciudad de vacaciones' que incluye alojamientos, restaurantes y todo tipo de locales de ocio.

      

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