AZUL MARINO
 
miércoles 21|08|2019

Ballenas, pingüinos y elefantes marinos en Destino Península Valdés, Chubut

ballena
También pudimos contemplar el despiadado acoso de las gaviotas, que una y otra vez aguardaban cada salida a la superficie para picotear la piel de la ballena. Parece ser que, aunque buscan las callosidades de la parte superior de la cabeza por los moluscos que allí se adhieren, acaban produciéndoles importantes heridas. Y los tremendos saltos que dan, sacando su cuerpo varios metros fuera del agua, bien podrían ser una reacción para espantar a los pertinaces láridos.    
Para cualquier información sobre estas excursiones, fechas, disponibilidad, incluyendo los precios, que fluctúan al son de la economía argentina, se puede consultar la web que figura en la guía práctica.
 
Punta Delgada. El descanso de los elefantes marinos
costa
La Península Valdés, con sus 4.000 kilómetros cuadrados, su vegetación de arbustos bajos y plantas anuales, propia de un clima estepario, atesora sin embargo una gran biodiversidad, con más de 280 especies de plantas, invertebrados, mamíferos y aves.
Probablemente contribuya a esto su carácter casi isleño debido a la influencia de los grandes golfos, el de San José, al Norte, y el Nuevo, al Sur, que la aíslan de la estepa patagónica.
Lo más recomendable es realizar una parada en el Centro de Visitantes que está en Istmo Ameghino y además es paso obligatorio, por lo que se le conoce como la ‘puerta de entrada’ al Área Natural Protegida (también, Patrimonio Natural de la Humanidad).
Es un buen lugar para informarse y planificar la visita, con una tienda de recuerdos, un puesto de bebidas y un pequeño centro de interpretación-museo en el que contemplar un esqueleto entero de ballena.
esqueleto
Cruzando Península Valdés hacia Punta Delgada, hay que tener en cuenta que nos encontraremos con carreteras de ripio, en las que recomiendan no sobrepasar los 60 Km/hora. Esto, unido a las considerables distancias entre puntos habitados hace que nos aconsejen viajar bien provistos de combustible y agua potable, siempre que se utilicen los propios vehículos.
Y recordar que, en toda la Península, el único lugar para repostar es Puerto Pirámides. La explicación a estas peculiaridades está en el hecho de que el 90% es propiedad privada, grandes estancias destinadas a la cría de ovejas, por lo cual nos desplazamos únicamente por las vías permitidas.
El viaje es reposado, disfrutando del entorno y parando frecuentemente para observar e inmortalizar a los confiados moradores. Pudimos ver rebaños de ovejas, cerca de la Salina Grande (3) y en el recinto de Punta Delgada; varias maras en torno a las madrigueras, con los búhos siempre cerca y pendientes de ellas y algún choique (4) solitario.
maras
(3)   Península Valdés, cuya mayor altura pasa poco de los 100 metros, tiene en su interior depresiones de hasta 40 metros por debajo del nivel del mar y tres salinas lacustres, denominadas Salina Grande, Salina Chica y El Salitral.
 
(4)   La mara es el mamífero autóctono más grande de la zona. También conocida como liebre patagónica, es más grande que la europea y se distingue de ésta por sus orejas más pequeñas y la franja blanca en la cola. Vive en madrigueras que normalmente usurpa a los búhosChoique es el nombre mapuche del ñandú, un ave que no vuela pero puede correr a 50 km/hora.
 
      

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